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lunes, 1 de enero de 2018

Incorporar las TIC para formar investigadores en comunicación


El Foro Económico Mundial, también conocido como Foro de Davos, ha hecho, desde hace algunos años, labor divulgativa acerca de las transformaciones que debe atravesar la formación profesional para que los egresados de las instituciones universitarias o técnicas estén preparados ante un mercado laboral cambiante y competitivo.

El presidente ejecutivo esa organización, Klaus Schwab, ha descrito la "cuarta revolución industrial" de acuerdo con los cambios que nuevas tecnologías están generando en todos los modelos de producción. Schwab afirma que la primera revolución industrial implementó agua y vapor para mecanizar la producción; la segunda, electricidad para masificarla; la tercera, informática para automatizarla; la cuarta, hoy en día, se erige sobre los cimientos de las anteriores y se caracteriza por la fusión de tecnologías que borran las líneas entre lo físico, lo digital y lo biológico. ¿De qué está hablando? Del internet de las cosas, transportes autónomos, impresiones 3-D, nanotecnología, biotecnología, ciencia de materiales, nuevas formas de producción y almacenamiento de energía, computación cuántica, macrodatos (big data), inteligencia artificial y más.

Se podría decir que esta es una era prometeica, en la cual la humanidad toma de nuevo "el fuego de los dioses", que esta vez es la información: infinita, disponible, plural. Para bien o para mal, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) se funden cada vez más con cada área de nuestras vidas, y a su mejor uso y aprovechamiento debe orientarse la formación personal y profesional. Así las cosas, el Foro Económico Mundial recomienda las siguientes características que debe poseer cualquier sujeto para vivir exitosamente en el siglo XXI: alfabetización literaria, numérica, científica, financiera, informática y cívica; competencias de pensamiento crítico, creatividad, comunicación y colaboración; cualidades de curiosidad, iniciativa, persistencia, liderazgo y consciencia social.

La comunicación, el campo de las grandes transformaciones


Es justo decir que la comunicación siempre ha sido esencial para la vida y la organización humana, esto lo han argumentado filósofos y científicos sociales de distintas escuelas y tendencias de pensamiento, sin embargo, en este siglo XXI la comunicación se establece como la práctica entre todas las prácticas, la actividad que es transversal a todas las profesiones, la conditio sine qua non de cualquier proyecto. Si no comunica o no es comunicable, se reducen significativamente sus posibilidades de éxito, impacto y trascendencia. ¿Por qué se afirma esto? Basta con detallar lo que ocurre. Aquí un inventario breve:

·Aproximadamente hay 3 578 millones de usuarios de internet, lo que representa casi la mitad de la población mundial, según un estimado de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), agencia especializada de la Organización de las  Naciones Unidas (ONU). Este indicador ha crecido año tras año. Seguirá aumentando.

·La UIT también estima que existen más de 7 700 millones de suscripciones a teléfonos móviles, casi tantos celulares como personas en el globo.

·Calcula la UIT que hay 4 220 millones de aparatos móviles (módems, tabletas, teléfonos inteligentes) con acceso a internet. Este dato representa una tasa de 56,4 herramientas inalámbricamente conectadas por cada 100 habitantes. La tasa crece a 97,1 en los países desarrollados y desciende a 48,2 en los países en vías de desarrollo. ¿Conclusión? Desarrollo y mayor conectividad están correlacionados.

·Youtube, el portal más visitado del mundo después del buscador Google, clama tener mil millones de usuarios y que estos, en conjunto, ven mil millones de horas de video diariamente. Es un imperio audiovisual planetario de música, información y opinión mantenido por la producción de los internautas.

·Para septiembre de 2017, de acuerdo con el portal Statista, Facebook tenía 2 061 millones de usuarios activos; Whatsapp, 1 300 millones; Instagram, 700 millones; Twitter, 328 millones.

·¿Qué pasa en las redes sociales cada minuto de todos los días? Esto lo respondió la compañía Smart Insights a principios de 2017: 3,3 millones de publicaciones en Facebook, 3,8 millones de búsquedas en Google, 65 972 fotografías subidas a Instagram, 448 800 trinos en Twitter, 29 millones mensajes de WhatsApp, 500 horas de video cargadas en Youtube.

