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domingo, 10 de diciembre de 2017

Antonio Pasquali denuncia "la devastación chavista" en transporte y comunicaciones




   Actualmente en Venezuela, reparar o sustituir un equipo telefónico, informático o un automóvil son necesidades cuya satisfacción resulta inaccesible para muchos. A finales de noviembre un reportaje[i] periodístico informó que un teléfono inteligente de baja gama o “económico” podría costarle a alguien que perciba salario mínimo, al menos, dos años de trabajo. Asimismo, los precios y la escasez de cauchos, baterías y otras partes para vehículos privados y públicos “inmovilizan a los venezolanos”[ii], advirtió otra publicación. 
   Cada vez más incomunicados y aislados: así ve Antonio Pasquali, filósofo e investigador, a los venezolanos. A las circunstancias económicas difíciles para la adquisición y mantenimiento de equipos ya descritas se suman, a juicio del académico,  la decadencia de los sistemas que sostienen, en el país, la comunicación vial, ferroviaria, acuática, aérea, postal, impresa, telefónica, radioeléctrica y electrónica en general.

   El viernes 1ero de diciembre, Antonio Pasquali, fundador del Instituto de Investigaciones de la Comunicación (ININCO) en 1974, presentó su último libro: La devastación chavista. Transporte y comunicaciones, publicado con la participación de El Nacional y ABediciones. El autor, que se dio a conocer en Latinoamérica con su obra Comunicación y cultura de masas (1963), habló de su más reciente título en el marco de la II Feria del Libro del Oeste de Caracas, en un acto realizado en el Centro Cultural de la Universidad Católica Andrés Bello.

   Acerca del surgimiento de este libro, Pasquali relató que, en 2009, el presidente Hugo Chávez sacó el decreto 6.649, el cual prohibía el uso de internet en la administración pública por considerarlo un gasto suntuario. Expresó el escritor: “Esto ilustra perfectamente bien la imbecilidad de las dictaduras, el carácter regresivo que siempre tienen, el tenerle miedo al progreso. Nosotros en 2009 tuvimos un Presidente de la República que prohibió el uso de internet en la administración pública. Eso hay que recordarlo, yo me propuse recordárselo al país de alguna manera (…). Se me ocurrió que podía incluir este episodio en un libro un poco más extenso donde figurara entre los procesos de devastación practicados por el régimen chavista en todo el ámbito de transporte y comunicaciones".

   Más allá de sencillamente inventariar para generaciones posteriores los problemas y crisis de diversos sectores, el trabajo de Antonio Pasquali tiene un sentido rebelde y contestatario, orientado a concientizar sobre la importancia de la libre y efectiva comunicación.  El intelectual explica en su prólogo: comunicar es socializar, convivir y construir con el otro; por lo tanto, incomunicar, manipular la comunicación y obstruirla tiene consecuencias deshumanizantes. 

   “Así, modos del comunicar y formas del convivir son interdependientes; una comunicación autoritaria, up-down, genera sociedades sumisas, una comunicación bidireccional y dialogal, sociedades abiertas y democráticas. Intervenciones en códigos, canales, contenidos, soportes, emisores y destinatarios del libre comunicar, cuando no legitimadas y consensuadas por democrático convenio, siempre generan control, manipulación, avasallamiento, persuasión, intoxicación o esclavitud”, manifiesta Pasquali en las primeras páginas.

   La intención declarada del texto es advertir que cualquier crisis en comunicaciones y transporte es sistémica y no puntual, afecta “todos los compartimientos del humano quehacer, pueden acelerar o lentificar su devenir, hacerlo rentable o improductivo, ganador o perdedor”. Los gobiernos de Hugo Chávez Frías y Nicolás Maduro han producido “graves daños” a los sistemas de transporte y comunicaciones que inducen y refuerzan un “grave retorno al subdesarrollo”.

