domingo, 10 de diciembre de 2017

Antonio Pasquali denuncia "la devastación chavista" en transporte y comunicaciones




   Actualmente en Venezuela, reparar o sustituir un equipo telefónico, informático o un automóvil son necesidades cuya satisfacción resulta inaccesible para muchos. A finales de noviembre un reportaje[i] periodístico informó que un teléfono inteligente de baja gama o “económico” podría costarle a alguien que perciba salario mínimo, al menos, dos años de trabajo. Asimismo, los precios y la escasez de cauchos, baterías y otras partes para vehículos privados y públicos “inmovilizan a los venezolanos”[ii], advirtió otra publicación. 
   Cada vez más incomunicados y aislados: así ve Antonio Pasquali, filósofo e investigador, a los venezolanos. A las circunstancias económicas difíciles para la adquisición y mantenimiento de equipos ya descritas se suman, a juicio del académico,  la decadencia de los sistemas que sostienen, en el país, la comunicación vial, ferroviaria, acuática, aérea, postal, impresa, telefónica, radioeléctrica y electrónica en general.

   El viernes 1ero de diciembre, Antonio Pasquali, fundador del Instituto de Investigaciones de la Comunicación (ININCO) en 1974, presentó su último libro: La devastación chavista. Transporte y comunicaciones, publicado con la participación de El Nacional y ABediciones. El autor, que se dio a conocer en Latinoamérica con su obra Comunicación y cultura de masas (1963), habló de su más reciente título en el marco de la II Feria del Libro del Oeste de Caracas, en un acto realizado en el Centro Cultural de la Universidad Católica Andrés Bello.

   Acerca del surgimiento de este libro, Pasquali relató que, en 2009, el presidente Hugo Chávez sacó el decreto 6.649, el cual prohibía el uso de internet en la administración pública por considerarlo un gasto suntuario. Expresó el escritor: “Esto ilustra perfectamente bien la imbecilidad de las dictaduras, el carácter regresivo que siempre tienen, el tenerle miedo al progreso. Nosotros en 2009 tuvimos un Presidente de la República que prohibió el uso de internet en la administración pública. Eso hay que recordarlo, yo me propuse recordárselo al país de alguna manera (…). Se me ocurrió que podía incluir este episodio en un libro un poco más extenso donde figurara entre los procesos de devastación practicados por el régimen chavista en todo el ámbito de transporte y comunicaciones".

   Más allá de sencillamente inventariar para generaciones posteriores los problemas y crisis de diversos sectores, el trabajo de Antonio Pasquali tiene un sentido rebelde y contestatario, orientado a concientizar sobre la importancia de la libre y efectiva comunicación.  El intelectual explica en su prólogo: comunicar es socializar, convivir y construir con el otro; por lo tanto, incomunicar, manipular la comunicación y obstruirla tiene consecuencias deshumanizantes. 

   “Así, modos del comunicar y formas del convivir son interdependientes; una comunicación autoritaria, up-down, genera sociedades sumisas, una comunicación bidireccional y dialogal, sociedades abiertas y democráticas. Intervenciones en códigos, canales, contenidos, soportes, emisores y destinatarios del libre comunicar, cuando no legitimadas y consensuadas por democrático convenio, siempre generan control, manipulación, avasallamiento, persuasión, intoxicación o esclavitud”, manifiesta Pasquali en las primeras páginas.

   La intención declarada del texto es advertir que cualquier crisis en comunicaciones y transporte es sistémica y no puntual, afecta “todos los compartimientos del humano quehacer, pueden acelerar o lentificar su devenir, hacerlo rentable o improductivo, ganador o perdedor”. Los gobiernos de Hugo Chávez Frías y Nicolás Maduro han producido “graves daños” a los sistemas de transporte y comunicaciones que inducen y refuerzan un “grave retorno al subdesarrollo”.

Datos de transporte y comunicación  

 


   Con nueve capítulos a lo largo de 108 páginas está presentado el libro La devastación chavista. Transporte y comunicaciones. Cada capítulo sintetiza informaciones, datos históricos y cifras que sirven para reflejar la evolución y el estado actual de distintos sectores analizados por el autor. 

