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lunes, 1 de enero de 2018

Incorporar las TIC para formar investigadores en comunicación


El Foro Económico Mundial, también conocido como Foro de Davos, ha hecho, desde hace algunos años, labor divulgativa acerca de las transformaciones que debe atravesar la formación profesional para que los egresados de las instituciones universitarias o técnicas estén preparados ante un mercado laboral cambiante y competitivo.

El presidente ejecutivo esa organización, Klaus Schwab, ha descrito la "cuarta revolución industrial" de acuerdo con los cambios que nuevas tecnologías están generando en todos los modelos de producción. Schwab afirma que la primera revolución industrial implementó agua y vapor para mecanizar la producción; la segunda, electricidad para masificarla; la tercera, informática para automatizarla; la cuarta, hoy en día, se erige sobre los cimientos de las anteriores y se caracteriza por la fusión de tecnologías que borran las líneas entre lo físico, lo digital y lo biológico. ¿De qué está hablando? Del internet de las cosas, transportes autónomos, impresiones 3-D, nanotecnología, biotecnología, ciencia de materiales, nuevas formas de producción y almacenamiento de energía, computación cuántica, macrodatos (big data), inteligencia artificial y más.

Se podría decir que esta es una era prometeica, en la cual la humanidad toma de nuevo "el fuego de los dioses", que esta vez es la información: infinita, disponible, plural. Para bien o para mal, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) se funden cada vez más con cada área de nuestras vidas, y a su mejor uso y aprovechamiento debe orientarse la formación personal y profesional. Así las cosas, el Foro Económico Mundial recomienda las siguientes características que debe poseer cualquier sujeto para vivir exitosamente en el siglo XXI: alfabetización literaria, numérica, científica, financiera, informática y cívica; competencias de pensamiento crítico, creatividad, comunicación y colaboración; cualidades de curiosidad, iniciativa, persistencia, liderazgo y consciencia social.

La comunicación, el campo de las grandes transformaciones


Es justo decir que la comunicación siempre ha sido esencial para la vida y la organización humana, esto lo han argumentado filósofos y científicos sociales de distintas escuelas y tendencias de pensamiento, sin embargo, en este siglo XXI la comunicación se establece como la práctica entre todas las prácticas, la actividad que es transversal a todas las profesiones, la conditio sine qua non de cualquier proyecto. Si no comunica o no es comunicable, se reducen significativamente sus posibilidades de éxito, impacto y trascendencia. ¿Por qué se afirma esto? Basta con detallar lo que ocurre. Aquí un inventario breve:

·Aproximadamente hay 3 578 millones de usuarios de internet, lo que representa casi la mitad de la población mundial, según un estimado de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), agencia especializada de la Organización de las  Naciones Unidas (ONU). Este indicador ha crecido año tras año. Seguirá aumentando.

·La UIT también estima que existen más de 7 700 millones de suscripciones a teléfonos móviles, casi tantos celulares como personas en el globo.

·Calcula la UIT que hay 4 220 millones de aparatos móviles (módems, tabletas, teléfonos inteligentes) con acceso a internet. Este dato representa una tasa de 56,4 herramientas inalámbricamente conectadas por cada 100 habitantes. La tasa crece a 97,1 en los países desarrollados y desciende a 48,2 en los países en vías de desarrollo. ¿Conclusión? Desarrollo y mayor conectividad están correlacionados.

·Youtube, el portal más visitado del mundo después del buscador Google, clama tener mil millones de usuarios y que estos, en conjunto, ven mil millones de horas de video diariamente. Es un imperio audiovisual planetario de música, información y opinión mantenido por la producción de los internautas.

·Para septiembre de 2017, de acuerdo con el portal Statista, Facebook tenía 2 061 millones de usuarios activos; Whatsapp, 1 300 millones; Instagram, 700 millones; Twitter, 328 millones.

·¿Qué pasa en las redes sociales cada minuto de todos los días? Esto lo respondió la compañía Smart Insights a principios de 2017: 3,3 millones de publicaciones en Facebook, 3,8 millones de búsquedas en Google, 65 972 fotografías subidas a Instagram, 448 800 trinos en Twitter, 29 millones mensajes de WhatsApp, 500 horas de video cargadas en Youtube.

·A principios de 2017, según información de la agencia We Are Social, 1,61 mil millones de personas son consideradas usuarios de comercio electrónico. El portal de ventas Amazon se localiza entre los primeros diez sitios más visitados del mundo según el medidor Alexa.

·Netflix, el innovador servicio de televisión digital que conquista a las audiencias, anunció que en 2017 sus suscriptores miraron aproximadamente 140 millones de horas diarias de programas, y poco más de mil millones de horas semanales. El visitante promedio de Netflix disfrutó 60 películas durante el transcurso del año.