Datos de transporte y comunicación  

 


   Con nueve capítulos a lo largo de 108 páginas está presentado el libro La devastación chavista. Transporte y comunicaciones. Cada capítulo sintetiza informaciones, datos históricos y cifras que sirven para reflejar la evolución y el estado actual de distintos sectores analizados por el autor. 

   Del transporte terrestre destaca que, antes del chavismo, la democracia abrió 71.200 km de carreteras y que, desde 1999, el gobierno solo ha inaugurado 4.500 km. Alerta que, para 2017, el parque vehicular nacional es de los más vetustos y peligrosos del continente, después de Cuba y Haití, y que además se ha reducido de 5,3 millones de unidades a 4,1 millones, “un caso probablemente único en el mundo”. El mal estado de las vías y señales, junto a un parque automotor decadente, es la causa de que Venezuela figure entre los países con mayores índices de muertos en carretera — 4to lugar mundial —, dice Pasquali.

   El gobierno de Chávez, recuerda el investigador, planteó un “faraónico plan ferroviario de 300 millardos de dólares, 13.600 km de vías y delirantes previsiones de 6,5 millones de pasajeros-día” en 2006. De aquel programa, se instalaron 2.000 km de vías inconexas, de las cuales la mayoría quedó en el abandono por las deudas acumuladas con los contratistas. “El Plan 2006 está cadáver”, sentencia.

   Las informaciones sobre el transporte acuático son desalentadoras: Venezuela no cuenta con una marina mercante, “nada ingresa hoy al país en barco nacional”; la conflictividad política ahuyenta la navegación turística; PDV Marina cuenta con 17 tanqueros activos y 10 de ellos han sido retenidos en puertos extranjeros por no poder pagar la obligatoria limpieza; PDVSA se ve en la necesidad de alquilar hasta 75 tanqueros que generan gastos de 5 millardos de dólares anuales.

   En el cuarto capítulo, el ensayista describe el sector aéreo venezolano: 63 naves activas con más de 20 años de uso, sobreexplotadas; 55 naves en tierra “canibalizadas por falta de repuestos”; disminución de más de 65% de pasajeros nacionales y casi 30% de internacionales; compañías extranjeras han retirado a Venezuela de sus itinerarios porque el “Estado les debe 3.900 millones de dólares”.

   La prensa ha crecido en la región latinoamericana salvo en Venezuela. Durante el siglo XX, el país llegó a contar con más de 200 títulos, 2,7 millones de ejemplares y 61 diarios de provincia; en el siglo XXI, “por acoso judicial y administrativo del régimen” el número de diarios se redujo a 105, de los cuales 35, al menos, son progubernamentales. Por otra parte, Pasquali refiere que 55 periódicos han sucumbido temporal o definitivamente ante la distribución arbitraria de papel que decide un monopolio oficial.

   “Lo prudente es considerar que ya no disponemos de servicios públicos postales, casi enteramente privatizados, paradójicamente, por el chavismo”, advierte Pasquali. Acerca del servicio de correos público que por ley debe garantizar el Estado venezolano (Ipostel), el libro señala el colapso del sistema: hay 329 oficinas en el país, 11 sedes para cada millón de venezolanos. Muchos ciudadanos han tenido que recurrir a servicios privados para hacer sus envíos.

   En la telefonía móvil, se percibe la caída en la calidad del servicio de la CANTV luego de que, nacionalizada por Hugo Chávez, cobrara “tarifas populistas” — 50 bolívares paga, en promedio, una familia en 2017 por el servicio —. Esta situación ha llevado a la imposibilidad de importar repuestos o invertir en tecnología, y al endeudamiento de la compañía por 5 millardos de dólares.

   “Radio y TV, líderes de opinión, conforman el capítulo más turbulento y golpeado de las relaciones medios-poder chavista”, afirma el experto. Hugo Chávez, durante sus catorce años de gobierno, encadenó los medios radioeléctricos 2.334 veces y habló, con esas transmisiones obligadas, al país durante 243.404 minutos en total —“a razón de 48 min 10 seg diarios”—. Mantuvo el gobierno de Chávez una actitud agresiva contra los medios que llevó al siguiente saldo: 50 emisoras clausuradas; una relación, en radio, de 333 a 17 a favor del gobierno; en televisión, “60 oficialistas, 32 en autocensura y 1 disidente”. 