   Del transporte terrestre destaca que, antes del chavismo, la democracia abrió 71.200 km de carreteras y que, desde 1999, el gobierno solo ha inaugurado 4.500 km. Alerta que, para 2017, el parque vehicular nacional es de los más vetustos y peligrosos del continente, después de Cuba y Haití, y que además se ha reducido de 5,3 millones de unidades a 4,1 millones, “un caso probablemente único en el mundo”. El mal estado de las vías y señales, junto a un parque automotor decadente, es la causa de que Venezuela figure entre los países con mayores índices de muertos en carretera — 4to lugar mundial —, dice Pasquali.

   El gobierno de Chávez, recuerda el investigador, planteó un “faraónico plan ferroviario de 300 millardos de dólares, 13.600 km de vías y delirantes previsiones de 6,5 millones de pasajeros-día” en 2006. De aquel programa, se instalaron 2.000 km de vías inconexas, de las cuales la mayoría quedó en el abandono por las deudas acumuladas con los contratistas. “El Plan 2006 está cadáver”, sentencia.

   Las informaciones sobre el transporte acuático son desalentadoras: Venezuela no cuenta con una marina mercante, “nada ingresa hoy al país en barco nacional”; la conflictividad política ahuyenta la navegación turística; PDV Marina cuenta con 17 tanqueros activos y 10 de ellos han sido retenidos en puertos extranjeros por no poder pagar la obligatoria limpieza; PDVSA se ve en la necesidad de alquilar hasta 75 tanqueros que generan gastos de 5 millardos de dólares anuales.

   En el cuarto capítulo, el ensayista describe el sector aéreo venezolano: 63 naves activas con más de 20 años de uso, sobreexplotadas; 55 naves en tierra “canibalizadas por falta de repuestos”; disminución de más de 65% de pasajeros nacionales y casi 30% de internacionales; compañías extranjeras han retirado a Venezuela de sus itinerarios porque el “Estado les debe 3.900 millones de dólares”.

   La prensa ha crecido en la región latinoamericana salvo en Venezuela. Durante el siglo XX, el país llegó a contar con más de 200 títulos, 2,7 millones de ejemplares y 61 diarios de provincia; en el siglo XXI, “por acoso judicial y administrativo del régimen” el número de diarios se redujo a 105, de los cuales 35, al menos, son progubernamentales. Por otra parte, Pasquali refiere que 55 periódicos han sucumbido temporal o definitivamente ante la distribución arbitraria de papel que decide un monopolio oficial.

   “Lo prudente es considerar que ya no disponemos de servicios públicos postales, casi enteramente privatizados, paradójicamente, por el chavismo”, advierte Pasquali. Acerca del servicio de correos público que por ley debe garantizar el Estado venezolano (Ipostel), el libro señala el colapso del sistema: hay 329 oficinas en el país, 11 sedes para cada millón de venezolanos. Muchos ciudadanos han tenido que recurrir a servicios privados para hacer sus envíos.

   En la telefonía móvil, se percibe la caída en la calidad del servicio de la CANTV luego de que, nacionalizada por Hugo Chávez, cobrara “tarifas populistas” — 50 bolívares paga, en promedio, una familia en 2017 por el servicio —. Esta situación ha llevado a la imposibilidad de importar repuestos o invertir en tecnología, y al endeudamiento de la compañía por 5 millardos de dólares.

   “Radio y TV, líderes de opinión, conforman el capítulo más turbulento y golpeado de las relaciones medios-poder chavista”, afirma el experto. Hugo Chávez, durante sus catorce años de gobierno, encadenó los medios radioeléctricos 2.334 veces y habló, con esas transmisiones obligadas, al país durante 243.404 minutos en total —“a razón de 48 min 10 seg diarios”—. Mantuvo el gobierno de Chávez una actitud agresiva contra los medios que llevó al siguiente saldo: 50 emisoras clausuradas; una relación, en radio, de 333 a 17 a favor del gobierno; en televisión, “60 oficialistas, 32 en autocensura y 1 disidente”. 

