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sábado, 2 de mayo de 2015

Confiabilidad y Validez en la investigación cuantitativa



Este ensayo busca, de forma general, definir los conceptos confiabilidad y validez de instrumentos de medición en las investigaciones de carácter cuantitativo. 

Para ello, se presentan extractos de una revisión bibliográfica y electrónica en dos secciones: una dedicada a la confiabilidad y otra dedicada a la validez.

1)    Confiabilidad de instrumentos de medición en investigaciones cuantitativas

Según Hernández Sampieri et al. (2004), “no hay medición perfecta”, especialmente cuando pretende medirse conceptos abstractos como inteligencia emocional, motivación, nivel socioeconómico, liderazgo democrático, actitud hacia el sexo, y otras más, “pero es un hecho que debemos acercarnos lo más posible a la representación fiel de las variables a observar, mediante el instrumento de medición que desarrollemos” (p. 346).

Cuando se habla de la confiabilidad del instrumento, los autores señalan que es el “grado en que su aplicación repetida al mismo sujeto u objeto produce resultados iguales”, es decir, si se aplica un instrumento de medición como un termómetro a un espacio físico y genera un valor, y a los 5 minutos, y sin que existan diferencias notorias en el ambiente, el mismo termómetro produce otro valor radicalmente distinto, señalaríamos que el instrumento no es confiable (p. 346).

Los autores proponen un “cálculo de confiabilidad”, que puede oscilar entre 0 y 1, donde 0 es confiabilidad nula y 1 es confiabilidad plena.

Asimismo, ofrecen algunos procedimientos para determinar la confiabilidad (pp.353-354):

a)    Medida de estabilidad: El instrumento de medición se aplica dos o más veces a los sujetos u objetos de estudio.

b)    Método de formas paralelas: A los sujetos u objetos de estudio se les administran dos o más instrumentos de medición similares en contenido, duración y otras características.

c)    Método de mitades partidas: Un mismo instrumento de medición se administra a dos partes separadas de la muestra. Si el instrumento es confiable, los resultados son similares o guardan correlaciones importantes.

Los resultados de los instrumentos, asociados a datos numéricos, deben estar enmarcados en las divisiones decimales desde el 0 hasta el 1. En todos los procedimientos que se empleen para garantizar la confiabilidad, mientras más ítems existan para estudiar la variable, más confiabilidad se obtendrá. Es decir, mientras más pruebas hagamos a la realidad que estudiamos a través del instrumento, por ejemplo, con más preguntas, podremos acercarnos más a resultados confiables.

Existe otro nivel de la confianza en los estudios cuantitativos, y ese es el que debe tener el público hacia los resultados presentados. 

De acuerdo a Contreras (2012), en el caso de las encuestas, se habla de mayor confiabilidad cuando: la población está claramente definida, se explica el método utilizado, se detalla el método de muestreo, se conoce quién solicitó o financió el estudio, se indica la ubicación geográfica y temporal de la muestra, se da a conocer el cuestionario, y se conoce la trayectoria de confiabilidad de la firma o casa de estudio que presentó los resultados.

2)    Validez de los instrumentos de medición en las investigaciones cuantitativas

“La validez, en términos generales, se refiere al grado en que un instrumento realmente mide la variable que pretende medir. Por ejemplo, un instrumento para medir la inteligencia válido debe medir la inteligencia y no la memoria”, aseguran Hernández Sampieri et al. (p. 346).

Los autores señalan que a través de evidencia, puede conocerse si un instrumento es válido o no para medir una variable específica. Estos son los diferentes tipos de evidencia (pp. 346-345):

a)    Evidencia relacionada con el contenido: Un instrumento válido estudia todas las partes de la variable y no solo unas en particular. Si se van a estudiar conocimientos sobre aritmética, no es válido hacer una prueba solo con restas, sino que deben incluirse suma, multiplicación, división, potenciación y radicación.

b)    Evidencia relacionada con el criterio: Se establece la validez de un instrumento de medición comparándola con un criterio externo. Si se quiere hacer una prueba sobre la capacidad de los pilotos de carreras de enfrentar una situación estresante en la pista, primero se hace la prueba con el instrumento y, si es posible, se corrobora la validez con una prueba de corroborar si el instrumento arrojó resultados similares al fenómeno externo.