   Venezuela, en cuanto a la penetración de internet, está en el puesto 77 de 208 países, 10% por encima del promedio latinoamericano, pues la densidad nacional de internautas se ubica entre 57 y 63% de la población. No obstante, “controles políticos e institucionales, malas administraciones, desinversiones, imposición de tarifas populistas, inflación y control de cambios, cesación de pagos, impedimentos a la repatriación de capitales, peculados, robos de cable y equipos”  han estancado a Venezuela con una velocidad de internet de 1,4 Mb/seg en promedio, la más lenta del continente, sin que exista la posibilidad por parte de entidades públicas y privadas de invertir en tecnologías, hardware y repuestos para mejorar esta situación.

Más restricciones comunicacionales


   Las inquietudes de Antonio Pasquali se unen a otras voces que, en Venezuela y el exterior, han criticado el menoscabo de los derechos comunicacionales de los venezolanos. El 8 de noviembre fue publicada la llamada Ley contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia, que había sido discutida y aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), órgano considerado ilegítimo por la oposición venezolana, por la mayoría de los países del continente americano y por la Unión Europea.

   Esta normativa redactada por la ANC amenaza con 20 años de prisión a quienes difundan, por cualquier medio, mensajes que supuestamente promuevan el odio. De acuerdo con organizaciones venezolanas que defienden la libertad de expresión como el Instituto de Prensa y Sociedad[iii] y Espacio Público[iv], la intención del gobierno es incentivar la autocensura de los medios y ciudadanos por igual, para así reducir las protestas y manifestaciones adversas a la gestión oficial. 

   La organización Medianálisis[v] presentó, el pasado 4 de octubre, los resultados de una investigación llevada a cabo a nivel nacional en la cual 368 periodistas fueron encuestados: 76 de medios impresos, 71 de televisoras, 137 de radios y 84 de medios digitales. El estudio descubrió que 50,3% de la muestra había recibido alguna agresión o amenaza por su trabajo; a 31,4% le ordenaron modificar un contenido antes de su publicación; por otra parte, 27,7% de los sujetos reconoció que se autocensuró para evitar demandas, ataques o no afectar los intereses de los propietarios del medio. Los voceros de Medianálisis interpretaron estos resultados como la consecuencia de un entorno legal y político hostil en Venezuela para el oficio periodístico.

   La ONG internacional Freedom House[vi], que estudia y valora a las naciones de acuerdo a índices de libertad y el respeto a los derechos civiles, en 2017 cambió la clasificación de Venezuela de país "parcialmente libre" a "no libre", debido a la usurpación de poderes legislativos de la Asamblea Nacional por parte del Tribunal Supremo al servicio del Poder Ejecutivo. En cuanto a la libertad de comunicación y de la prensa, Freedom House recuerda que desde 2004, con la Ley de Responsabilidad Social de Radio y Televisión, el gobierno ha castigado con multas, confiscación de equipos y hasta cierres a los medios de comunicación críticos. Asimismo, la ONG ha reprochado las prácticas ilegales llevadas a cabo por el gobierno chavista como la grabación y publicación de llamadas telefónicas de líderes opositores.