   Venezuela, en cuanto a la penetración de internet, está en el puesto 77 de 208 países, 10% por encima del promedio latinoamericano, pues la densidad nacional de internautas se ubica entre 57 y 63% de la población. No obstante, “controles políticos e institucionales, malas administraciones, desinversiones, imposición de tarifas populistas, inflación y control de cambios, cesación de pagos, impedimentos a la repatriación de capitales, peculados, robos de cable y equipos”  han estancado a Venezuela con una velocidad de internet de 1,4 Mb/seg en promedio, la más lenta del continente, sin que exista la posibilidad por parte de entidades públicas y privadas de invertir en tecnologías, hardware y repuestos para mejorar esta situación.

Más restricciones comunicacionales


   Las inquietudes de Antonio Pasquali se unen a otras voces que, en Venezuela y el exterior, han criticado el menoscabo de los derechos comunicacionales de los venezolanos. El 8 de noviembre fue publicada la llamada Ley contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia, que había sido discutida y aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), órgano considerado ilegítimo por la oposición venezolana, por la mayoría de los países del continente americano y por la Unión Europea.

   Esta normativa redactada por la ANC amenaza con 20 años de prisión a quienes difundan, por cualquier medio, mensajes que supuestamente promuevan el odio. De acuerdo con organizaciones venezolanas que defienden la libertad de expresión como el Instituto de Prensa y Sociedad[iii] y Espacio Público[iv], la intención del gobierno es incentivar la autocensura de los medios y ciudadanos por igual, para así reducir las protestas y manifestaciones adversas a la gestión oficial. 

   La organización Medianálisis[v] presentó, el pasado 4 de octubre, los resultados de una investigación llevada a cabo a nivel nacional en la cual 368 periodistas fueron encuestados: 76 de medios impresos, 71 de televisoras, 137 de radios y 84 de medios digitales. El estudio descubrió que 50,3% de la muestra había recibido alguna agresión o amenaza por su trabajo; a 31,4% le ordenaron modificar un contenido antes de su publicación; por otra parte, 27,7% de los sujetos reconoció que se autocensuró para evitar demandas, ataques o no afectar los intereses de los propietarios del medio. Los voceros de Medianálisis interpretaron estos resultados como la consecuencia de un entorno legal y político hostil en Venezuela para el oficio periodístico.

   La ONG internacional Freedom House[vi], que estudia y valora a las naciones de acuerdo a índices de libertad y el respeto a los derechos civiles, en 2017 cambió la clasificación de Venezuela de país "parcialmente libre" a "no libre", debido a la usurpación de poderes legislativos de la Asamblea Nacional por parte del Tribunal Supremo al servicio del Poder Ejecutivo. En cuanto a la libertad de comunicación y de la prensa, Freedom House recuerda que desde 2004, con la Ley de Responsabilidad Social de Radio y Televisión, el gobierno ha castigado con multas, confiscación de equipos y hasta cierres a los medios de comunicación críticos. Asimismo, la ONG ha reprochado las prácticas ilegales llevadas a cabo por el gobierno chavista como la grabación y publicación de llamadas telefónicas de líderes opositores.


[i] Seijas Meneses, Carlos. El Nacional. Para comprar un celular inteligente hay que trabajar entre 2 y 12 años. 29 de noviembre de 2017. http://www.el-nacional.com/noticias/economia/para-comprar-celular-inteligente-hay-que-trabajar-entre-anos_213383

[ii] Abadí, Aliana. El Universal. Escasez de repuestos e inflación limitan movilización de venezolanos. 10 de noviembre de 2017. http://www.eluniversal.com/noticias/economia/escasez-repuestos-inflacion-limitan-movilizacion-venezolanos_677139

[iii] Balbi, Marianela. Ipys Venezuela. La ley contra el odio busca acabar con los vestigios de democracia en Venezuela. 21 de noviembre de 2017. http://ipysvenezuela.org/2017/11/21/la-ley-odio-busca-acabar-los-vestigios-democracia-venezuela/

[iv] Espacio Público. “Ley contra el odio” en Venezuela amenaza la libre expresión en América Latina. 17 de noviembre. http://espaciopublico.ong/ley-odio-venezuela-amenaza-la-libre-expresion-america-latina/