·Wordpress, el sistema de gestión de contenidos que permite a cualquiera tener su página web en pocos minutos, indica que más de 409 millones de sujetos visualizan mensualmente más de 21 mil millones de páginas que usan este sistema. Por otra parte, la compañía asegura que sus usuarios producen más de 84 millones de publicaciones nuevas cada mes.

·Microsoft destaca, en su sitio web, que los usuarios del servicio de videollamadas Skype acumulan, diariamente, tres mil millones de minutos (50 millones de horas).

Asombroso, ¿verdad? A esto hay que sumarle las radios en línea, todas las redes sociales que no han sido mencionadas, las páginas wiki, foros, sitios de instituciones bancarias y gubernamentales, sistemas educativos virtuales (universidades, institutos técnicos), y esto es solo la punta del iceberg. ¡Ojo!, no se han mencionado otros usos comunicacionales cotidianos como el correo electrónico (¿cuántos son enviados al día en el mundo?) y los mensajes de texto por teléfono celular.

En resumen: el mundo está transformado por las comunicaciones. Cada día las comunicaciones crecen en número de mensajes, en la participación de miles de millones de usuarios y en los efectos de estas prácticas en la sociedad.

Aproximación científica a las TIC


Las extensiones tecnológicas del ser humano se han naturalizado. Por ello se habla de nativos digitales: son los sujetos que han nacido en estos entornos y que comprenden, por el uso y las experiencia, los modos y posibilidades de la virtualidad. No obstante, el aprovechamiento óptimo de estas herramientas solo se puede dar si el individuo cuenta con competencias cognitivas que trascienden el mero ejercicio de la técnica. Saber qué decir es tan importante como saber la manera de hacerlo. En otras palabras: la destreza computacional y el acceso a un universo infinito de información no garantizan desarrollo personal o colectivo. Esto lo sabe bien la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés), la cual promueve las sociedades del conocimiento, que es el proyecto de dotar a los ciudadanos de recursos interpretativos que les permitan utilizar, para mejorar sus vidas, toda la información que internet pone a su disposición. De nada le sirve a un joven un smartphone para ejercer y defender sus derechos si no conoce esos derechos, ningún efecto tendrá el acceso gratuito en línea a los grandes clásicos de la literatura si ese joven no ha sido formado para la lectura profunda.

Es, aquí, posible establecer un puente entre la propuesta del Foro Económico Mundial (competencias del siglo XXI), la orientación de la UNESCO (sociedad del conocimiento) y el entorno tecnológico actual. Se llega a la siguiente conclusión: cualquier persona, para prosperar y participar de la sociedad global que sobre internet se levanta, tiene que tener una amplia formación profesional y las habilidades para continuar formándose a la par que evoluciona la tecnología. Eso sería lo deseable, quizá, lo indispensable.

La Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) es un ejemplo en la ejecución de estos conceptos. La teoría de aprendizaje con la que trabaja la UCAB incluye las siguientes competencias elementales:   

·Aprender a aprender con calidad: el estudiante usa estrategias autónomamente para aumentar sus propios conocimientos, habilidades y destrezas de acuerdo a los hallazgos científicos más actualizados para ser competitivo en el mercado global.

·Aprender a convivir y a servir: el estudiante trabaja con su entorno social y físico de manera reflexiva, ética y comprometida para alcanzar el desarrollo personal y colectivo.

·Aprender a trabajar con el otro: el estudiante interactúa con otros en circunstancias variadas y complejas para el logro de metas grupales, y sabe adaptarse a la fluidez de roles y de comunicaciones que posibilitan resultados satisfactorios.

·Aprender a interactuar en el contexto global: el estudiante se integra a escenarios globales y se abre a distintas formas de entender las realidades y, así,  descubre la riqueza y las oportunidades de crecimiento que esa pluralidad de interpretaciones ofrece.

En esencia, lo que promueven la UCAB, el Foro de Davos y la UNESCO es la formación de científicos. ¿Por qué decimos esto? El científico es un sujeto que, principalmente, estudia un fenómeno natural o cultural y lo explica e interpreta según un enfoque determinado, con el fin de que el conocimiento que produzca sea beneficioso para sí y para otros. ¿No es eso un profesional competente para el siglo XXI?

El método científico integra todas las habilidades que hasta ahora se han expresado: explorar resultados de investigaciones previas fortalece la autonomía del profesional, su pensamiento crítico, su curiosidad y la lectura compleja de un fenómeno; cuando plantea preguntas de investigación y trata de responderlas, ejercita su capacidad de resolver problemas y de comprender el entorno físico o social; el desarrollo de una investigación lo empuja al diálogo enriquecedor con otras perspectivas que cuestionarán sus pareceres y lo llevarán a perfeccionar los conocimientos; el método científico acerca al profesional al contexto global y le enseña que no puede cerrarse a los hallazgos y avances de otras sociedades, porque puede quedar rezagado.