·A principios de 2017, según información de la agencia We Are Social, 1,61 mil millones de personas son consideradas usuarios de comercio electrónico. El portal de ventas Amazon se localiza entre los primeros diez sitios más visitados del mundo según el medidor Alexa.

·Netflix, el innovador servicio de televisión digital que conquista a las audiencias, anunció que en 2017 sus suscriptores miraron aproximadamente 140 millones de horas diarias de programas, y poco más de mil millones de horas semanales. El visitante promedio de Netflix disfrutó 60 películas durante el transcurso del año.

·Wordpress, el sistema de gestión de contenidos que permite a cualquiera tener su página web en pocos minutos, indica que más de 409 millones de sujetos visualizan mensualmente más de 21 mil millones de páginas que usan este sistema. Por otra parte, la compañía asegura que sus usuarios producen más de 84 millones de publicaciones nuevas cada mes.

·Microsoft destaca, en su sitio web, que los usuarios del servicio de videollamadas Skype acumulan, diariamente, tres mil millones de minutos (50 millones de horas).

Asombroso, ¿verdad? A esto hay que sumarle las radios en línea, todas las redes sociales que no han sido mencionadas, las páginas wiki, foros, sitios de instituciones bancarias y gubernamentales, sistemas educativos virtuales (universidades, institutos técnicos), y esto es solo la punta del iceberg. ¡Ojo!, no se han mencionado otros usos comunicacionales cotidianos como el correo electrónico (¿cuántos son enviados al día en el mundo?) y los mensajes de texto por teléfono celular.

En resumen: el mundo está transformado por las comunicaciones. Cada día las comunicaciones crecen en número de mensajes, en la participación de miles de millones de usuarios y en los efectos de estas prácticas en la sociedad.

Aproximación científica a las TIC


Las extensiones tecnológicas del ser humano se han naturalizado. Por ello se habla de nativos digitales: son los sujetos que han nacido en estos entornos y que comprenden, por el uso y las experiencia, los modos y posibilidades de la virtualidad. No obstante, el aprovechamiento óptimo de estas herramientas solo se puede dar si el individuo cuenta con competencias cognitivas que trascienden el mero ejercicio de la técnica. Saber qué decir es tan importante como saber la manera de hacerlo. En otras palabras: la destreza computacional y el acceso a un universo infinito de información no garantizan desarrollo personal o colectivo. Esto lo sabe bien la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés), la cual promueve las sociedades del conocimiento, que es el proyecto de dotar a los ciudadanos de recursos interpretativos que les permitan utilizar, para mejorar sus vidas, toda la información que internet pone a su disposición. De nada le sirve a un joven un smartphone para ejercer y defender sus derechos si no conoce esos derechos, ningún efecto tendrá el acceso gratuito en línea a los grandes clásicos de la literatura si ese joven no ha sido formado para la lectura profunda.

Es, aquí, posible establecer un puente entre la propuesta del Foro Económico Mundial (competencias del siglo XXI), la orientación de la UNESCO (sociedad del conocimiento) y el entorno tecnológico actual. Se llega a la siguiente conclusión: cualquier persona, para prosperar y participar de la sociedad global que sobre internet se levanta, tiene que tener una amplia formación profesional y las habilidades para continuar formándose a la par que evoluciona la tecnología. Eso sería lo deseable, quizá, lo indispensable.

La Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) es un ejemplo en la ejecución de estos conceptos. La teoría de aprendizaje con la que trabaja la UCAB incluye las siguientes competencias elementales:   

·Aprender a aprender con calidad: el estudiante usa estrategias autónomamente para aumentar sus propios conocimientos, habilidades y destrezas de acuerdo a los hallazgos científicos más actualizados para ser competitivo en el mercado global.

·Aprender a convivir y a servir: el estudiante trabaja con su entorno social y físico de manera reflexiva, ética y comprometida para alcanzar el desarrollo personal y colectivo.

·Aprender a trabajar con el otro: el estudiante interactúa con otros en circunstancias variadas y complejas para el logro de metas grupales, y sabe adaptarse a la fluidez de roles y de comunicaciones que posibilitan resultados satisfactorios.

·Aprender a interactuar en el contexto global: el estudiante se integra a escenarios globales y se abre a distintas formas de entender las realidades y, así,  descubre la riqueza y las oportunidades de crecimiento que esa pluralidad de interpretaciones ofrece.