[v] Álvarez Riccio, Víctor Manuel. Revista SIC. Bajos salarios, censura y poca preparación afectan al gremio periodístico en Venezuela. 12 de octubre de 2017. http://revistasic.gumilla.org/2017/bajos-salarios-censura-y-poca-preparacion-afectan-al-gremio-periodistico-en-venezuela/



Víctor Manuel Álvarez Riccio
Caracas, 10 de diciembre de 2017
@AlvarezRiccio
Colegio Nacional de Periodistas N° 22.781

jueves, 12 de octubre de 2017

Bajos salarios, censura y poca preparación afectan al gremio periodístico en Venezuela



           
La asociación civil Medianálisis presentó los resultados de una investigación sobre la situación del periodismo en Venezuela, los cuales exponen que este gremio de comunicadores atraviesa severos problemas por la crisis económica, las agresiones que recibe y las fallas de preparación que limitan el ejercicio profesional.



            Medianálisis hizo su exposición la mañana del 4 de octubre, en la sede del Instituto de Teología para Religiosos (ITER), en Altamira. Ahí, los asistentes conocieron que esta es la tercera vez que se desarrolla una investigación con estas características, que fueron encuestados 368 periodistas y que la muestra estuvo distribuida en distintos estados del país (el Distrito Metropolitano, Vargas, Lara, Bolívar, Táchira, Aragua, Carabobo, Anzoátegui y Zulia). Fueron encuestados, entre marzo y mayo de 2017, periodistas que trabajaban en todos los tipos de medios: 76 periodistas de impresos, 71 de televisoras, 137 de radios y 84 de medios digitales.

            El estudio incluyó las perspectivas de periodistas que realizan diferentes trabajos: reportero de calle, redactor, columnista, ancla y editor. Por otra parte, la investigación especificó la distribución de la muestra según el sexo de los encuestados: hombres, 48,8%; mujeres, 51,2%. También Medianálisis indicó las edades de los periodistas que participaron: menos de 30 años, 36%; de 30 a 39 años, 28,5%; de 40 a 49 años, 21,1%; 50 años o más, 14,4%.

Mucho trabajo y salarios bajos

            La encuesta revela que 37% de los periodistas tiene solo un trabajo en algún medio y que 63% realiza dos o más trabajos para sobrevivir. "Al precisar este tema en términos salariales, se hace manifiesto que 77% de los periodistas en Venezuela percibe salarios de 2 sueldos mínimos integrales o menos por el desempeño de su profesión (...) y apenas 23% sobrepasa 2 salarios mínimos", explica el reporte de Medianálisis.

            En lo que se refiere a la agremiación y sindicalización de los periodistas, la investigación especifica que 38,3% de los encuestados está colegiado, 4,6% pertenece a un sindicato, 13,5% está asociado de ambas formas y 41,8% no forma parte de ninguna asociación. Gloria Carrasco, directora de proyectos de Medianálisis, manifestó su preocupación por este dato porque la colegiación es una exigencia para ejercer el periodismo en Venezuela. 

            Otra dimensión estudiada es la dotación tecnológica con la que cuentan los periodistas para trabajar. Es preocupante, opinó Carrasco, que 52,5% de los encuestados ha tenido que utilizar algún equipo propio para desarrollar su oficio a pesar de que trabaja en algún medio.

Presiones que llevan a la censura

            De los 368 periodistas de la muestra, 23,5% expresó que el medio para el que trabaja "se inclina levemente por una tendencia de pensamiento”; 14,1%, que en el medio "predomina abiertamente una tendencia de pensamiento"; 8,4%, que el medio "solo refleja una tendencia". En el reporte resalta que, entre los periodistas de medios impresos, 63,2% opinó que hay alguna tendencia en las decisiones editoriales, por lo que los periódicos impresos son los medios menos plurales y equilibrados según los comunicadores encuestados.

            Ante la interrogante acerca de si la línea editorial del medio en el que trabaja ha traído problemas, 40,5% declaró que sí, 4,3% dijo que no sabe y 55,1% contestó que no. 