El método científico, las TIC y el aprendizaje en comunicación




En nuestra materia de sociología de la comunicación, la cual dictamos en la UCAB desde octubre de 2015, hemos implementado progresivamente estrategias que permiten desarrollar las aptitudes necesarias para el fructífero desenvolvimiento del futuro profesional. A continuación, mencionamos algunas:

·Impulsamos el aprendizaje teórico. No hay nada más práctico que una buena teoría que facilite la comprensión de un fenómeno. En nuestro caso, usamos el libro Abordajes y Períodos de la Teoría de la Comunicación, del boliviano Erick Torrico, quien sintetiza décadas de investigaciones en comunicación desde la primera mitad del siglo XX hasta nuestros días. Con la revisión histórica, los estudiantes descubren “objetos de estudio” en el campo de la comunicación que quizá ni habían imaginado.

·Dialogamos de forma dinámica y divertida sobre los autores clásicos y actuales. ¿Cómo? Los estudiantes alimentan un canal de Youtube con videos que graban, en los cuales explican los logros y aportes de distintos científicos. Esta práctica es valiosa porque estimula diversas competencias: buscar, analizar y sintetizar información; comunicar eficazmente de forma oral y escrita; ampliar conocimientos sobre el área profesional; realizar investigación documental en internet; producir resultados en distintos formatos (texto y audiovisual); explorar la comunidad científica; reflexionar sobre sus propias conductas comunicacionales a través de la mirada del autor estudiado; trabajar en equipo.

·Ejecutamos una investigación sobre el uso de las TIC, desde el planteamiento del problema en una discusión en clase, la creación del instrumento de recolección de datos, el trabajo de campo para recoger la información, la organización colectiva de los datos en Google Drive, y la entrega de reportes que deben respetar parámetros mínimos de una investigación científica convencional. Las investigaciones suelen ser encuestas de opinión realizadas a estudiantes de la UCAB por los integrantes del curso. En el último ejercicio realizado en noviembre de 2017, 48 estudiantes de sociología de la comunicación encuestaron a 720 de sus compañeros en el campus. Cada encuesta tenía 12 preguntas y, al final, se produjeron 8 640 datos. Con esta práctica se promueven varias competencias, pero quizá la más importante sea la aproximación metódica, teóricamente sustentada y crítica al uso de las TIC, que incluye la interpretación de datos y la revisión de antecedentes de investigación en plataformas en línea (Google Scholar o revistas especializadas como Comunicación del Centro Gumilla).

El usuario-investigador de las TIC, ciudadano ejemplar



Como se ha visto, estamos en un escenario en el que las comunicaciones hacen la vida mucho más compleja. Cada segundo, millones de mensajes, clics, fotografías, audios y videos en todos los idiomas se comparten y difunden en la red que llega a todas partes. Alguien podría decir que solo basta con aventurarse y empezar a explorar en este profundo bosque para encontrar riquezas en él, pero los riesgos de perderse son demasiados: noticias falsas, vigilancia y manipulación gubernamental, crímenes digitales, usurpación de identidad en línea, acoso virtual, pérdida de recursos económicos y tiempo en esfuerzos comunicacionales fútiles y, lo más peligroso, lecturas equivocadas y limitadas de la realidad porque no se tienen las competencias para, primero, distinguir el buen grano del que no lo es y, segundo, saber aprovechar ese grano, la buena información, y convertirlo en alimento nutritivo, conocimiento.


Dicho eso, el buen usuario de las TIC, sea cual sea su disciplina profesional, es un investigador y un científico, aunque él no lo sepa. Este buen usuario-investigador es un hombre o mujer de cualquier edad, que busca, analiza y filtra información para distribuirla y administrarla en sus distintos círculos de influencia (familia, amigos, clientes, partido político, comunidad municipal, grupo de interés en línea, etcétera), a la vez que produce nuevos conocimientos con altos criterios de calidad y, para ello, verifica, contrasta, interpreta y clasifica los datos que recibe de entornos físicos y virtuales. Siempre está dispuesto al diálogo con quienes tienen opiniones diferentes y somete sus propias ideas al escrutinio de otros, todo para producir el mayor bien posible.