En esencia, lo que promueven la UCAB, el Foro de Davos y la UNESCO es la formación de científicos. ¿Por qué decimos esto? El científico es un sujeto que, principalmente, estudia un fenómeno natural o cultural y lo explica e interpreta según un enfoque determinado, con el fin de que el conocimiento que produzca sea beneficioso para sí y para otros. ¿No es eso un profesional competente para el siglo XXI?

El método científico integra todas las habilidades que hasta ahora se han expresado: explorar resultados de investigaciones previas fortalece la autonomía del profesional, su pensamiento crítico, su curiosidad y la lectura compleja de un fenómeno; cuando plantea preguntas de investigación y trata de responderlas, ejercita su capacidad de resolver problemas y de comprender el entorno físico o social; el desarrollo de una investigación lo empuja al diálogo enriquecedor con otras perspectivas que cuestionarán sus pareceres y lo llevarán a perfeccionar los conocimientos; el método científico acerca al profesional al contexto global y le enseña que no puede cerrarse a los hallazgos y avances de otras sociedades, porque puede quedar rezagado.

El método científico, las TIC y el aprendizaje en comunicación




En nuestra materia de sociología de la comunicación, la cual dictamos en la UCAB desde octubre de 2015, hemos implementado progresivamente estrategias que permiten desarrollar las aptitudes necesarias para el fructífero desenvolvimiento del futuro profesional. A continuación, mencionamos algunas:

·Impulsamos el aprendizaje teórico. No hay nada más práctico que una buena teoría que facilite la comprensión de un fenómeno. En nuestro caso, usamos el libro Abordajes y Períodos de la Teoría de la Comunicación, del boliviano Erick Torrico, quien sintetiza décadas de investigaciones en comunicación desde la primera mitad del siglo XX hasta nuestros días. Con la revisión histórica, los estudiantes descubren “objetos de estudio” en el campo de la comunicación que quizá ni habían imaginado.

·Dialogamos de forma dinámica y divertida sobre los autores clásicos y actuales. ¿Cómo? Los estudiantes alimentan un canal de Youtube con videos que graban, en los cuales explican los logros y aportes de distintos científicos. Esta práctica es valiosa porque estimula diversas competencias: buscar, analizar y sintetizar información; comunicar eficazmente de forma oral y escrita; ampliar conocimientos sobre el área profesional; realizar investigación documental en internet; producir resultados en distintos formatos (texto y audiovisual); explorar la comunidad científica; reflexionar sobre sus propias conductas comunicacionales a través de la mirada del autor estudiado; trabajar en equipo.

·Ejecutamos una investigación sobre el uso de las TIC, desde el planteamiento del problema en una discusión en clase, la creación del instrumento de recolección de datos, el trabajo de campo para recoger la información, la organización colectiva de los datos en Google Drive, y la entrega de reportes que deben respetar parámetros mínimos de una investigación científica convencional. Las investigaciones suelen ser encuestas de opinión realizadas a estudiantes de la UCAB por los integrantes del curso. En el último ejercicio realizado en noviembre de 2017, 48 estudiantes de sociología de la comunicación encuestaron a 720 de sus compañeros en el campus. Cada encuesta tenía 12 preguntas y, al final, se produjeron 8 640 datos. Con esta práctica se promueven varias competencias, pero quizá la más importante sea la aproximación metódica, teóricamente sustentada y crítica al uso de las TIC, que incluye la interpretación de datos y la revisión de antecedentes de investigación en plataformas en línea (Google Scholar o revistas especializadas como Comunicación del Centro Gumilla).

El usuario-investigador de las TIC, ciudadano ejemplar



Como se ha visto, estamos en un escenario en el que las comunicaciones hacen la vida mucho más compleja. Cada segundo, millones de mensajes, clics, fotografías, audios y videos en todos los idiomas se comparten y difunden en la red que llega a todas partes. Alguien podría decir que solo basta con aventurarse y empezar a explorar en este profundo bosque para encontrar riquezas en él, pero los riesgos de perderse son demasiados: noticias falsas, vigilancia y manipulación gubernamental, crímenes digitales, usurpación de identidad en línea, acoso virtual, pérdida de recursos económicos y tiempo en esfuerzos comunicacionales fútiles y, lo más peligroso, lecturas equivocadas y limitadas de la realidad porque no se tienen las competencias para, primero, distinguir el buen grano del que no lo es y, segundo, saber aprovechar ese grano, la buena información, y convertirlo en alimento nutritivo, conocimiento.