            En lo que respecta a agresiones sufridas por parte de los periodistas, 50,3% admitió que ha recibido alguna agresión o amenaza de instituciones o personas ajenas al medio. Se lee en el reporte: "son los medios digitales e impresos los que mayor proporción de agresiones experimentan: 3 de cada 5 de los periodistas que laboran en estos medios consideran que han sido víctimas de algún tipo de agresiones directas o indirectas. En el caso de radio y tv, los datos, aunque menores, son igualmente preocupantes, alrededor de 2 de cada 5". La mayoría de estas agresiones han sido físicas o verbales dirigidas al medio, amenazas personales al periodista, ataques físicos, detenciones ilegales, daño de equipos, entre otras.

            La investigación indica que 31,4% de los periodistas ha recibido, en algún momento, instrucciones para modificar una información antes de su publicación. Entre las órdenes más frecuentes en este sentido se encuentran cambiar algo de la redacción, dejar de cubrir una noticia o no identificar a una fuente o protagonista. Dice Medianálisis en su reporte: "uno de cada 3 periodistas ha recibido instrucciones significativas para modificar una información ya validada por el medio, lo que es más grave en impresos y en TV". Por otra parte, 27,7% de los sujetos reconoció que se ha autocensurado en alguna circunstancia y que omitió o modificó una información para evitar demandas, ataques o para no afectar los intereses de los dueños del medio.

            Omar Lugo, director de El Estímulo, y Eugenio Martínez, periodista especializado en la fuente electoral, fueron invitados a la presentación de la investigación y expresaron su alarma cuando Carrasco reveló que una parte importante de los periodistas no tenía claridad respecto a las normas, garantías y criterios de calidad del ejercicio de su profesión. Entre los periodistas, 43,5% consideró que es necesaria la intromisión del Estado en la labor periodística a pesar de los mecanismos de control, calidad y transparencia de los medios, lo cual es incorrecto. Asimismo, los expertos criticaron que 26,2% de la muestra opinó a favor de la idea de que el Estado censure “aquellas informaciones que atenten contra la moral”.

            Para Martínez, los resultados del estudio de Medianálisis deberían causar una reunión urgente de directores de escuelas de comunicación social, representantes del Colegio Nacional de Periodistas y de asociaciones civiles para que reflexionen sobre cuáles son las fallas de formación que llevan a un grupo importante de periodistas a desconocer los derechos que debería defender. 

            Lugo dijo que el hecho de que parte de los periodistas admita que el Estado censure sus publicaciones es signo de una “enfermedad” que padece la sociedad venezolana, cuya democracia está debilitada. “Lo más duro es que hay periodistas que creen que el Estado debe decir lo que es bueno y lo que es malo (…). Los medios tienen que negarse hasta la muerte a caer en este juego”, enfatizó el director de El Estímulo.

Necesitan más formación

            Ante estas situaciones, Carrasco, Martínez y Lugo coincidieron en que es indispensable realizar más conversatorios y actividades que exploren los problemas que atraviesa el gremio periodístico en Venezuela. Esta necesidad se hace más patente porque, de acuerdo con la encuesta, solo 48,5% de los periodistas ha cursado, durante el último año, algún estudio para aumentar sus capacidades. Entre los que sí han realizado algún curso, la mayoría participó en actividades que duraron menos de 40 horas.

            "El tema de la actualización profesional debe también preocupar a empresas periodísticas, a los gremios, a las instituciones educativas, organizaciones no gubernamentales y, especialmente, a los  comunicadores  sociales  dedicados  al  periodismo,  en  el  entendido  de  que  es  ésta  una garantía de calidad informativa. Existe una proporción muy grande de profesionales que no se están formando, y a lo sumo, cuando lo hace, es con cursos con escasas horas académicas", concluye el informe de Medianálisis.


Investigación


Víctor Manuel Álvarez Riccio
Caracas, 12 de octubre de 2017
@AlvarezRiccio
Colegio Nacional de Periodistas N° 22.781
Fotografía cortesía de Daniela Naranjo




martes, 22 de agosto de 2017

Miguel Martínez Miguélez: Solamente aquellos que no tienen ningún punto de vista creen que los tienen todos





En el marco de los problemas políticos y sociales que vive Venezuela, se vuelve necesario revisar los principios básicos de la ciencia y la producción del conocimiento, ya que con ellos, a lo largo de los siglos, el hombre ha logrado los hallazgos que, hasta el día de hoy, han coadyuvado a la generación de mejoras y bienestar para las personas en distintos ámbitos: medicina, transporte, alimentación, educación, política y más.