Víctor Manuel Álvarez Riccio
Caracas, 1 de enero de 2018

@AlvarezRiccio
Colegio Nacional de Periodistas N° 22.781

jueves, 12 de octubre de 2017

Bajos salarios, censura y poca preparación afectan al gremio periodístico en Venezuela



           
La asociación civil Medianálisis presentó los resultados de una investigación sobre la situación del periodismo en Venezuela, los cuales exponen que este gremio de comunicadores atraviesa severos problemas por la crisis económica, las agresiones que recibe y las fallas de preparación que limitan el ejercicio profesional.



            Medianálisis hizo su exposición la mañana del 4 de octubre, en la sede del Instituto de Teología para Religiosos (ITER), en Altamira. Ahí, los asistentes conocieron que esta es la tercera vez que se desarrolla una investigación con estas características, que fueron encuestados 368 periodistas y que la muestra estuvo distribuida en distintos estados del país (el Distrito Metropolitano, Vargas, Lara, Bolívar, Táchira, Aragua, Carabobo, Anzoátegui y Zulia). Fueron encuestados, entre marzo y mayo de 2017, periodistas que trabajaban en todos los tipos de medios: 76 periodistas de impresos, 71 de televisoras, 137 de radios y 84 de medios digitales.

            El estudio incluyó las perspectivas de periodistas que realizan diferentes trabajos: reportero de calle, redactor, columnista, ancla y editor. Por otra parte, la investigación especificó la distribución de la muestra según el sexo de los encuestados: hombres, 48,8%; mujeres, 51,2%. También Medianálisis indicó las edades de los periodistas que participaron: menos de 30 años, 36%; de 30 a 39 años, 28,5%; de 40 a 49 años, 21,1%; 50 años o más, 14,4%.

Mucho trabajo y salarios bajos

            La encuesta revela que 37% de los periodistas tiene solo un trabajo en algún medio y que 63% realiza dos o más trabajos para sobrevivir. "Al precisar este tema en términos salariales, se hace manifiesto que 77% de los periodistas en Venezuela percibe salarios de 2 sueldos mínimos integrales o menos por el desempeño de su profesión (...) y apenas 23% sobrepasa 2 salarios mínimos", explica el reporte de Medianálisis.

            En lo que se refiere a la agremiación y sindicalización de los periodistas, la investigación especifica que 38,3% de los encuestados está colegiado, 4,6% pertenece a un sindicato, 13,5% está asociado de ambas formas y 41,8% no forma parte de ninguna asociación. Gloria Carrasco, directora de proyectos de Medianálisis, manifestó su preocupación por este dato porque la colegiación es una exigencia para ejercer el periodismo en Venezuela. 

            Otra dimensión estudiada es la dotación tecnológica con la que cuentan los periodistas para trabajar. Es preocupante, opinó Carrasco, que 52,5% de los encuestados ha tenido que utilizar algún equipo propio para desarrollar su oficio a pesar de que trabaja en algún medio.

Presiones que llevan a la censura

            De los 368 periodistas de la muestra, 23,5% expresó que el medio para el que trabaja "se inclina levemente por una tendencia de pensamiento”; 14,1%, que en el medio "predomina abiertamente una tendencia de pensamiento"; 8,4%, que el medio "solo refleja una tendencia". En el reporte resalta que, entre los periodistas de medios impresos, 63,2% opinó que hay alguna tendencia en las decisiones editoriales, por lo que los periódicos impresos son los medios menos plurales y equilibrados según los comunicadores encuestados.

            Ante la interrogante acerca de si la línea editorial del medio en el que trabaja ha traído problemas, 40,5% declaró que sí, 4,3% dijo que no sabe y 55,1% contestó que no. 

            En lo que respecta a agresiones sufridas por parte de los periodistas, 50,3% admitió que ha recibido alguna agresión o amenaza de instituciones o personas ajenas al medio. Se lee en el reporte: "son los medios digitales e impresos los que mayor proporción de agresiones experimentan: 3 de cada 5 de los periodistas que laboran en estos medios consideran que han sido víctimas de algún tipo de agresiones directas o indirectas. En el caso de radio y tv, los datos, aunque menores, son igualmente preocupantes, alrededor de 2 de cada 5". La mayoría de estas agresiones han sido físicas o verbales dirigidas al medio, amenazas personales al periodista, ataques físicos, detenciones ilegales, daño de equipos, entre otras.

            La investigación indica que 31,4% de los periodistas ha recibido, en algún momento, instrucciones para modificar una información antes de su publicación. Entre las órdenes más frecuentes en este sentido se encuentran cambiar algo de la redacción, dejar de cubrir una noticia o no identificar a una fuente o protagonista. Dice Medianálisis en su reporte: "uno de cada 3 periodistas ha recibido instrucciones significativas para modificar una información ya validada por el medio, lo que es más grave en impresos y en TV". Por otra parte, 27,7% de los sujetos reconoció que se ha autocensurado en alguna circunstancia y que omitió o modificó una información para evitar demandas, ataques o para no afectar los intereses de los dueños del medio.

