Es complicada la comprensión
de la actualidad política venezolana porque el Gobierno se ha encargado de
reducir los espacios de periodismo independiente y los ha llenado con
información panfletaria. Por eso, la labor de periodismo interpretativo y de
investigación que realizó Mirtha Rivero es encomiable: publicó en octubre de
2010, con apoyo de la venezolana editorial Alfa, su libro “La rebelión de los
náufragos”.
El libro detalla con narraciones, entrevistas y cronologías los retos que enfrentó la segunda
Presidencia de Carlos Andrés Pérez (CAP) y sobre todo explora los motivos que
llevaron a su salida del poder a través de un antejuicio de mérito cuya
sustanciación fue más que dudosa.
El libro está bien escrito. Con
meticulosidad la autora introduce al lector en las reuniones privadas de los
partidos, del consejo de ministros, y del Palacio de Miraflores, y también lo arroja
en eventos estridentes como el Caracazo (89) y los cuartelazos del 4
de febrero y 27 de noviembre (ambos en el año 92).
Otra virtud del libro es
que, con entrevistas o citas textuales, dibuja a todos los personajes
que fueron relevantes en esos años: CAP y sus tecnócratas; los
partidos políticos tradicionales Acción Democrática y COPEI junto a otros como
el Movimiento al Socialismo; los medios de comunicación y su gran crítica al
sistema de partidos (sobre todo con la novela “Por estas calles”); los
empresarios venezolanos quienes deseaban seguir recibiendo los beneficios del
Estado; y, de último, los militares conspiradores.
¿Por qué cayó CAP? Rivero
sugiere que hubo un concierto de intereses con los partidos, empresarios, medios de
comunicación, sociedad civil y militar. Algunos sencillamente creyeron
interpretar lo que el pueblo venezolano deseaba, "la cabeza del Presidente";
otros tenían viejas cuentas por cobrar; otros, ambición. El resultado final es que fue bloqueado
un plan de Gobierno que empezaba a dar sus frutos y buscaba generar más libertades económicas y sociales
con la superación del rentismo petrolero, causante de una pobreza heredada y de desarrollos no sostenibles.
Los análisis que algunos de
los principales actores políticos de esos tiempos realizan son reveladores.
Entrevistados por Rivero, esos coprotagonistas acusan intrigas
entre militares de izquierda radical, políticos ambiciosos, medios de
comunicación e intelectuales contagiados por la onda antipolítica. Los
entrevistados también reconocen fallas de CAP y su equipo de ministros: dicen
que no tuvieron prudencia suficiente para implementar su severo paquete de
medidas, sobreestimaron sus capacidades y subestimaron a sus adversarios.
Particularmente, Acción
Democrática y COPEI contribuyeron hasta el fin para lograr la salida de CAP. Esa separación del poder ocurrió súbitamente,
sin posibilidad de defensa por parte del Presidente ante una acusación de
peculado y malversación, y sin que nadie en el Congreso le diese el beneficio
de la duda. No vieron los grandes partidos que esa lucha por el poder, en esos
momentos críticos de forzada austeridad para Venezuela, pudo generar mayor
desconfianza pública y abrió el camino para el intento de justificar históricamente los fallidos golpes.
Al final, y como si fuese
una novela, este viaje hacia el pasado muestra como esos civiles, profesionales
y políticos que aprobaron o sencillamente callaron ante lo que ahí pasó fueron luego excluidos por
los golpistas militares encumbrados en el poder.
¿Tiene el libro de Mirtha
Rivero vigencia? ¿Acaso no estamos en una situación económica tan grave como
aquella que produjo el famoso Caracazo, con inflación incalculable, escasez y
cada vez peores condiciones? ¿Están los partidos, los empresarios y los
intelectuales aún sin presentar un plan alternativo y sincero que compita con
el rentismo burocrático? ¿Está vivito el hombre de la etiqueta en los
linchamientos públicos, en las vías de hecho, en la frustración? ¿Qué cunde si no es
la desconfianza en los jóvenes profesionales que emigran, ¡escapan antes que
sea tarde!, de Venezuela? ¿Espera el país todavía otro “vengador” o aprendimos
la lección de la “Rebelión de los Náufragos”?
Leído lo leído, siento que
comprendo a CAP cuando dijo: “hubiera preferido otra muerte”.
Víctor Manuel Álvarez Riccio
Caracas, 31 de agosto de 2015.