El profesor Miguel Martínez Miguélez, español-venezolano que nació en 1932, escribe y reflexiona sobre distintos temas en su residencia, en la urbanización El Placer, cerca de la Universidad Simón Bolívar. Si algo le ha dado reconocimiento en el ámbito académico ha sido su extenso trabajo acerca de la filosofía de la ciencia, la metodología de la investigación y su aplicación en la educación. Esta dedicación ha estado reflejada en décadas de trabajo docente, talleres y numerosas publicaciones, entre artículos arbitrados y libros.

En su sala de estar, el sábado 5 de agosto en horas de la mañana concedió una entrevista sobre las ideas que sostiene acerca del conocimiento humano y cómo cultivarlo.

Si pudiera utilizar una metáfora para representar el proceso de hacer ciencia o de conocer la realidad, ¿cuál usaría?

Yo diría que en cualquier conversación en la que tratamos de clarificar este problema,  la metáfora principal que tiene el ser humano es el ojo. La gente lo dice muchas veces: "¡ay!, ¿pero tú no ves?, eso está clarísimo". La metáfora de la vista es la más sencilla, la más clara y la más elocuente. Tenemos que mover la cabeza para poder ver; si está un poco lejos, tenemos que usar un aparato, un telescopio; y si es muy chiquito, un microscopio. Entonces, la realidad no se le presenta a uno desde todos los puntos de vista, por eso hablamos de aproximación, acercamiento a una cosa, y ahí viene en seguida la visión del otro. Esto es indispensable porque es ver bajo muchos puntos de vista e integrarlos. Si buscamos la verdad, si lo que quiero es ver bien y conocer bien, escucho, porque lo que tú ves yo no lo veo, lo que tú sientes yo no lo siento, la experiencia que tú has tenido yo no la tengo.

¿Puede ofrecer un ejemplo de esa integración de múltiples visiones de la realidad?

Si yo tuviera que decir de una persona que más me ha enriquecido, tendría que nombrar a un japonés que fue compañero mío en Múnich, en Alemania. Era la primera vez que venía a Occidente y yo nunca me había hecho tan amigo de un japonés o un oriental. Entonces, los sábados y domingos íbamos a visitar la ciudad de Múnich, estaba muy destruida y la estaban reconstruyendo después de la última guerra. Él lo veía todo según los valores de Oriente, cualquier cosa la metía en su filosofía, sus proyecciones, y para mí era todo un mundo nuevo, riquísimo. Estaba muy interesado en conocer por qué nosotros teníamos tantos aspectos de la religión con Jesús en el centro, quién era Jesús, y yo le iba explicando en conversaciones. Si nosotros buscamos la verdad, no la objetividad (la objetividad verdadera y pura no existe), el diálogo es muy sencillo. Solamente aquellos que no tienen ningún punto de vista creen que los tienen todos; conténtese con tener uno y escuchar a los otros.

Dice que el diálogo es sencillo, pero en la sociedad parece que es difícil. ¿Por qué es así?

¿Qué pasa si entran los intereses? Aquí es donde caemos en la política. ¡Ah!, si yo dejo esta orientación, todo lo que tengo por allá lo pierdo, dice un narcotraficante. Entonces, tengo, a como dé lugar, que defender esto. Lo que está haciendo ahora Cuba con Venezuela. Primero, tenía toda la ayuda de la Unión Soviética, pero después cuando la Unión Soviética se cayó y se dejó de eso, no le mandó más a Cuba, pero llegó Chávez, y claro, el petróleo a 140 le llegó brindado a Cuba. Cuba sigue viviendo de Venezuela. Es muy difícil que cambien las ideas cuando entran los intereses.

Usted, en su libro Nuevos paradigmas en la investigación, señala que cada persona alcanza a ver solo aquello que su sistema conceptual e interpretativo le permite. ¿Es necesario conocer teóricamente para ver la realidad?