            Omar Lugo, director de El Estímulo, y Eugenio Martínez, periodista especializado en la fuente electoral, fueron invitados a la presentación de la investigación y expresaron su alarma cuando Carrasco reveló que una parte importante de los periodistas no tenía claridad respecto a las normas, garantías y criterios de calidad del ejercicio de su profesión. Entre los periodistas, 43,5% consideró que es necesaria la intromisión del Estado en la labor periodística a pesar de los mecanismos de control, calidad y transparencia de los medios, lo cual es incorrecto. Asimismo, los expertos criticaron que 26,2% de la muestra opinó a favor de la idea de que el Estado censure “aquellas informaciones que atenten contra la moral”.

            Para Martínez, los resultados del estudio de Medianálisis deberían causar una reunión urgente de directores de escuelas de comunicación social, representantes del Colegio Nacional de Periodistas y de asociaciones civiles para que reflexionen sobre cuáles son las fallas de formación que llevan a un grupo importante de periodistas a desconocer los derechos que debería defender. 

            Lugo dijo que el hecho de que parte de los periodistas admita que el Estado censure sus publicaciones es signo de una “enfermedad” que padece la sociedad venezolana, cuya democracia está debilitada. “Lo más duro es que hay periodistas que creen que el Estado debe decir lo que es bueno y lo que es malo (…). Los medios tienen que negarse hasta la muerte a caer en este juego”, enfatizó el director de El Estímulo.

Necesitan más formación

            Ante estas situaciones, Carrasco, Martínez y Lugo coincidieron en que es indispensable realizar más conversatorios y actividades que exploren los problemas que atraviesa el gremio periodístico en Venezuela. Esta necesidad se hace más patente porque, de acuerdo con la encuesta, solo 48,5% de los periodistas ha cursado, durante el último año, algún estudio para aumentar sus capacidades. Entre los que sí han realizado algún curso, la mayoría participó en actividades que duraron menos de 40 horas.

            "El tema de la actualización profesional debe también preocupar a empresas periodísticas, a los gremios, a las instituciones educativas, organizaciones no gubernamentales y, especialmente, a los  comunicadores  sociales  dedicados  al  periodismo,  en  el  entendido  de  que  es  ésta  una garantía de calidad informativa. Existe una proporción muy grande de profesionales que no se están formando, y a lo sumo, cuando lo hace, es con cursos con escasas horas académicas", concluye el informe de Medianálisis.


Investigación


Víctor Manuel Álvarez Riccio
Caracas, 12 de octubre de 2017
@AlvarezRiccio
Colegio Nacional de Periodistas N° 22.781
Fotografía cortesía de Daniela Naranjo




martes, 22 de agosto de 2017

Miguel Martínez Miguélez: Solamente aquellos que no tienen ningún punto de vista creen que los tienen todos





En el marco de los problemas políticos y sociales que vive Venezuela, se vuelve necesario revisar los principios básicos de la ciencia y la producción del conocimiento, ya que con ellos, a lo largo de los siglos, el hombre ha logrado los hallazgos que, hasta el día de hoy, han coadyuvado a la generación de mejoras y bienestar para las personas en distintos ámbitos: medicina, transporte, alimentación, educación, política y más.

El profesor Miguel Martínez Miguélez, español-venezolano que nació en 1932, escribe y reflexiona sobre distintos temas en su residencia, en la urbanización El Placer, cerca de la Universidad Simón Bolívar. Si algo le ha dado reconocimiento en el ámbito académico ha sido su extenso trabajo acerca de la filosofía de la ciencia, la metodología de la investigación y su aplicación en la educación. Esta dedicación ha estado reflejada en décadas de trabajo docente, talleres y numerosas publicaciones, entre artículos arbitrados y libros.

En su sala de estar, el sábado 5 de agosto en horas de la mañana concedió una entrevista sobre las ideas que sostiene acerca del conocimiento humano y cómo cultivarlo.

Si pudiera utilizar una metáfora para representar el proceso de hacer ciencia o de conocer la realidad, ¿cuál usaría?

