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domingo, 10 de diciembre de 2017

Antonio Pasquali denuncia "la devastación chavista" en transporte y comunicaciones




   Actualmente en Venezuela, reparar o sustituir un equipo telefónico, informático o un automóvil son necesidades cuya satisfacción resulta inaccesible para muchos. A finales de noviembre un reportaje[i] periodístico informó que un teléfono inteligente de baja gama o “económico” podría costarle a alguien que perciba salario mínimo, al menos, dos años de trabajo. Asimismo, los precios y la escasez de cauchos, baterías y otras partes para vehículos privados y públicos “inmovilizan a los venezolanos”[ii], advirtió otra publicación. 
   Cada vez más incomunicados y aislados: así ve Antonio Pasquali, filósofo e investigador, a los venezolanos. A las circunstancias económicas difíciles para la adquisición y mantenimiento de equipos ya descritas se suman, a juicio del académico,  la decadencia de los sistemas que sostienen, en el país, la comunicación vial, ferroviaria, acuática, aérea, postal, impresa, telefónica, radioeléctrica y electrónica en general.

   El viernes 1ero de diciembre, Antonio Pasquali, fundador del Instituto de Investigaciones de la Comunicación (ININCO) en 1974, presentó su último libro: La devastación chavista. Transporte y comunicaciones, publicado con la participación de El Nacional y ABediciones. El autor, que se dio a conocer en Latinoamérica con su obra Comunicación y cultura de masas (1963), habló de su más reciente título en el marco de la II Feria del Libro del Oeste de Caracas, en un acto realizado en el Centro Cultural de la Universidad Católica Andrés Bello.

   Acerca del surgimiento de este libro, Pasquali relató que, en 2009, el presidente Hugo Chávez sacó el decreto 6.649, el cual prohibía el uso de internet en la administración pública por considerarlo un gasto suntuario. Expresó el escritor: “Esto ilustra perfectamente bien la imbecilidad de las dictaduras, el carácter regresivo que siempre tienen, el tenerle miedo al progreso. Nosotros en 2009 tuvimos un Presidente de la República que prohibió el uso de internet en la administración pública. Eso hay que recordarlo, yo me propuse recordárselo al país de alguna manera (…). Se me ocurrió que podía incluir este episodio en un libro un poco más extenso donde figurara entre los procesos de devastación practicados por el régimen chavista en todo el ámbito de transporte y comunicaciones".

   Más allá de sencillamente inventariar para generaciones posteriores los problemas y crisis de diversos sectores, el trabajo de Antonio Pasquali tiene un sentido rebelde y contestatario, orientado a concientizar sobre la importancia de la libre y efectiva comunicación.  El intelectual explica en su prólogo: comunicar es socializar, convivir y construir con el otro; por lo tanto, incomunicar, manipular la comunicación y obstruirla tiene consecuencias deshumanizantes. 

   “Así, modos del comunicar y formas del convivir son interdependientes; una comunicación autoritaria, up-down, genera sociedades sumisas, una comunicación bidireccional y dialogal, sociedades abiertas y democráticas. Intervenciones en códigos, canales, contenidos, soportes, emisores y destinatarios del libre comunicar, cuando no legitimadas y consensuadas por democrático convenio, siempre generan control, manipulación, avasallamiento, persuasión, intoxicación o esclavitud”, manifiesta Pasquali en las primeras páginas.

   La intención declarada del texto es advertir que cualquier crisis en comunicaciones y transporte es sistémica y no puntual, afecta “todos los compartimientos del humano quehacer, pueden acelerar o lentificar su devenir, hacerlo rentable o improductivo, ganador o perdedor”. Los gobiernos de Hugo Chávez Frías y Nicolás Maduro han producido “graves daños” a los sistemas de transporte y comunicaciones que inducen y refuerzan un “grave retorno al subdesarrollo”.

Datos de transporte y comunicación  

 


   Con nueve capítulos a lo largo de 108 páginas está presentado el libro La devastación chavista. Transporte y comunicaciones. Cada capítulo sintetiza informaciones, datos históricos y cifras que sirven para reflejar la evolución y el estado actual de distintos sectores analizados por el autor. 