Dicho eso, el buen usuario de las TIC, sea cual sea su disciplina profesional, es un investigador y un científico, aunque él no lo sepa. Este buen usuario-investigador es un hombre o mujer de cualquier edad, que busca, analiza y filtra información para distribuirla y administrarla en sus distintos círculos de influencia (familia, amigos, clientes, partido político, comunidad municipal, grupo de interés en línea, etcétera), a la vez que produce nuevos conocimientos con altos criterios de calidad y, para ello, verifica, contrasta, interpreta y clasifica los datos que recibe de entornos físicos y virtuales. Siempre está dispuesto al diálogo con quienes tienen opiniones diferentes y somete sus propias ideas al escrutinio de otros, todo para producir el mayor bien posible.



Víctor Manuel Álvarez Riccio
Caracas, 1 de enero de 2018

@AlvarezRiccio
Colegio Nacional de Periodistas N° 22.781

domingo, 10 de diciembre de 2017

Antonio Pasquali denuncia "la devastación chavista" en transporte y comunicaciones




   Actualmente en Venezuela, reparar o sustituir un equipo telefónico, informático o un automóvil son necesidades cuya satisfacción resulta inaccesible para muchos. A finales de noviembre un reportaje[i] periodístico informó que un teléfono inteligente de baja gama o “económico” podría costarle a alguien que perciba salario mínimo, al menos, dos años de trabajo. Asimismo, los precios y la escasez de cauchos, baterías y otras partes para vehículos privados y públicos “inmovilizan a los venezolanos”[ii], advirtió otra publicación. 
   Cada vez más incomunicados y aislados: así ve Antonio Pasquali, filósofo e investigador, a los venezolanos. A las circunstancias económicas difíciles para la adquisición y mantenimiento de equipos ya descritas se suman, a juicio del académico,  la decadencia de los sistemas que sostienen, en el país, la comunicación vial, ferroviaria, acuática, aérea, postal, impresa, telefónica, radioeléctrica y electrónica en general.

   El viernes 1ero de diciembre, Antonio Pasquali, fundador del Instituto de Investigaciones de la Comunicación (ININCO) en 1974, presentó su último libro: La devastación chavista. Transporte y comunicaciones, publicado con la participación de El Nacional y ABediciones. El autor, que se dio a conocer en Latinoamérica con su obra Comunicación y cultura de masas (1963), habló de su más reciente título en el marco de la II Feria del Libro del Oeste de Caracas, en un acto realizado en el Centro Cultural de la Universidad Católica Andrés Bello.

   Acerca del surgimiento de este libro, Pasquali relató que, en 2009, el presidente Hugo Chávez sacó el decreto 6.649, el cual prohibía el uso de internet en la administración pública por considerarlo un gasto suntuario. Expresó el escritor: “Esto ilustra perfectamente bien la imbecilidad de las dictaduras, el carácter regresivo que siempre tienen, el tenerle miedo al progreso. Nosotros en 2009 tuvimos un Presidente de la República que prohibió el uso de internet en la administración pública. Eso hay que recordarlo, yo me propuse recordárselo al país de alguna manera (…). Se me ocurrió que podía incluir este episodio en un libro un poco más extenso donde figurara entre los procesos de devastación practicados por el régimen chavista en todo el ámbito de transporte y comunicaciones".

   Más allá de sencillamente inventariar para generaciones posteriores los problemas y crisis de diversos sectores, el trabajo de Antonio Pasquali tiene un sentido rebelde y contestatario, orientado a concientizar sobre la importancia de la libre y efectiva comunicación.  El intelectual explica en su prólogo: comunicar es socializar, convivir y construir con el otro; por lo tanto, incomunicar, manipular la comunicación y obstruirla tiene consecuencias deshumanizantes. 

   “Así, modos del comunicar y formas del convivir son interdependientes; una comunicación autoritaria, up-down, genera sociedades sumisas, una comunicación bidireccional y dialogal, sociedades abiertas y democráticas. Intervenciones en códigos, canales, contenidos, soportes, emisores y destinatarios del libre comunicar, cuando no legitimadas y consensuadas por democrático convenio, siempre generan control, manipulación, avasallamiento, persuasión, intoxicación o esclavitud”, manifiesta Pasquali en las primeras páginas.