Una constatación que tenemos está en el turismo: ¿qué hace la gente cuando llega a una cosa que nunca ha visto?  Lo puede ver y no le dice nada. ¿Qué significa? Pero otro lo ve y dice que es tal cosa. Lógicamente, el ver no solo requiere el ojo, sino interpretar casi automáticamente. Si no tenemos nada de experiencia, ni la cosa más sencilla la entendemos. 

Entonces, ¿el mundo simbólico de la persona condiciona cómo verá la realidad?

Condiciona parcialmente. No es solo que llegan los estímulos y me provocan algo. Eso es lo que pensaba el conductismo. Claro, el conductismo en psicología era completamente mecanicista. Mecanicismo es la imagen de la mesa de billar: esta es la variable independiente, que yo la empujo, y la otra es la que recibe el golpe, la variable dependiente. El sentido no solo es el tratamiento del estímulo que llega, sino la preparación del sujeto. 

¿Cómo se puede desarrollar aprendizaje si alguno de los interlocutores no tiene la misma preparación?

A mí me pasó, en San Felipe, cuando fui a dictar unas conferencias. Fui en avión hasta Barquisimeto, me fue a buscar una profesora y me llevó. Eran dos días de conferencias sobre la metodología cuantitativa y cualitativa, sobre todo la cualitativa, que era novedosa. Ella me dice: "hay mucha disposición para escucharlo, han leído libros suyos, quieren conocerlo de cerca, solamente hay un profesor que dice que a todos los que invitamos no les entendió nada, que no quiere saber de gente invitada”. Después, cuando yo el primer día tenía unos cuarenta profesores, le miro la cara a la gente para ver la reacción, incluso cuando hablo, entonces, vi uno a la izquierda. Por la cara que ponía dije que ese debía ser el tipo. Y después fue cambiando y me olvidé de eso porque los vi a todos más o menos iguales. Entonces, precisamente cuando regresábamos a los dos días a Barquisimeto le digo: "a propósito de aquel profesor que usted me dijo que estaba fastidiado siempre con los invitados..."; "¡ah!, ¿sabe lo que me dijo el otro día?, por fin llegó uno al que se le entiende todo lo que explica". Bueno, yo he sido profesor y mi preparación es sobre todo en pedagogía, el doctorado mío es en pedagogía, y siempre me mato para que entiendan, poniendo ejemplos, comparaciones, etcétera. La predisposición es fundamental porque la persona ávida y con deseo de ver pone más atención, más cuidado. Otros se pueden distraer en cualquier relación. 

¿Puede ofrecer otro ejemplo que permita entender el proceso de aprendizaje?

Como dice el evangelio, sembrar en buen terreno. Entonces, cosechas y da frutos. Aquí discuten mucho en el interior, especialmente los grupos agropecuarios, sobre la semilla: hay que comprar semilla sana, buena, porque eso tiene un porcentaje de éxito, después, lógicamente, el terreno, la humedad, los fertilizantes, etcétera. Son muchos factores que suman. Entonces, es otra imagen. Las analogías nos ayudan mucho. Robert Oppenheimer, el que guió el proyecto Manhattan que elaboró la primera bomba atómica de Hiroshima y Nagasaki, dice concretamente, en una conferencia que dio a los psicólogos de la APA unos años después de la guerra, la importancia de la analogía en la ciencia, que la mente humana entiende por comparación. La gente lo dice: esto es similar a tal cosa, esto es igual a tal cosa.

¿Está de acuerdo con la noción de que el ser humano está predispuesto naturalmente a conocer?