   Del transporte terrestre destaca que, antes del chavismo, la democracia abrió 71.200 km de carreteras y que, desde 1999, el gobierno solo ha inaugurado 4.500 km. Alerta que, para 2017, el parque vehicular nacional es de los más vetustos y peligrosos del continente, después de Cuba y Haití, y que además se ha reducido de 5,3 millones de unidades a 4,1 millones, “un caso probablemente único en el mundo”. El mal estado de las vías y señales, junto a un parque automotor decadente, es la causa de que Venezuela figure entre los países con mayores índices de muertos en carretera — 4to lugar mundial —, dice Pasquali.

   El gobierno de Chávez, recuerda el investigador, planteó un “faraónico plan ferroviario de 300 millardos de dólares, 13.600 km de vías y delirantes previsiones de 6,5 millones de pasajeros-día” en 2006. De aquel programa, se instalaron 2.000 km de vías inconexas, de las cuales la mayoría quedó en el abandono por las deudas acumuladas con los contratistas. “El Plan 2006 está cadáver”, sentencia.

   Las informaciones sobre el transporte acuático son desalentadoras: Venezuela no cuenta con una marina mercante, “nada ingresa hoy al país en barco nacional”; la conflictividad política ahuyenta la navegación turística; PDV Marina cuenta con 17 tanqueros activos y 10 de ellos han sido retenidos en puertos extranjeros por no poder pagar la obligatoria limpieza; PDVSA se ve en la necesidad de alquilar hasta 75 tanqueros que generan gastos de 5 millardos de dólares anuales.

   En el cuarto capítulo, el ensayista describe el sector aéreo venezolano: 63 naves activas con más de 20 años de uso, sobreexplotadas; 55 naves en tierra “canibalizadas por falta de repuestos”; disminución de más de 65% de pasajeros nacionales y casi 30% de internacionales; compañías extranjeras han retirado a Venezuela de sus itinerarios porque el “Estado les debe 3.900 millones de dólares”.

   La prensa ha crecido en la región latinoamericana salvo en Venezuela. Durante el siglo XX, el país llegó a contar con más de 200 títulos, 2,7 millones de ejemplares y 61 diarios de provincia; en el siglo XXI, “por acoso judicial y administrativo del régimen” el número de diarios se redujo a 105, de los cuales 35, al menos, son progubernamentales. Por otra parte, Pasquali refiere que 55 periódicos han sucumbido temporal o definitivamente ante la distribución arbitraria de papel que decide un monopolio oficial.

   “Lo prudente es considerar que ya no disponemos de servicios públicos postales, casi enteramente privatizados, paradójicamente, por el chavismo”, advierte Pasquali. Acerca del servicio de correos público que por ley debe garantizar el Estado venezolano (Ipostel), el libro señala el colapso del sistema: hay 329 oficinas en el país, 11 sedes para cada millón de venezolanos. Muchos ciudadanos han tenido que recurrir a servicios privados para hacer sus envíos.

   En la telefonía móvil, se percibe la caída en la calidad del servicio de la CANTV luego de que, nacionalizada por Hugo Chávez, cobrara “tarifas populistas” — 50 bolívares paga, en promedio, una familia en 2017 por el servicio —. Esta situación ha llevado a la imposibilidad de importar repuestos o invertir en tecnología, y al endeudamiento de la compañía por 5 millardos de dólares.

   “Radio y TV, líderes de opinión, conforman el capítulo más turbulento y golpeado de las relaciones medios-poder chavista”, afirma el experto. Hugo Chávez, durante sus catorce años de gobierno, encadenó los medios radioeléctricos 2.334 veces y habló, con esas transmisiones obligadas, al país durante 243.404 minutos en total —“a razón de 48 min 10 seg diarios”—. Mantuvo el gobierno de Chávez una actitud agresiva contra los medios que llevó al siguiente saldo: 50 emisoras clausuradas; una relación, en radio, de 333 a 17 a favor del gobierno; en televisión, “60 oficialistas, 32 en autocensura y 1 disidente”. 