   La intención declarada del texto es advertir que cualquier crisis en comunicaciones y transporte es sistémica y no puntual, afecta “todos los compartimientos del humano quehacer, pueden acelerar o lentificar su devenir, hacerlo rentable o improductivo, ganador o perdedor”. Los gobiernos de Hugo Chávez Frías y Nicolás Maduro han producido “graves daños” a los sistemas de transporte y comunicaciones que inducen y refuerzan un “grave retorno al subdesarrollo”.

Datos de transporte y comunicación  

 


   Con nueve capítulos a lo largo de 108 páginas está presentado el libro La devastación chavista. Transporte y comunicaciones. Cada capítulo sintetiza informaciones, datos históricos y cifras que sirven para reflejar la evolución y el estado actual de distintos sectores analizados por el autor. 

   Del transporte terrestre destaca que, antes del chavismo, la democracia abrió 71.200 km de carreteras y que, desde 1999, el gobierno solo ha inaugurado 4.500 km. Alerta que, para 2017, el parque vehicular nacional es de los más vetustos y peligrosos del continente, después de Cuba y Haití, y que además se ha reducido de 5,3 millones de unidades a 4,1 millones, “un caso probablemente único en el mundo”. El mal estado de las vías y señales, junto a un parque automotor decadente, es la causa de que Venezuela figure entre los países con mayores índices de muertos en carretera — 4to lugar mundial —, dice Pasquali.

   El gobierno de Chávez, recuerda el investigador, planteó un “faraónico plan ferroviario de 300 millardos de dólares, 13.600 km de vías y delirantes previsiones de 6,5 millones de pasajeros-día” en 2006. De aquel programa, se instalaron 2.000 km de vías inconexas, de las cuales la mayoría quedó en el abandono por las deudas acumuladas con los contratistas. “El Plan 2006 está cadáver”, sentencia.

   Las informaciones sobre el transporte acuático son desalentadoras: Venezuela no cuenta con una marina mercante, “nada ingresa hoy al país en barco nacional”; la conflictividad política ahuyenta la navegación turística; PDV Marina cuenta con 17 tanqueros activos y 10 de ellos han sido retenidos en puertos extranjeros por no poder pagar la obligatoria limpieza; PDVSA se ve en la necesidad de alquilar hasta 75 tanqueros que generan gastos de 5 millardos de dólares anuales.

   En el cuarto capítulo, el ensayista describe el sector aéreo venezolano: 63 naves activas con más de 20 años de uso, sobreexplotadas; 55 naves en tierra “canibalizadas por falta de repuestos”; disminución de más de 65% de pasajeros nacionales y casi 30% de internacionales; compañías extranjeras han retirado a Venezuela de sus itinerarios porque el “Estado les debe 3.900 millones de dólares”.

   La prensa ha crecido en la región latinoamericana salvo en Venezuela. Durante el siglo XX, el país llegó a contar con más de 200 títulos, 2,7 millones de ejemplares y 61 diarios de provincia; en el siglo XXI, “por acoso judicial y administrativo del régimen” el número de diarios se redujo a 105, de los cuales 35, al menos, son progubernamentales. Por otra parte, Pasquali refiere que 55 periódicos han sucumbido temporal o definitivamente ante la distribución arbitraria de papel que decide un monopolio oficial.

   “Lo prudente es considerar que ya no disponemos de servicios públicos postales, casi enteramente privatizados, paradójicamente, por el chavismo”, advierte Pasquali. Acerca del servicio de correos público que por ley debe garantizar el Estado venezolano (Ipostel), el libro señala el colapso del sistema: hay 329 oficinas en el país, 11 sedes para cada millón de venezolanos. Muchos ciudadanos han tenido que recurrir a servicios privados para hacer sus envíos.

   En la telefonía móvil, se percibe la caída en la calidad del servicio de la CANTV luego de que, nacionalizada por Hugo Chávez, cobrara “tarifas populistas” — 50 bolívares paga, en promedio, una familia en 2017 por el servicio —. Esta situación ha llevado a la imposibilidad de importar repuestos o invertir en tecnología, y al endeudamiento de la compañía por 5 millardos de dólares.