c)    Evidencia relacionada con el constructo: Se refiere al grado en que una medición se relaciona de manera consistente con otras mediciones, de acuerdo con hipótesis teóricas y que conciernen a los conceptos o constructos que se están estudiando. Si un investigador de la educación hace un estudio cuantitativo de la motivación a estudiar con un cuestionario, y  por otro lado toma como indicio de mayor motivación una medición del tiempo que los estudiantes dedican a clases especiales voluntarias y los compara con los resultados de sus notas, podría decir que estas relaciones del cuestionario con la medición del tiempo de estudio en clases voluntarias y los resultados de las notas aportan validez al cuestionario. Para buscar este tipo de validación de un instrumento, deben relacionarse teóricamente los tipos de medición utilizados y luego comparar los resultados empíricos.

Un colaborador del diario británico The Guardian, Dean Burnett (29-11-2013), escribió sobre la validez de las pruebas de inteligencias que se pueden encontrar en internet. En su texto, narra que exploró varias pruebas de inteligencia y en todas sus resultados fueron sobresalientes, superiores a la media, sin embargo, al final del artículo, admite que en todas las pruebas contestó las preguntas al azar lo cual le permitió terminar las pruebas con rapidez y que, quizá por eso, estos “medidores de inteligencia” lo destacaron como “un genio”.

"Esta investigación sugiere que muchas pruebas de inteligencia en internet no son lo que dicen ser, sino artilugios para obtener tráfico web (...). Los que usé estaban llenos de publicidad, y no puedo imaginar que algo que intente vender productos se arriesgaría en llamar a sus consumidores estúpidos", manifiesta Burnett.

Con los criterios de Hernández Sampieri et al y Dean Burnett, se reconoce la importancia de usar instrumentos válidos para medir cualquier parte de la realidad, en función de tener mayor certidumbre de los resultados y generar conocimiento.

3)    Fuentes

Hernández Sampieri et al (2004). Metodología de la investigación, Chile: McGraw-Hill.

Contreras, J. (8-8-2012). 10 requisitos que debe cumplir una encuesta para ser confiable. El Mundo, Economía y Negocios. http://www.elmundo.com.ve/noticias/tuvoto/10-requisitos-que-debe-cumplir-una-encuesta-para-s.aspx


Burnett, D. (29-11-2013), Online IQ tests: are they valid?. The Guardian. http://www.theguardian.com/science/2013/nov/29/iq-tests-online-are-they-valid



Víctor Manuel Álvarez Riccio
Caracas, 2 de mayo de 2015.
@vicmalvar


Sociedades de la información y del conocimiento y la investigación cuantitativa de la comunicación



Este ensayo busca, de forma general, definir los conceptos de sociedad de la información, sociedad del conocimiento y explorar la investigación cuantitativa de la comunicación.

Para tales objetivos, se divide en dos secciones: en la primera son presentados nociones de las sociedades de la información y del conocimiento de acuerdo a documentos de la Organización de las Naciones Unidas, así como también un ejemplo de la relación entre el concepto de la sociedad del conocimiento y la sociedad venezolana.

En la segunda se explican los métodos para investigar cuantitativamente los procesos de comunicación.

1)    ¿Qué son las sociedades de la información y del conocimiento?

Las sociedades de la información y del conocimiento son temas de interés mundial. Así lo demuestra el documento de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) titulado “Hacia las sociedades del conocimiento” (2005).

Siempre han existido las sociedades del conocimiento, grupos que acumularon saberes de distintos tipos pero hasta la llegada del “Siglo de las Luces y la afirmación de los derechos humanos” estos saberes se manejaron de forma privada y la mayoría de las personas no tenían acceso a ellos (pp. 17-18).

Indica la Unesco que “la noción de sociedad de la información se basa en los progresos tecnológicos. En cambio, el concepto de sociedades del conocimiento comprende dimensiones sociales, éticas y políticas mucho más vastas” (p. 17). Este concepto es ampliado por la organización internacional: 

La información es en potencia una mercancía que se compra y vende en un mercado y cuya economía se basa en la rareza, mientras que un conocimiento  (…) pertenece legítimamente a cualquier mente razonable, sin que ello contradiga la necesidad de proteger la propiedad intelectual. (p. 19)
Define la Unesco, entonces, dos significados interrelacionados pero que no son lo mismo: la sociedad de la información, que es la capacidad a través de nuevas tecnologías de intercambiar, mercadear y transmitir datos, y la sociedad del conocimiento, que es compartir informaciones para favorecer el desarrollo de las sociedades porque una sociedad del conocimiento “debe garantizar el aprovechamiento compartido del saber” (p. 18).