[i] Seijas Meneses, Carlos. El Nacional. Para comprar un celular inteligente hay que trabajar entre 2 y 12 años. 29 de noviembre de 2017. http://www.el-nacional.com/noticias/economia/para-comprar-celular-inteligente-hay-que-trabajar-entre-anos_213383

[ii] Abadí, Aliana. El Universal. Escasez de repuestos e inflación limitan movilización de venezolanos. 10 de noviembre de 2017. http://www.eluniversal.com/noticias/economia/escasez-repuestos-inflacion-limitan-movilizacion-venezolanos_677139

[iii] Balbi, Marianela. Ipys Venezuela. La ley contra el odio busca acabar con los vestigios de democracia en Venezuela. 21 de noviembre de 2017. http://ipysvenezuela.org/2017/11/21/la-ley-odio-busca-acabar-los-vestigios-democracia-venezuela/

[iv] Espacio Público. “Ley contra el odio” en Venezuela amenaza la libre expresión en América Latina. 17 de noviembre. http://espaciopublico.ong/ley-odio-venezuela-amenaza-la-libre-expresion-america-latina/

[v] Álvarez Riccio, Víctor Manuel. Revista SIC. Bajos salarios, censura y poca preparación afectan al gremio periodístico en Venezuela. 12 de octubre de 2017. http://revistasic.gumilla.org/2017/bajos-salarios-censura-y-poca-preparacion-afectan-al-gremio-periodistico-en-venezuela/



Víctor Manuel Álvarez Riccio
Caracas, 10 de diciembre de 2017
@AlvarezRiccio
Colegio Nacional de Periodistas N° 22.781

sábado, 16 de abril de 2016

Del perdón como decisión, sus matices y contradicciones



Para celebrar su 50 aniversario, el 12 de abril la Escuela de Filosofía de la Universidad Católica Andrés Bello desarrolló, junto al Instituto de Teología para Religiosos (ITER), la Escuela de Psicología, la Escuela de Derecho y la Maestría en Filosofía un evento que trató de un tema sensible para Venezuela: el perdón. La actividad incluyó cuatro disertaciones de expertos de distintas áreas. 



La perspectiva psicológica

            La psicóloga Ana Gabriela Pérez explicó que el tema del perdón es reciente en los estudios de la mente y que también son recientes las llamadas terapias del perdón. Estas terapias, dijo la doctora, pueden ser incongruentes con la visión tradicional del tratamiento psicológico que está libre de valores y de conceptos morales sobre lo que es bueno o malo, y esto representa un reto para quienes deseen ayudar en un consultorio psicológico a otros a perdonar.

            Por otro lado, Pérez advirtió que se presenta, al estimular el perdón como forma de sanación, la contradicción de quitar a la víctima su derecho al resarcimiento. ¿Qué no es el perdón? Para Pérez, el perdón no incluye la negación de los daños, ni el olvido, ni la justificación, ni la reconciliación si la víctima no la desea. ¿El perdón es la única vía para sanar una herida psicológica? Pérez expresó que el perdón es una decisión de las personas agredidas y que ellas están en libertad de buscar otras vías para superar sus traumas. La solución de los traumas significará que el rencor, la ira o la humillación no matizarán todos los aspectos de la vida de la persona, pero para esto no hace falta la reconciliación con el victimario.

            La doctora se refirió a las situaciones dramáticas de violencia y explicó que ese tipo de experiencias revelan a las personas "la verdad de que los hombres hieren" y que el azar "es el verdadero tutor de la vida", lo que rompe cualquier ilusión de seguridad y control. Ante esto, sugirió no estimular una fantasía del perdón o una fantasía del castigo como soluciones para la ruptura emocional de víctimas de experiencias dramáticas porque "imperdonable es el perdón antes de tiempo", antes de que la persona haya trabajado y explorado su trauma y sus heridas.

La perspectiva jurídica

            El profesor Tulio Álvarez habló sobre el papel del Estado en los procesos sociales de conflicto y reconciliación. "¿A quién corresponde el perdón? ¿Al Estado, a través de leyes de amnistía, a través de leyes de punto final? Realmente, en todo proceso de conflicto el perdón corresponde a la víctima, y cuando hablamos de bandas en conflicto, hay víctimas de banda y banda, de ambos lados. Para que se genere una solución a ese conflicto, necesariamente hay un ingrediente clave (...) que es el reconocimiento del otro", expresó.