   “Radio y TV, líderes de opinión, conforman el capítulo más turbulento y golpeado de las relaciones medios-poder chavista”, afirma el experto. Hugo Chávez, durante sus catorce años de gobierno, encadenó los medios radioeléctricos 2.334 veces y habló, con esas transmisiones obligadas, al país durante 243.404 minutos en total —“a razón de 48 min 10 seg diarios”—. Mantuvo el gobierno de Chávez una actitud agresiva contra los medios que llevó al siguiente saldo: 50 emisoras clausuradas; una relación, en radio, de 333 a 17 a favor del gobierno; en televisión, “60 oficialistas, 32 en autocensura y 1 disidente”. 

   Venezuela, en cuanto a la penetración de internet, está en el puesto 77 de 208 países, 10% por encima del promedio latinoamericano, pues la densidad nacional de internautas se ubica entre 57 y 63% de la población. No obstante, “controles políticos e institucionales, malas administraciones, desinversiones, imposición de tarifas populistas, inflación y control de cambios, cesación de pagos, impedimentos a la repatriación de capitales, peculados, robos de cable y equipos”  han estancado a Venezuela con una velocidad de internet de 1,4 Mb/seg en promedio, la más lenta del continente, sin que exista la posibilidad por parte de entidades públicas y privadas de invertir en tecnologías, hardware y repuestos para mejorar esta situación.

Más restricciones comunicacionales


   Las inquietudes de Antonio Pasquali se unen a otras voces que, en Venezuela y el exterior, han criticado el menoscabo de los derechos comunicacionales de los venezolanos. El 8 de noviembre fue publicada la llamada Ley contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia, que había sido discutida y aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), órgano considerado ilegítimo por la oposición venezolana, por la mayoría de los países del continente americano y por la Unión Europea.

   Esta normativa redactada por la ANC amenaza con 20 años de prisión a quienes difundan, por cualquier medio, mensajes que supuestamente promuevan el odio. De acuerdo con organizaciones venezolanas que defienden la libertad de expresión como el Instituto de Prensa y Sociedad[iii] y Espacio Público[iv], la intención del gobierno es incentivar la autocensura de los medios y ciudadanos por igual, para así reducir las protestas y manifestaciones adversas a la gestión oficial. 

   La organización Medianálisis[v] presentó, el pasado 4 de octubre, los resultados de una investigación llevada a cabo a nivel nacional en la cual 368 periodistas fueron encuestados: 76 de medios impresos, 71 de televisoras, 137 de radios y 84 de medios digitales. El estudio descubrió que 50,3% de la muestra había recibido alguna agresión o amenaza por su trabajo; a 31,4% le ordenaron modificar un contenido antes de su publicación; por otra parte, 27,7% de los sujetos reconoció que se autocensuró para evitar demandas, ataques o no afectar los intereses de los propietarios del medio. Los voceros de Medianálisis interpretaron estos resultados como la consecuencia de un entorno legal y político hostil en Venezuela para el oficio periodístico.

   La ONG internacional Freedom House[vi], que estudia y valora a las naciones de acuerdo a índices de libertad y el respeto a los derechos civiles, en 2017 cambió la clasificación de Venezuela de país "parcialmente libre" a "no libre", debido a la usurpación de poderes legislativos de la Asamblea Nacional por parte del Tribunal Supremo al servicio del Poder Ejecutivo. En cuanto a la libertad de comunicación y de la prensa, Freedom House recuerda que desde 2004, con la Ley de Responsabilidad Social de Radio y Televisión, el gobierno ha castigado con multas, confiscación de equipos y hasta cierres a los medios de comunicación críticos. Asimismo, la ONG ha reprochado las prácticas ilegales llevadas a cabo por el gobierno chavista como la grabación y publicación de llamadas telefónicas de líderes opositores.