   Venezuela, en cuanto a la penetración de internet, está en el puesto 77 de 208 países, 10% por encima del promedio latinoamericano, pues la densidad nacional de internautas se ubica entre 57 y 63% de la población. No obstante, “controles políticos e institucionales, malas administraciones, desinversiones, imposición de tarifas populistas, inflación y control de cambios, cesación de pagos, impedimentos a la repatriación de capitales, peculados, robos de cable y equipos”  han estancado a Venezuela con una velocidad de internet de 1,4 Mb/seg en promedio, la más lenta del continente, sin que exista la posibilidad por parte de entidades públicas y privadas de invertir en tecnologías, hardware y repuestos para mejorar esta situación.

Más restricciones comunicacionales


   Las inquietudes de Antonio Pasquali se unen a otras voces que, en Venezuela y el exterior, han criticado el menoscabo de los derechos comunicacionales de los venezolanos. El 8 de noviembre fue publicada la llamada Ley contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia, que había sido discutida y aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), órgano considerado ilegítimo por la oposición venezolana, por la mayoría de los países del continente americano y por la Unión Europea.

   Esta normativa redactada por la ANC amenaza con 20 años de prisión a quienes difundan, por cualquier medio, mensajes que supuestamente promuevan el odio. De acuerdo con organizaciones venezolanas que defienden la libertad de expresión como el Instituto de Prensa y Sociedad[iii] y Espacio Público[iv], la intención del gobierno es incentivar la autocensura de los medios y ciudadanos por igual, para así reducir las protestas y manifestaciones adversas a la gestión oficial. 

   La organización Medianálisis[v] presentó, el pasado 4 de octubre, los resultados de una investigación llevada a cabo a nivel nacional en la cual 368 periodistas fueron encuestados: 76 de medios impresos, 71 de televisoras, 137 de radios y 84 de medios digitales. El estudio descubrió que 50,3% de la muestra había recibido alguna agresión o amenaza por su trabajo; a 31,4% le ordenaron modificar un contenido antes de su publicación; por otra parte, 27,7% de los sujetos reconoció que se autocensuró para evitar demandas, ataques o no afectar los intereses de los propietarios del medio. Los voceros de Medianálisis interpretaron estos resultados como la consecuencia de un entorno legal y político hostil en Venezuela para el oficio periodístico.

   La ONG internacional Freedom House[vi], que estudia y valora a las naciones de acuerdo a índices de libertad y el respeto a los derechos civiles, en 2017 cambió la clasificación de Venezuela de país "parcialmente libre" a "no libre", debido a la usurpación de poderes legislativos de la Asamblea Nacional por parte del Tribunal Supremo al servicio del Poder Ejecutivo. En cuanto a la libertad de comunicación y de la prensa, Freedom House recuerda que desde 2004, con la Ley de Responsabilidad Social de Radio y Televisión, el gobierno ha castigado con multas, confiscación de equipos y hasta cierres a los medios de comunicación críticos. Asimismo, la ONG ha reprochado las prácticas ilegales llevadas a cabo por el gobierno chavista como la grabación y publicación de llamadas telefónicas de líderes opositores.


[i] Seijas Meneses, Carlos. El Nacional. Para comprar un celular inteligente hay que trabajar entre 2 y 12 años. 29 de noviembre de 2017. http://www.el-nacional.com/noticias/economia/para-comprar-celular-inteligente-hay-que-trabajar-entre-anos_213383

[ii] Abadí, Aliana. El Universal. Escasez de repuestos e inflación limitan movilización de venezolanos. 10 de noviembre de 2017. http://www.eluniversal.com/noticias/economia/escasez-repuestos-inflacion-limitan-movilizacion-venezolanos_677139

[iii] Balbi, Marianela. Ipys Venezuela. La ley contra el odio busca acabar con los vestigios de democracia en Venezuela. 21 de noviembre de 2017. http://ipysvenezuela.org/2017/11/21/la-ley-odio-busca-acabar-los-vestigios-democracia-venezuela/

[iv] Espacio Público. “Ley contra el odio” en Venezuela amenaza la libre expresión en América Latina. 17 de noviembre. http://espaciopublico.ong/ley-odio-venezuela-amenaza-la-libre-expresion-america-latina/

[v] Álvarez Riccio, Víctor Manuel. Revista SIC. Bajos salarios, censura y poca preparación afectan al gremio periodístico en Venezuela. 12 de octubre de 2017. http://revistasic.gumilla.org/2017/bajos-salarios-censura-y-poca-preparacion-afectan-al-gremio-periodistico-en-venezuela/



Víctor Manuel Álvarez Riccio
Caracas, 10 de diciembre de 2017
@AlvarezRiccio
Colegio Nacional de Periodistas N° 22.781

miércoles, 6 de enero de 2016

Pregunta al nuevo Ministro de Comunicaciones: ¿Tiene madurez la audiencia venezolana?