Yo diría que en cualquier conversación en la que tratamos de clarificar este problema,  la metáfora principal que tiene el ser humano es el ojo. La gente lo dice muchas veces: "¡ay!, ¿pero tú no ves?, eso está clarísimo". La metáfora de la vista es la más sencilla, la más clara y la más elocuente. Tenemos que mover la cabeza para poder ver; si está un poco lejos, tenemos que usar un aparato, un telescopio; y si es muy chiquito, un microscopio. Entonces, la realidad no se le presenta a uno desde todos los puntos de vista, por eso hablamos de aproximación, acercamiento a una cosa, y ahí viene en seguida la visión del otro. Esto es indispensable porque es ver bajo muchos puntos de vista e integrarlos. Si buscamos la verdad, si lo que quiero es ver bien y conocer bien, escucho, porque lo que tú ves yo no lo veo, lo que tú sientes yo no lo siento, la experiencia que tú has tenido yo no la tengo.

¿Puede ofrecer un ejemplo de esa integración de múltiples visiones de la realidad?

Si yo tuviera que decir de una persona que más me ha enriquecido, tendría que nombrar a un japonés que fue compañero mío en Múnich, en Alemania. Era la primera vez que venía a Occidente y yo nunca me había hecho tan amigo de un japonés o un oriental. Entonces, los sábados y domingos íbamos a visitar la ciudad de Múnich, estaba muy destruida y la estaban reconstruyendo después de la última guerra. Él lo veía todo según los valores de Oriente, cualquier cosa la metía en su filosofía, sus proyecciones, y para mí era todo un mundo nuevo, riquísimo. Estaba muy interesado en conocer por qué nosotros teníamos tantos aspectos de la religión con Jesús en el centro, quién era Jesús, y yo le iba explicando en conversaciones. Si nosotros buscamos la verdad, no la objetividad (la objetividad verdadera y pura no existe), el diálogo es muy sencillo. Solamente aquellos que no tienen ningún punto de vista creen que los tienen todos; conténtese con tener uno y escuchar a los otros.

Dice que el diálogo es sencillo, pero en la sociedad parece que es difícil. ¿Por qué es así?

¿Qué pasa si entran los intereses? Aquí es donde caemos en la política. ¡Ah!, si yo dejo esta orientación, todo lo que tengo por allá lo pierdo, dice un narcotraficante. Entonces, tengo, a como dé lugar, que defender esto. Lo que está haciendo ahora Cuba con Venezuela. Primero, tenía toda la ayuda de la Unión Soviética, pero después cuando la Unión Soviética se cayó y se dejó de eso, no le mandó más a Cuba, pero llegó Chávez, y claro, el petróleo a 140 le llegó brindado a Cuba. Cuba sigue viviendo de Venezuela. Es muy difícil que cambien las ideas cuando entran los intereses.

Usted, en su libro Nuevos paradigmas en la investigación, señala que cada persona alcanza a ver solo aquello que su sistema conceptual e interpretativo le permite. ¿Es necesario conocer teóricamente para ver la realidad?

Una constatación que tenemos está en el turismo: ¿qué hace la gente cuando llega a una cosa que nunca ha visto?  Lo puede ver y no le dice nada. ¿Qué significa? Pero otro lo ve y dice que es tal cosa. Lógicamente, el ver no solo requiere el ojo, sino interpretar casi automáticamente. Si no tenemos nada de experiencia, ni la cosa más sencilla la entendemos. 

Entonces, ¿el mundo simbólico de la persona condiciona cómo verá la realidad?

Condiciona parcialmente. No es solo que llegan los estímulos y me provocan algo. Eso es lo que pensaba el conductismo. Claro, el conductismo en psicología era completamente mecanicista. Mecanicismo es la imagen de la mesa de billar: esta es la variable independiente, que yo la empujo, y la otra es la que recibe el golpe, la variable dependiente. El sentido no solo es el tratamiento del estímulo que llega, sino la preparación del sujeto. 

¿Cómo se puede desarrollar aprendizaje si alguno de los interlocutores no tiene la misma preparación?

A mí me pasó, en San Felipe, cuando fui a dictar unas conferencias. Fui en avión hasta Barquisimeto, me fue a buscar una profesora y me llevó. Eran dos días de conferencias sobre la metodología cuantitativa y cualitativa, sobre todo la cualitativa, que era novedosa. Ella me dice: "hay mucha disposición para escucharlo, han leído libros suyos, quieren conocerlo de cerca, solamente hay un profesor que dice que a todos los que invitamos no les entendió nada, que no quiere saber de gente invitada”. Después, cuando yo el primer día tenía unos cuarenta profesores, le miro la cara a la gente para ver la reacción, incluso cuando hablo, entonces, vi uno a la izquierda. Por la cara que ponía dije que ese debía ser el tipo. Y después fue cambiando y me olvidé de eso porque los vi a todos más o menos iguales. Entonces, precisamente cuando regresábamos a los dos días a Barquisimeto le digo: "a propósito de aquel profesor que usted me dijo que estaba fastidiado siempre con los invitados..."; "¡ah!, ¿sabe lo que me dijo el otro día?, por fin llegó uno al que se le entiende todo lo que explica". Bueno, yo he sido profesor y mi preparación es sobre todo en pedagogía, el doctorado mío es en pedagogía, y siempre me mato para que entiendan, poniendo ejemplos, comparaciones, etcétera. La predisposición es fundamental porque la persona ávida y con deseo de ver pone más atención, más cuidado. Otros se pueden distraer en cualquier relación. 