La Unesco, en su informe, relaciona la libertad de expresión y la formación de sociedades del conocimiento para el desarrollo social. A través de la libertad de expresión y de investigación científica se permiten el diálogo, la apertura y los debates necesarios sobre temas que son de interés a todos los participantes de comunidad (p. 30). 

Para la formación de sociedades del conocimiento no basta con mayor acceso a información (tecnología) y la garantía del derecho de libertad de expresión. Hace falta, asegura la Unesco, trabajar en otros instrumentos formativos que no deben ser abandonados por el auge de internet, porque son esos los que permiten tener un espíritu crítico ante las informaciones. Estos medios de son: la prensa, la radio, la televisión “y, sobre todo, la escuela” (p. 18).

El avance hacia las sociedades del conocimiento, entonces, está ligado a la escolaridad. La Unesco afirma:

Incluso en los países más ricos que han logrado en principio universalizar la escolarización, se estima que puede alcanzar un 25% la proporción de habitantes que no cuentan con  las  competencias  y  aptitudes  necesarias  para participar plenamente en la vida social y laboral. (p. 86)
Asimismo, la generación de sociedades del conocimiento es un propósito ambicioso y costoso: 

Lograr educación básica para todos, promover la educación para todos a lo largo de toda la vida, estimular una generalización de los trabajos de investigación y desarrollo en todos los países del mundo mediante la transferencia de tecnologías, la regulación de la circulación mundial de competencias y el fomento de la solidaridad digital: estos esfuerzos para lograr la participación de todos en el aprovechamiento compartido del conocimiento y la constitución –incluso  en  los países más desfavorecidos– de un auténtico potencial cognitivo representan una tarea considerable. (p. 199) 
Y es que, si la formación de sociedades del conocimiento y su potencial para el desarrollo está basado en la educación de la población, hay países en los que esté objetivo parece un reto más difícil de lograr. 

Es poco probable que el crecimiento económico genere recursos suficientes para que los países en desarrollo puedan alcanzar el objetivo de la Declaración del Milenio que pretende lograr el acceso de todos a la educación básica de aquí al año 2015. Para conseguir este objetivo en África sería necesario que el crecimiento económico anual superase un 8%, lo cual no parece en absoluto previsible por ahora en la gran mayoría de los países de este continente. (p. 200).
Algunas recomendaciones para canalizar los esfuerzos hacia las sociedades del conocimiento, especialmente para disminuir la falta de competencias digitales y trabajar en el intercambio a través de internet, son el incremento de materiales disponibles en internet, multiplicar los accesos comunitarios a internet, avanzar hacia una certificación del conocimiento digital, crear “colaboratorios” para aprovechar los conocimientos científicos compartidos,  crear instrumentos estadísticos para medir el trabajo de las sociedades del conocimiento e invertir más en educación de calidad para todos. (pp. 205-207).

Vale la pena destacar, por otra parte, que la formación de una sociedad de la información y del conocimiento global está amenazada por diversas circunstancias, algunas ajenas a las limitaciones socioeconómicos que perjudican a las personas para acceder al conocimiento. Así puede entenderse en el "Reporte del Relator Especial en la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y expresión, Frank de La Rue" para la Asamblea General de las Naciones Unidades, fechado el 16 de mayo de 2011.

Dicho informe advierte, por ejemplo, sobre restricciones al uso de internet que afectan tanto a ciudadanos comunes como a la prensa independiente, a las redes sociales y otros medios de comunicación y difusión durante momentos de desasosiego social o situaciones políticas relevantes. De la Rue dice que en el contexto de las protestas de 2011 en el Medio Oriente y Norte de África fueron los Gobiernos quienes desconectaron o limitaron el acceso a la información a través de internet, lo que significó una violación por parte de los Estados en garantizar el derecho humano a la libertad de expresión. Otra forma que usaron algunos Estados para restringir o vigilar el libre intercambio de información fue la afectación de internet a través del control de los prestadores privados del servicio, ya sea por la vía legislativa o presiones políticas y económicas (De la Rue, 2011, pp. 9-12).