[i] Seijas Meneses, Carlos. El Nacional. Para comprar un celular inteligente hay que trabajar entre 2 y 12 años. 29 de noviembre de 2017. http://www.el-nacional.com/noticias/economia/para-comprar-celular-inteligente-hay-que-trabajar-entre-anos_213383

[ii] Abadí, Aliana. El Universal. Escasez de repuestos e inflación limitan movilización de venezolanos. 10 de noviembre de 2017. http://www.eluniversal.com/noticias/economia/escasez-repuestos-inflacion-limitan-movilizacion-venezolanos_677139

[iii] Balbi, Marianela. Ipys Venezuela. La ley contra el odio busca acabar con los vestigios de democracia en Venezuela. 21 de noviembre de 2017. http://ipysvenezuela.org/2017/11/21/la-ley-odio-busca-acabar-los-vestigios-democracia-venezuela/

[iv] Espacio Público. “Ley contra el odio” en Venezuela amenaza la libre expresión en América Latina. 17 de noviembre. http://espaciopublico.ong/ley-odio-venezuela-amenaza-la-libre-expresion-america-latina/

[v] Álvarez Riccio, Víctor Manuel. Revista SIC. Bajos salarios, censura y poca preparación afectan al gremio periodístico en Venezuela. 12 de octubre de 2017. http://revistasic.gumilla.org/2017/bajos-salarios-censura-y-poca-preparacion-afectan-al-gremio-periodistico-en-venezuela/



Víctor Manuel Álvarez Riccio
Caracas, 10 de diciembre de 2017
@AlvarezRiccio
Colegio Nacional de Periodistas N° 22.781

jueves, 12 de octubre de 2017

Bajos salarios, censura y poca preparación afectan al gremio periodístico en Venezuela



           
La asociación civil Medianálisis presentó los resultados de una investigación sobre la situación del periodismo en Venezuela, los cuales exponen que este gremio de comunicadores atraviesa severos problemas por la crisis económica, las agresiones que recibe y las fallas de preparación que limitan el ejercicio profesional.



            Medianálisis hizo su exposición la mañana del 4 de octubre, en la sede del Instituto de Teología para Religiosos (ITER), en Altamira. Ahí, los asistentes conocieron que esta es la tercera vez que se desarrolla una investigación con estas características, que fueron encuestados 368 periodistas y que la muestra estuvo distribuida en distintos estados del país (el Distrito Metropolitano, Vargas, Lara, Bolívar, Táchira, Aragua, Carabobo, Anzoátegui y Zulia). Fueron encuestados, entre marzo y mayo de 2017, periodistas que trabajaban en todos los tipos de medios: 76 periodistas de impresos, 71 de televisoras, 137 de radios y 84 de medios digitales.

            El estudio incluyó las perspectivas de periodistas que realizan diferentes trabajos: reportero de calle, redactor, columnista, ancla y editor. Por otra parte, la investigación especificó la distribución de la muestra según el sexo de los encuestados: hombres, 48,8%; mujeres, 51,2%. También Medianálisis indicó las edades de los periodistas que participaron: menos de 30 años, 36%; de 30 a 39 años, 28,5%; de 40 a 49 años, 21,1%; 50 años o más, 14,4%.

Mucho trabajo y salarios bajos

            La encuesta revela que 37% de los periodistas tiene solo un trabajo en algún medio y que 63% realiza dos o más trabajos para sobrevivir. "Al precisar este tema en términos salariales, se hace manifiesto que 77% de los periodistas en Venezuela percibe salarios de 2 sueldos mínimos integrales o menos por el desempeño de su profesión (...) y apenas 23% sobrepasa 2 salarios mínimos", explica el reporte de Medianálisis.

            En lo que se refiere a la agremiación y sindicalización de los periodistas, la investigación especifica que 38,3% de los encuestados está colegiado, 4,6% pertenece a un sindicato, 13,5% está asociado de ambas formas y 41,8% no forma parte de ninguna asociación. Gloria Carrasco, directora de proyectos de Medianálisis, manifestó su preocupación por este dato porque la colegiación es una exigencia para ejercer el periodismo en Venezuela. 

            Otra dimensión estudiada es la dotación tecnológica con la que cuentan los periodistas para trabajar. Es preocupante, opinó Carrasco, que 52,5% de los encuestados ha tenido que utilizar algún equipo propio para desarrollar su oficio a pesar de que trabaja en algún medio.

Presiones que llevan a la censura

            De los 368 periodistas de la muestra, 23,5% expresó que el medio para el que trabaja "se inclina levemente por una tendencia de pensamiento”; 14,1%, que en el medio "predomina abiertamente una tendencia de pensamiento"; 8,4%, que el medio "solo refleja una tendencia". En el reporte resalta que, entre los periodistas de medios impresos, 63,2% opinó que hay alguna tendencia en las decisiones editoriales, por lo que los periódicos impresos son los medios menos plurales y equilibrados según los comunicadores encuestados.