¿Puede ofrecer otro ejemplo que permita entender el proceso de aprendizaje?

Como dice el evangelio, sembrar en buen terreno. Entonces, cosechas y da frutos. Aquí discuten mucho en el interior, especialmente los grupos agropecuarios, sobre la semilla: hay que comprar semilla sana, buena, porque eso tiene un porcentaje de éxito, después, lógicamente, el terreno, la humedad, los fertilizantes, etcétera. Son muchos factores que suman. Entonces, es otra imagen. Las analogías nos ayudan mucho. Robert Oppenheimer, el que guió el proyecto Manhattan que elaboró la primera bomba atómica de Hiroshima y Nagasaki, dice concretamente, en una conferencia que dio a los psicólogos de la APA unos años después de la guerra, la importancia de la analogía en la ciencia, que la mente humana entiende por comparación. La gente lo dice: esto es similar a tal cosa, esto es igual a tal cosa.

¿Está de acuerdo con la noción de que el ser humano está predispuesto naturalmente a conocer?

De los libros de Aristóteles, el más importante es la Metafísica, ¿sabes cómo comienza la Metafísica? La primera frase de la Metafísica dice que el hombre, por necesidad, por naturaleza, apetece saber. Yo diría, incluso, que la mayoría de los animales aprende. Aquí vi cómo unas guacamayas enseñaban a los pichones a romper con sus picos las semillas de girasol y a sacar las pepitas. O sea, los mismos animales tienden por naturaleza a aprender. Después viene el problema de ese saber, saber no simplemente lo que aparece sino saber lo que aparece aquí, ahora, en este momento. Eso lo dice exactamente Aristóteles. No todo lo que aparece es verdadero sino que tan solo lo es para quien le aparece, cuando le aparece y como le aparece. ¿El otro? Para ese no es verdadero. Ahora, si vemos desde Aristóteles hasta acá, veinticuatro siglos, ha corrido mucha agua por el río, han cambiado muchas cosas, entonces, ese aprender a saber y a verificar nos lleva a lo último, a lo que trato en este último libro: la inmensa posibilidad de variables que entran en juego en cada objeto, de las que percibimos por los sentidos, de la memoria, o lo que descubrimos como algo nuevo; lógicamente, la cantidad de variables es inmensa. 

Si tenemos esta apetencia de conocer, ¿por qué en su libro Nuevos paradigmas en la investigación menciona que en las universidades hay limitación y fragmentación del saber? ¿Eso genera profesionales con menores capacidades de ampliar sus conocimientos?

Un estudiante depende mucho de los profesores que tenga. La UNESCO lleva 15 o 20 años insistiendo en que las universidades tienen una desorientación universal. Para ser más preciso, muchos profesores tienen una gran desorientación. Si un profesor dice: si usted desea ser un buen médico, abogado o ingeniero, trate de ganar la vida honestamente y eso es todo. Pero hay profesores que quisieran dar mucho más y los alumnos los aprecian mucho y los quieren. Yo no diría que las universidades son así o de otra forma, sino que hay profesores en esa universidad que son así y hay otros profesores que son muy diferentes. Todos hemos tenido profesores estupendos que, ¡caramba!, los recordamos tanto. 

¿Qué puede hacer un profesor para acompañar mejor a los estudiantes?

Tener más conciencia de nuestras limitaciones. Fíjate que Sócrates nunca enseñó nada. Sócrates todo lo hacía con la mayéutica, la mayéutica es preguntar. La palabra mayéutica en griego significa partera. La mamá de Sócrates era partera, asistía al parto de una señora cuando iba a dar a luz. Entonces, él agarró la imagen: el profesor es un mayeuta, porque no es el que produce la idea sino el facilitador. 

¿Qué incentivo pueden encontrar los estudiantes para involucrarse con la investigación y la ciencia?