"Dado que Internet se ha convertido en una herramienta indispensable para el ejercicio de los derechos humanos, para combatir la desigualdad y acelerar el desarrollo y progreso humanos, asegurar el acceso universal a internet debe ser prioridad de todos los Estados", afirma Frank de la Rue (p. 22).

            En el ámbito venezolano, el profesor de la Universidad Católica Andrés Bello, Carlos Delgado Flores, asegura que  en Venezuela "viene surgiendo una Sociedad del Conocimiento de manera sostenida, con alcance a, por lo menos, dos generaciones" y da dos indicios para sostener su afirmación: el  surgimiento  de  “un  nuevo  elector  racional” que vota a raíz del conocimiento que adquiere por internet y la relatividad de la brecha digital. Sobre este último indicio, señala que 53% de la población venezolana económicamente activa tiene apenas 7 años de escolaridad, y el 70% de los usuarios de internet se ubican en los sectores socioeconómicos D y E. (Delgado Flores, 2013, pp. 16-21). 

¿Pudieran los electores venezolanos estar tomando decisiones políticas basándose, en parte, en conocimientos obtenidos a través de internet? ¿Puede una sociedad formar sentido y razones comunes a través de la información disponible en internet y las redes sociales?

2)    ¿Cómo investigar cuantitativamente la comunicación?

De acuerdo con Roberto Hernández Sampieri et al (2004, p. 345), medir es el proceso “de vincular conceptos abstractos con indicadores empíricos”.

Añaden los autores que “un instrumento de medición adecuado es aquel que registra datos observables que representan verdaderamente los conceptos o las variables que el investigador tiene en mente. En términos cuantitativos: capturo verdaderamente la ‘realidad’ que deseo capturar”.

Las primeras tres acepciones de la Real Academia Española dicen que comunicar significa “hacer a otro partícipe de lo que uno tiene”, “descubrir, manifestar o hacer saber a alguien algo”, “conversar, tratar con alguien de palabra o por escrito”.

            Con los conceptos anteriores, podemos definir que la investigación cuantitativa de la comunicación es aquella que mide o contabiliza indicadores de uno o varios fenómenos comunicacionales (sea a través de la prensa, radio, televisión, internet, espacio público, etcétera) de acuerdo a una serie de variables de interés para el estudio como lo son frecuencia de los actos comunicativos, intenciones, efectos, temas, espacios que ocupan, número de participantes de la comunicación, entre otros.

            Se llega esta conclusión porque Hernández Sampiere et al señalan que:

Un estudio cuantitativo regularmente elige una idea, que transforma en una o varias preguntas de investigación relevantes (…), luego de éstas deriva hipótesis y variables; desarrolla un plan para probarlas; mide las variables en un determinado contexto; analiza las mediciones obtenidas (con frecuencia utilizando métodos estadísticos). (p. 6)
            Como ejemplo de un estudio cuantitativo de la comunicación, se puede nombrar el monitoreo de medios. 

            Según la página web Comunicologos.com, el monitoreo de medios es: 

Una técnica mediante la cual se realiza el seguimiento y archivo de la performance mediática de un tema, una persona, una organización, una campaña publicitaria, una marca, etc., en medios impresos y digitales ya sean estos de alcance regional, nacional o local, para su posterior análisis cuantitativo y cualitativo. (Comunicologos.com)
            Concluye el artículo del sitio web que el ejercicio del monitoreo de medios es útil para la generación de datos estadísticos, algo propio de las investigaciones cuantitativas.



3)    Fuentes

Hernández Sampieri et al (2004). Metodología de la investigación, Chile: McGraw-Hill.
Hacia las sociedades del conocimiento. (2005). Ediciones Unesco. http://unesdoc.unesco.org/images/0014/001419/141908s.pdf

De la Rue, F. (2011). Reporte del Relator Especial en la promoción del derecho a la libertad de opinión y expresión. Asamblea General de las Naciones Unidas http://www2.ohchr.org/english/bodies/hrcouncil/docs/17session/A.HRC.17.27_en.pdf


Flores Delgado, C. (2013). Indicadores de la Sociedad del Conocimiento como modelo de desarrollo para Venezuela. IV Congreso Venezolano de Investigadores de la Comunicación. http://www.congresoinvecom.org/index.php/invecom2013/INVECOM2013/paper/viewFile/442/367


Víctor Manuel Álvarez Riccio
Caracas, 2 de mayo de 2015.
@vicmalvar