Este miércoles 6 de enero, el Presidente Nicolás Maduro anunció, en cadena de radio y televisión, un nuevo gabinete de Gobierno, que había prometido presentar al país después del 6 de diciembre, cuando su Partido Socialista Unido de Venezuela perdió las elecciones parlamentarias frente a la Mesa de la Unidad Democrática. 




            Nuestro interés, en este caso, es comentar exclusivamente lo que anunció el presidente Nicolás Maduro en materia comunicacional, por ser un área tan sensible en estos momentos de conflicto político.

1) ¿Qué dijo el Presidente?

            Informó que el nuevo Ministro de Comunicación de su Gobierno es Luis José Marcano, quien desde el 5 de octubre de 2015 pasado es presidente del canal del Estado, Venezolana de Televisión. ¿Cómo justificó este cambio el gobernante? Afirmó que la burguesía opuesta a su Gobierno, “domina a las sociedades a través de los hechos comunicacionales, y por la manipulación de la radio, la televisión y la prensa".

            Ordenó que debe sustituirse la “hegemonía comunicacional” de la "burguesía" e influenciar a la sociedad con "la verdad" revolucionaria, sus logros sociales y sus proyectos.

            Este 5 de enero, el Gobernante había anticipado algunas de estas ideas: justificó la derrota electoral de su partido por una "guerra psicológica" adelantada por medios de comunicación nacionales e internacionales. 

2) ¿Qué hay de nuevo en este anuncio?

            Más bien poco. Estas ideas han estado presentes en el Gobierno desde hace años. En 2008, el entonces ministro de Comunicación del presidente Hugo Chávez (), Andrés Izarra, dijo que los medios de comunicación privados, "latifundistas mediáticos", atentaban contra la estabilidad política del país y que, por el contrario, el Gobierno adelantaba la auténtica "democratización de la comunicación" a través de la creación de cientos de medios comunitarios y un sistema de medios públicos.

            Luego, en el Plan de la Patria Segundo Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2013-2019, entre sus objetivos generales, propuso "llevar a niveles no vitales la conexión de Venezuela con las redes de comunicación e información dominadas por las potencias neocoloniales", y contrarrestar la "producción y valorización de elementos culturales y relatos históricos generados desde la óptica neocolonial dominante, que circulan a través de los medios de comunicación e instituciones educativas y culturales".

3) ¿Qué oportunidades tiene el Gobierno de cumplir su objetivo?

            Si el objetivo del Gobierno es controlar lo que ven, leen y escuchan los venezolanos, filtrando aquellos contenidos que pudieran ser "perjudiciales" desde la óptica oficial, o saturando a las audiencias con mensajes gubernamentales, se pueden augurar pocos éxitos al nuevo Ministro según las tendencias de consumo de las audiencias.

            Un estudio del Centro de Investigaciones de la Comunicación de la Universidad Católica Andrés Bello (CIC-UCAB) reveló que las televisoras del Estado no llegan al 8% de audiencia en todo el país. El director del CIC-UCAB, Carlos Delgado Flores (Castillo, 2016), explicó que los medios audiovisuales del Estado tienen esa baja audiencia porque "el contenido formativo es deficiente, hacen propaganda en vez de información, tienen baja calidad de imagen, deficiencias de producción, nada de posproducción. No cumplen con las prácticas periodísticas: no contrastan fuentes, no contextualizan, son anclas sin entrenamiento, con problemas de dicción". 

            De acuerdo con la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, de cada 100 hogares venezolanos, 65 tienen televisión por suscripción; por otro lado, crece la preferencia de la audiencia hacia la televisión internacional frente a la nacional (Franceschi, 2015). Entonces, no solo la audiencia de los medios del Estado es baja en comparación con otros canales y medios nacionales, sino que los medios nacionales en conjunto están perdiendo la carrera frente a los medios internacionales.