            Ante la interrogante acerca de si la línea editorial del medio en el que trabaja ha traído problemas, 40,5% declaró que sí, 4,3% dijo que no sabe y 55,1% contestó que no. 

            En lo que respecta a agresiones sufridas por parte de los periodistas, 50,3% admitió que ha recibido alguna agresión o amenaza de instituciones o personas ajenas al medio. Se lee en el reporte: "son los medios digitales e impresos los que mayor proporción de agresiones experimentan: 3 de cada 5 de los periodistas que laboran en estos medios consideran que han sido víctimas de algún tipo de agresiones directas o indirectas. En el caso de radio y tv, los datos, aunque menores, son igualmente preocupantes, alrededor de 2 de cada 5". La mayoría de estas agresiones han sido físicas o verbales dirigidas al medio, amenazas personales al periodista, ataques físicos, detenciones ilegales, daño de equipos, entre otras.

            La investigación indica que 31,4% de los periodistas ha recibido, en algún momento, instrucciones para modificar una información antes de su publicación. Entre las órdenes más frecuentes en este sentido se encuentran cambiar algo de la redacción, dejar de cubrir una noticia o no identificar a una fuente o protagonista. Dice Medianálisis en su reporte: "uno de cada 3 periodistas ha recibido instrucciones significativas para modificar una información ya validada por el medio, lo que es más grave en impresos y en TV". Por otra parte, 27,7% de los sujetos reconoció que se ha autocensurado en alguna circunstancia y que omitió o modificó una información para evitar demandas, ataques o para no afectar los intereses de los dueños del medio.

            Omar Lugo, director de El Estímulo, y Eugenio Martínez, periodista especializado en la fuente electoral, fueron invitados a la presentación de la investigación y expresaron su alarma cuando Carrasco reveló que una parte importante de los periodistas no tenía claridad respecto a las normas, garantías y criterios de calidad del ejercicio de su profesión. Entre los periodistas, 43,5% consideró que es necesaria la intromisión del Estado en la labor periodística a pesar de los mecanismos de control, calidad y transparencia de los medios, lo cual es incorrecto. Asimismo, los expertos criticaron que 26,2% de la muestra opinó a favor de la idea de que el Estado censure “aquellas informaciones que atenten contra la moral”.

            Para Martínez, los resultados del estudio de Medianálisis deberían causar una reunión urgente de directores de escuelas de comunicación social, representantes del Colegio Nacional de Periodistas y de asociaciones civiles para que reflexionen sobre cuáles son las fallas de formación que llevan a un grupo importante de periodistas a desconocer los derechos que debería defender. 

            Lugo dijo que el hecho de que parte de los periodistas admita que el Estado censure sus publicaciones es signo de una “enfermedad” que padece la sociedad venezolana, cuya democracia está debilitada. “Lo más duro es que hay periodistas que creen que el Estado debe decir lo que es bueno y lo que es malo (…). Los medios tienen que negarse hasta la muerte a caer en este juego”, enfatizó el director de El Estímulo.

Necesitan más formación

            Ante estas situaciones, Carrasco, Martínez y Lugo coincidieron en que es indispensable realizar más conversatorios y actividades que exploren los problemas que atraviesa el gremio periodístico en Venezuela. Esta necesidad se hace más patente porque, de acuerdo con la encuesta, solo 48,5% de los periodistas ha cursado, durante el último año, algún estudio para aumentar sus capacidades. Entre los que sí han realizado algún curso, la mayoría participó en actividades que duraron menos de 40 horas.

            "El tema de la actualización profesional debe también preocupar a empresas periodísticas, a los gremios, a las instituciones educativas, organizaciones no gubernamentales y, especialmente, a los  comunicadores  sociales  dedicados  al  periodismo,  en  el  entendido  de  que  es  ésta  una garantía de calidad informativa. Existe una proporción muy grande de profesionales que no se están formando, y a lo sumo, cuando lo hace, es con cursos con escasas horas académicas", concluye el informe de Medianálisis.


Investigación


Víctor Manuel Álvarez Riccio
Caracas, 12 de octubre de 2017
@AlvarezRiccio
Colegio Nacional de Periodistas N° 22.781
Fotografía cortesía de Daniela Naranjo