            De acuerdo con el jurista, además del reconocimiento del otro, la sociedad requiere desarrollar un adecuado proceso de negociación, actos aceptables de justicia y regulación postconflicto para que la reconciliación pueda ocurrir luego de enfrentamientos de grandes dimensiones.

            En opinión del profesor universitario, la Ley de Amnistía que aprobó la Asamblea Nacional no "tiene nada que ver con un proceso de paz y reconciliación, ese no era su objetivo (...). Hay que decir es la verdad: la Ley de Amnistía es un acto de justicia. Esa es la verdad, pero no es un acto de reconciliación. ¿Por qué? Porque un sector de la sociedad, manipulado o no manipulado, eso no importa, se siente agredido".

            Finalizó su intervención con el señalamiento de que un verdadero proceso de reconciliación debe incluir el restablecimiento de las relaciones humanas; para lograr eso, cada una de las partes en conflicto debe reconocer su responsabilidad en los hechos de violencia social.

La perspectiva teológica

            El padre Manuel Teixeira, doctor en teología, advirtió que el perdón es difícil como lenguaje, como reflexión y como acción. "El perdón es imposible humanamente, pero es una verdad teológica", afirmó. 

            Misericordioso, clemente, lento a la ira, rico en amor y fiel: estos son algunos de los atributos del Dios judeocristiano que Teixeira vinculó a la gracia del perdón. Recordando pasajes de la Biblia, mencionó que el texto habla de un Dios que mantiene su amor "por mil generaciones" y perdona las iniquidades, mas no las deja impunes y castiga hasta la tercera generación la falta de los padres.

            Para Teixeira, Dios se desborda en amor y no en castigo, pero no deben los creyentes entender ese castigo de la forma que lo entienden en el ámbito judicial, como la anulación de derechos de un condenado. El castigo de Dios, sostuvo Teixeira, es una corrección amorosa que está relacionada con los atributos divinos anteriormente mencionados: misericordia, clemencia y fidelidad. 

            "Tiene más que ver con corrección amorosa que no deja al que cometió el pecado en el límite de su propia bajeza y lo eleva a la altura de la posibilidad de lo humano", añadió.

            Indicó que la palabra perdonar está relacionada con otro verbo, donar. ¿Qué es lo que se dona? Según el teólogo, al perdonar donamos la posibilidad de que la persona que cargaba con la culpa vuelva a sentirse íntegra. El perdón, en esa acepción, crea una responsabilidad compartida entre las personas que participan en él por los dones recibidos.

La perspectiva filosófica

            El director de la Escuela de Filosofía, Mario Di Giacomo, fue el último ponente del evento. En su exposición consideró lo que es el perdón y cómo las personas pueden llegar a perdonar. Explicó que la vida humana está sometida a riesgos y que en la trama de existencias cruzadas y de relaciones inadvertidas ocurren consecuencias impredecibles y, algunas, imperdonables. Ante esto, la sociedad judicializa la amnesia, estimula el obligado olvido de las faltas a través de prevenciones y remedios a las víctimas con la intención de normalizar la vida social. A esta práctica Di Giacomo la describió como la "revocación artificial de las vergüenzas".

            "El perdón pierde su foco en las políticas de la amnesia (...). Podemos aprobar una Ley de Amnistía, que no la vamos a aprobar, evidentemente, y sin embargo en una Ley de Amnistía puede estar contenida una serie de injusticias, pero al mismo tiempo es inevitable aprobarla. Las sociedades no pueden sino admitir una política semejante bajo pena de jamás recomenzar un camino conciliado", manifestó el doctor en filosofía.

            Dijo el profesor que el perdón "puro", subjetivo, no institucional ni funcionalista, es un proceso de purga que "enjuga, pero no borra" las cicatrices de las heridas. "Una política del perdón dejaría de lado el carácter irreparable del daño, la amnesia obligada por razones funcionales avalaría la existencia de víctimas y victimarios, por esto, los victimarios se verían absueltos de aquello que es precisamente irreparable", expresó.