            Además de eso, la Comisión Nacionalde Telecomunicaciones también ha declarado que más del 60% de los ciudadanos en Venezuela tienen acceso a internet, siendo este un campo comunicacional que brinda a sus usuarios una gran autonomía, donde no existe programación por parte de un medio o de un grupo de medios, sino que el usuario administra su consumo. 

            Estos datos surgen en un escenario donde las capacidades de difusión del Gobierno han aumentado considerablemente. El Gobierno (Bisbal) en la actualidad cuenta con dos de las cuatro televisoras de señal abierta en el país, Venezolana de Televisión y Televisora Venezolana Social; a su vez cuenta con otros canales como Vive TV, Ávila TV, Consciencia TV, TVFANB, ZUM TV, PDVSA TV, TV Comunas, Colombeia TV, 123 TV y Telesur (canal de alcance regional en Suramérica); en el sector de la radio el Gobierno tiene la Radio Nacional de Venezuela con alcance en todo el país, el circuito YVKE Mundial que llega también a todo el territorio nacional por medio de estaciones aliadas, Radio Tiuna, Radio Fuerza Armada Nacional Bolivariana, y la Radio del Sur; en el escenario de los impresos el Gobierno tiene el Correo del Orinoco, Ciudad Caracas, Ciudad Valencia, Ciudad Maracay, Ciudad Petare, Ciudad del Lago, Ciudad Guárico y Ciudad Cojedes (estos últimos 7 son de distribución gratuita, con altísima calidad de impresión); además, el Gobierno cuenta con versiones digitales de la mayoría de los medios anteriormente mencionados y cuentas en redes sociales, como @NicolasMaduro, con millones de seguidores. 

            Es notable que, en estos medios de comunicación, cuando se informa sobre la realidad nacional, se omiten informaciones problemáticas que puedan poner en tela de juicio la gestión gubernamental, algo que es, por demás, esperable. Son preocupantes, sin embargo, las denuncias que hacen organizaciones en defensa de la libertad de expresión como el Instituto de Prensa y Sociedad (2015), acerca del uso de estos medios públicos para atacar a los sectores políticos de la sociedad que disienten del pensamiento oficial. 

            El Instituto de Prensa y Sociedad reveló que durante la campaña electoral a las elecciones parlamentarias los medios televisivos más importantes del país favorecieron a los candidatos del Gobierno, incluso el día 3 de diciembre, cuando culminaba la campaña electoral, los candidatos del Gobierno pudieron enviar un mensaje a través de todos los canales audiovisuales del Sistema de Medios Públicos y por los medios privados Venevisión, Globovisión y Televen, en el marco de un programa especial que duró más de una hora. Una oportunidad como la anterior no la tuvo nunca la Mesa de la Unidad Democrática, lo que viola la ley electoral. Además de esto, la organización descubrió que, durante la campaña, la cantidad de publicidad de los candidatos del Partido Socialista Unido de Venezuela fue sensiblemente superior en los medios privados frente a la campaña de la Mesa de la Unidad Democrática.

4) Perspectivas teóricas para el Gobierno

            El investigador de la comunicación, Erick Torrico (2004), relata que desde los años 60, algunos estudios en ambos lados del Atlántico han considerado que los medios de comunicación privados construyen la hegemonía ideológica a través de la difusión de mensajes para el mantenimiento del sistema capitalista. Esto ocurriría a través de las llamadas industrias culturales, con sus contenidos simbólicos en noticias, telenovelas, películas, series y publicidades, que serían asimilados después por las audiencias supuestamente inertes, subyugadas.

            Uno de los más importantes críticos en Latinoamérica de las llamadas industrias culturales es el venezolano Antonio Pasquali. En una entrevista reciente para el sitio web Prodavinci (Linares, 2014), el longevo investigador explicó que durante los años 60 estudió la dominación comunicacional por parte de los medios porque consideraba que las audiencias eran reducidas a elementos pasivos que solo recibían los mensajes y no tenían capacidades de responder, ni de interpretar creativamente. Hoy en día afirma que con el auge de internet no solo la gente puede buscar la información que desea, sino que además todos los usuarios de internet se han convertido en emisores y son capaces de alterar los discursos sociales y participar en ellos. 