Yo creo que es una cuestión de enamoramiento de la persona, que le gusta descubrir cosas. Quizá hay pocas cosas que sean tan placenteras, tan gratificantes para el ser humano, como lo que sintió Arquímedes cuando dijo "¡eureka!, la encontré". ¿Sabes el hecho a qué se debió? La corona que le daba el rey, dorada, se veía muy bien, pero por dentro tenía mucha plata y el oro era superficial. ¿Cómo hago? ¿Cuánto le metieron? Entonces él hizo un modelo de pura plata y después otro de puro oro, modelos pequeños para ver las diferencias. Si le pusieron oro, pesa mucho más; plata, pesa menos. Entonces, el principio era que todo cuerpo sumergido en el agua pierde, de su peso, el peso del agua que desaloja, la echa hacia arriba. Entonces, si tiene la mitad, si tiene tres cuartos... ¡Eureka! Yo creo que es una satisfacción muy grande, yo diría que hay personas que les encanta ir descubriendo.

En sus textos más recientes usted dice que la neurociencia está cambiando el panorama científico. También razona que una de las cosas más complejas que puede estudiar el hombre es a sí mismo. ¿Por qué dice esto?

Las investigaciones de los últimos 50 años con relación al cerebro son algo... ¿Cómo antes se podía investigar eso? Primero, yo escribí en muchos lugares que el número de neuronas era 10 mil millones; después, pasaron años y me di cuenta de que había progresado y eran 15 mil; entonces, cambié varios libros. Después, de golpe, con nuevos instrumentos, de 15 mil pasaron a 100 mil millones de neuronas. ¡Una neurona la cantidad de ramificaciones que tiene! ¿Una neurona cuántos peldaños tiene para que lleve toda la historia del desarrollo, pongamos, de una guacamaya, de un colibrí, de una serpiente, para que salga todo perfecto?  Se calculan 3 mil millones de peldaños. Tú imagínate una escalera de doble espiral en un punto mínimo que no se ve sin telescopio electrónico. ¡Tres mil millones de peldaños! ¿Para qué? Para que se desarrolle precisamente el huevo que está incubando la gallina, que no sabe nada, pero te sale el pollito perfecto, o nosotros. 

¿Recomienda alguna lectura para estimular el interés en estos temas de la ciencia?

Esto para ti a lo mejor es interesante: Cosmos, Bios, Theos. Yo no lo he encontrado en castellano, pero es de un periodista, Roy Abraham Varghese, y el otro es un especialista, Margenau, que es alemán. Ellos le hicieron tres preguntas a 60 científicos, de los cuales 24 eran premios Nobel: ¿cómo piensa usted que apareció el cosmos, el universo, según sus estudios, sus conocimientos?; ¿cómo cree que apareció la vida?, ¿por qué apareció la vida?; ¿por qué, si al principio había vida pero era animal, apareció el homo sapiens, la inteligencia, la consciencia? A las tres preguntas dedican un capítulo, uno a cada una.

Perfil del profesor Miguel Martínez Miguélez

Miguel Martínez, español y  también  de  nacionalidad   venezolana, es Doctor en Pedagogía por la Universidad Pontificia Salesiana de Roma con Especialización en Psicología  Educativa.  Está  Licenciado en Filosofía, Psicología y Educación, y su hobby personal lo constituye la Física y la Matemática. Cursó sus estudios en las Universidades de Turín, Roma, Oxford, Múnich y Central de Venezuela. Es Profesor-Investigador Titular (Jubilado) en la Universidad Simón Bolívar de Caracas, en cuya fundación colaboró. Esta Universidad le otorgó recientemente la Distinción Honorífica de Profesor EMÉRITO (por la “Excelencia de su Investigación y Docencia”). Actualmente, dicta cursos  ocasionales  en  el   Doctorado en Desarrollo Sostenible (Universidad Simón Bolívar) y en el Doctorado de Ciencias  Sociales  (Universidad   Central   de  Venezuela). El Dr. Martínez fue miembro del Programa de Promoción del Investigador (PPI: Nivel Máximo) y actual PEII,  Nivel  Investigador- Emérito. Ha sido Profesor Invitado en la mayoría de las Universidades Venezolanas y varias de EE.UU., España, Brasil, México, Argentina, Colombia, Chile, Perú y Costa Rica.  Sus  publicaciones son: 22 obras de autoría individual, alguna traducida también  al  inglés, y 12 de autoría compartida; a dos de ellas  la  Universidad Simón Bolívar le otorgó el "Premio al Mejor Libro de Texto", y el "Premio Andrés Bello". Igualmente, ha publicado 112 artículos científicos  en  52  revistas  arbitradas  nacionales  e  internacionales, y ha asesorado 32 tesis de postgrado. El Dr. Martínez ha recibido numerosos  Premios  Académicos  e  Institucionales  por  méritos de  diferente  naturaleza.

Página web: http://prof.usb.ve/miguelm/


Víctor Manuel Álvarez Riccio
Caracas, 22 de agosto de 2017
@AlvarezRiccio
Colegio Nacional de Periodistas N° 22.781