            En su exposición, indicó que el perdón se encuentra al margen de las instituciones del castigo y de la teatralización de la penitencia. El perdón, además, no puede ser solo desgaste del tiempo, ese que sirve para olvidar faltas leves. Por lo anterior, el perdón de lo imperdonable, que no es solo avance del reloj, es un acto de espiritualidad donde las consciencias heridas e hirientes tienen que encontrarse para paradójicamente enriquecerse sin olvidar la falta, aunque en el proceso lleguen a actuar como si la hubieran olvidado.

            Este proceso, reiteró el profesor, no puede ser administrado políticamente, porque se obvian las contradicciones de las personas que deben lidiar con el dolor. Así las cosas, el perdón deja incluso de ser una decisión volitiva de las partes involucradas y se convierte en un devenir, algo que eventualmente puede o no suceder.

Víctor Manuel Álvarez Riccio
Caracas, 16 de abril de 2016.
@AlvarezRiccio
Colegio Nacional de Periodistas N° 22.781

sábado, 2 de mayo de 2015

Confiabilidad y Validez en la investigación cuantitativa



Este ensayo busca, de forma general, definir los conceptos confiabilidad y validez de instrumentos de medición en las investigaciones de carácter cuantitativo. 

Para ello, se presentan extractos de una revisión bibliográfica y electrónica en dos secciones: una dedicada a la confiabilidad y otra dedicada a la validez.

1)    Confiabilidad de instrumentos de medición en investigaciones cuantitativas

Según Hernández Sampieri et al. (2004), “no hay medición perfecta”, especialmente cuando pretende medirse conceptos abstractos como inteligencia emocional, motivación, nivel socioeconómico, liderazgo democrático, actitud hacia el sexo, y otras más, “pero es un hecho que debemos acercarnos lo más posible a la representación fiel de las variables a observar, mediante el instrumento de medición que desarrollemos” (p. 346).

Cuando se habla de la confiabilidad del instrumento, los autores señalan que es el “grado en que su aplicación repetida al mismo sujeto u objeto produce resultados iguales”, es decir, si se aplica un instrumento de medición como un termómetro a un espacio físico y genera un valor, y a los 5 minutos, y sin que existan diferencias notorias en el ambiente, el mismo termómetro produce otro valor radicalmente distinto, señalaríamos que el instrumento no es confiable (p. 346).

Los autores proponen un “cálculo de confiabilidad”, que puede oscilar entre 0 y 1, donde 0 es confiabilidad nula y 1 es confiabilidad plena.

Asimismo, ofrecen algunos procedimientos para determinar la confiabilidad (pp.353-354):

a)    Medida de estabilidad: El instrumento de medición se aplica dos o más veces a los sujetos u objetos de estudio.

b)    Método de formas paralelas: A los sujetos u objetos de estudio se les administran dos o más instrumentos de medición similares en contenido, duración y otras características.

c)    Método de mitades partidas: Un mismo instrumento de medición se administra a dos partes separadas de la muestra. Si el instrumento es confiable, los resultados son similares o guardan correlaciones importantes.

Los resultados de los instrumentos, asociados a datos numéricos, deben estar enmarcados en las divisiones decimales desde el 0 hasta el 1. En todos los procedimientos que se empleen para garantizar la confiabilidad, mientras más ítems existan para estudiar la variable, más confiabilidad se obtendrá. Es decir, mientras más pruebas hagamos a la realidad que estudiamos a través del instrumento, por ejemplo, con más preguntas, podremos acercarnos más a resultados confiables.

Existe otro nivel de la confianza en los estudios cuantitativos, y ese es el que debe tener el público hacia los resultados presentados. 

De acuerdo a Contreras (2012), en el caso de las encuestas, se habla de mayor confiabilidad cuando: la población está claramente definida, se explica el método utilizado, se detalla el método de muestreo, se conoce quién solicitó o financió el estudio, se indica la ubicación geográfica y temporal de la muestra, se da a conocer el cuestionario, y se conoce la trayectoria de confiabilidad de la firma o casa de estudio que presentó los resultados.