            Otro autor de renombre, Jesús Martín Barbero, colombiano, ha explicado que no son los mensajes de los grandes medios, sino las mediaciones (familia, relaciones sociales, cultura, educación, condiciones materiales) las que generan un campo semántico con el cual la persona significa los mensajes que percibe de los medios, lo cual debilita aún más la teoría de una dominación unidireccional por parte de los mismos. 

            En otras palabras, no son los medios quienes controlan, sino las personas, que hoy en día cuentan con más opciones para contrastar informaciones, que se han acostumbrado gracias a internet a reclamar y a interpelar y, por si fuera poco, han aprendido a leer a los medios en el marco de la inmensa abundancia de posibilidades (internet, televisión por suscripción, medios locales, libros, cine, teatro, mensajería de texto). ¿Cómo va a ser "dominada" una población como la venezolana que produce sin complacencia sus mordaces memes a través de las redes sociales?

            No decimos que no confluyan intereses detrás de los grandes medios privados, incluso los intereses de sus audiencias (la historia venezolana de los últimos 15 años lo ha demostrado), pero, ¿acaso no existen intereses detrás de los medios “públicos” cuando solo muestran un discurso rígido progubernamental y cuando sólo trabajan con sus logros, pero nunca sus fallas? ¿Dónde está el interés ciudadano en su diversidad real?

            Volvemos, ahora sí, a las posibilidades para el nuevo Ministro de Comunicaciones, presidente de Venezolana de Televisión, Luis José Marcano. Si el objetivo es controlar, no solo tendría poco éxito sino que estaría yendo en contra de una tendencia global; si el objetivo es convencer, no lo lograrán sin cambios reales en las mediaciones de la gente (salud, alimentación, educación, seguridad personal) porque los mensajes siempre serán contrastados con la realidad e interpretados a través de condiciones materiales; si el objetivo es dar más opciones a los venezolanos para poder comunicarse y estar informados, con gusto lo apoyaríamos y consideraríamos que estaría en sintonía con los tiempos que vive el país: justamente este 5 de enero los medios de comunicación pudieron informar libremente lo que aconteció dentro de la sala de sesiones del parlamento nacional, algo que desde hace años, en una Asamblea Nacional dominada por el Partido Socialista de Venezuela, no era posible.

            Le preguntamos entonces, al Ministro, ¿considera que la audiencia venezolana tiene madurez (es decir, tiene buen juicio, criterio y autonomía) y puede tener cada vez más opciones entre medios públicos y privados libres y plurales, o necesita un protector que la defienda de la “dominación” mediática?

Referencias

 

Bisbal, M. (2014). Medios de comunicación en Venezuela. Notas sobre nuestro escenario comunicacional. Encrucijadas de la comunicación en Venezuela. Centro Gumilla.
Castillo, M. A. (2016). ANTV: propaganda oficialista con poco rating. El Nacional.
Franceschi, K. (2015). La TV nacional pierde su audiencia frente al cable. El Nacional. Recuperado de http://www.el-nacional.com/escenas/TV-nacional-pierde-audiencia-frente_0_738526269.html
Instituto de Prensa y Sociedad. (2015). El desequilibrio informativo caracterizó el proceso electoral. Caracas. Recuperado de http://ipysvenezuela.org/2015/12/15/el-desequilibrio-informativo-caracterizo-el-proceso-electoral/
Linares, A. (2014, 7 14). Antonio Pasquali: “Hay que cerrar las escuelas de comunicación y refundarlas”. Recuperado de Prodavinci: http://prodavinci.com/2014/07/14/actualidad/antonio-pasquali-hay-que-cerrar-las-escuelas-de-comunicacion-y-refundarlas-una-entrevista-de-albinson-linares/
Torrico, E. (2004). Abordajes y periodis de la teoría de la comunicación. Bogotá: Norma.



Víctor Manuel Álvarez Riccio
Caracas, 6 de enero de 2016.
@vicmalvar
Colegio Nacional de Periodistas N° 22.781