2)    Validez de los instrumentos de medición en las investigaciones cuantitativas

“La validez, en términos generales, se refiere al grado en que un instrumento realmente mide la variable que pretende medir. Por ejemplo, un instrumento para medir la inteligencia válido debe medir la inteligencia y no la memoria”, aseguran Hernández Sampieri et al. (p. 346).

Los autores señalan que a través de evidencia, puede conocerse si un instrumento es válido o no para medir una variable específica. Estos son los diferentes tipos de evidencia (pp. 346-345):

a)    Evidencia relacionada con el contenido: Un instrumento válido estudia todas las partes de la variable y no solo unas en particular. Si se van a estudiar conocimientos sobre aritmética, no es válido hacer una prueba solo con restas, sino que deben incluirse suma, multiplicación, división, potenciación y radicación.

b)    Evidencia relacionada con el criterio: Se establece la validez de un instrumento de medición comparándola con un criterio externo. Si se quiere hacer una prueba sobre la capacidad de los pilotos de carreras de enfrentar una situación estresante en la pista, primero se hace la prueba con el instrumento y, si es posible, se corrobora la validez con una prueba de corroborar si el instrumento arrojó resultados similares al fenómeno externo.

c)    Evidencia relacionada con el constructo: Se refiere al grado en que una medición se relaciona de manera consistente con otras mediciones, de acuerdo con hipótesis teóricas y que conciernen a los conceptos o constructos que se están estudiando. Si un investigador de la educación hace un estudio cuantitativo de la motivación a estudiar con un cuestionario, y  por otro lado toma como indicio de mayor motivación una medición del tiempo que los estudiantes dedican a clases especiales voluntarias y los compara con los resultados de sus notas, podría decir que estas relaciones del cuestionario con la medición del tiempo de estudio en clases voluntarias y los resultados de las notas aportan validez al cuestionario. Para buscar este tipo de validación de un instrumento, deben relacionarse teóricamente los tipos de medición utilizados y luego comparar los resultados empíricos.

Un colaborador del diario británico The Guardian, Dean Burnett (29-11-2013), escribió sobre la validez de las pruebas de inteligencias que se pueden encontrar en internet. En su texto, narra que exploró varias pruebas de inteligencia y en todas sus resultados fueron sobresalientes, superiores a la media, sin embargo, al final del artículo, admite que en todas las pruebas contestó las preguntas al azar lo cual le permitió terminar las pruebas con rapidez y que, quizá por eso, estos “medidores de inteligencia” lo destacaron como “un genio”.

"Esta investigación sugiere que muchas pruebas de inteligencia en internet no son lo que dicen ser, sino artilugios para obtener tráfico web (...). Los que usé estaban llenos de publicidad, y no puedo imaginar que algo que intente vender productos se arriesgaría en llamar a sus consumidores estúpidos", manifiesta Burnett.

Con los criterios de Hernández Sampieri et al y Dean Burnett, se reconoce la importancia de usar instrumentos válidos para medir cualquier parte de la realidad, en función de tener mayor certidumbre de los resultados y generar conocimiento.

3)    Fuentes

Hernández Sampieri et al (2004). Metodología de la investigación, Chile: McGraw-Hill.

Contreras, J. (8-8-2012). 10 requisitos que debe cumplir una encuesta para ser confiable. El Mundo, Economía y Negocios. http://www.elmundo.com.ve/noticias/tuvoto/10-requisitos-que-debe-cumplir-una-encuesta-para-s.aspx


Burnett, D. (29-11-2013), Online IQ tests: are they valid?. The Guardian. http://www.theguardian.com/science/2013/nov/29/iq-tests-online-are-they-valid



Víctor Manuel Álvarez Riccio
Caracas, 2 de mayo de 2015.
@vicmalvar