De los libros de Aristóteles, el más importante es la Metafísica, ¿sabes cómo comienza la Metafísica? La primera frase de la Metafísica dice que el hombre, por necesidad, por naturaleza, apetece saber. Yo diría, incluso, que la mayoría de los animales aprende. Aquí vi cómo unas guacamayas enseñaban a los pichones a romper con sus picos las semillas de girasol y a sacar las pepitas. O sea, los mismos animales tienden por naturaleza a aprender. Después viene el problema de ese saber, saber no simplemente lo que aparece sino saber lo que aparece aquí, ahora, en este momento. Eso lo dice exactamente Aristóteles. No todo lo que aparece es verdadero sino que tan solo lo es para quien le aparece, cuando le aparece y como le aparece. ¿El otro? Para ese no es verdadero. Ahora, si vemos desde Aristóteles hasta acá, veinticuatro siglos, ha corrido mucha agua por el río, han cambiado muchas cosas, entonces, ese aprender a saber y a verificar nos lleva a lo último, a lo que trato en este último libro: la inmensa posibilidad de variables que entran en juego en cada objeto, de las que percibimos por los sentidos, de la memoria, o lo que descubrimos como algo nuevo; lógicamente, la cantidad de variables es inmensa. 

Si tenemos esta apetencia de conocer, ¿por qué en su libro Nuevos paradigmas en la investigación menciona que en las universidades hay limitación y fragmentación del saber? ¿Eso genera profesionales con menores capacidades de ampliar sus conocimientos?

Un estudiante depende mucho de los profesores que tenga. La UNESCO lleva 15 o 20 años insistiendo en que las universidades tienen una desorientación universal. Para ser más preciso, muchos profesores tienen una gran desorientación. Si un profesor dice: si usted desea ser un buen médico, abogado o ingeniero, trate de ganar la vida honestamente y eso es todo. Pero hay profesores que quisieran dar mucho más y los alumnos los aprecian mucho y los quieren. Yo no diría que las universidades son así o de otra forma, sino que hay profesores en esa universidad que son así y hay otros profesores que son muy diferentes. Todos hemos tenido profesores estupendos que, ¡caramba!, los recordamos tanto. 

¿Qué puede hacer un profesor para acompañar mejor a los estudiantes?

Tener más conciencia de nuestras limitaciones. Fíjate que Sócrates nunca enseñó nada. Sócrates todo lo hacía con la mayéutica, la mayéutica es preguntar. La palabra mayéutica en griego significa partera. La mamá de Sócrates era partera, asistía al parto de una señora cuando iba a dar a luz. Entonces, él agarró la imagen: el profesor es un mayeuta, porque no es el que produce la idea sino el facilitador. 

¿Qué incentivo pueden encontrar los estudiantes para involucrarse con la investigación y la ciencia?

Yo creo que es una cuestión de enamoramiento de la persona, que le gusta descubrir cosas. Quizá hay pocas cosas que sean tan placenteras, tan gratificantes para el ser humano, como lo que sintió Arquímedes cuando dijo "¡eureka!, la encontré". ¿Sabes el hecho a qué se debió? La corona que le daba el rey, dorada, se veía muy bien, pero por dentro tenía mucha plata y el oro era superficial. ¿Cómo hago? ¿Cuánto le metieron? Entonces él hizo un modelo de pura plata y después otro de puro oro, modelos pequeños para ver las diferencias. Si le pusieron oro, pesa mucho más; plata, pesa menos. Entonces, el principio era que todo cuerpo sumergido en el agua pierde, de su peso, el peso del agua que desaloja, la echa hacia arriba. Entonces, si tiene la mitad, si tiene tres cuartos... ¡Eureka! Yo creo que es una satisfacción muy grande, yo diría que hay personas que les encanta ir descubriendo.

En sus textos más recientes usted dice que la neurociencia está cambiando el panorama científico. También razona que una de las cosas más complejas que puede estudiar el hombre es a sí mismo. ¿Por qué dice esto?

Las investigaciones de los últimos 50 años con relación al cerebro son algo... ¿Cómo antes se podía investigar eso? Primero, yo escribí en muchos lugares que el número de neuronas era 10 mil millones; después, pasaron años y me di cuenta de que había progresado y eran 15 mil; entonces, cambié varios libros. Después, de golpe, con nuevos instrumentos, de 15 mil pasaron a 100 mil millones de neuronas. ¡Una neurona la cantidad de ramificaciones que tiene! ¿Una neurona cuántos peldaños tiene para que lleve toda la historia del desarrollo, pongamos, de una guacamaya, de un colibrí, de una serpiente, para que salga todo perfecto?  Se calculan 3 mil millones de peldaños. Tú imagínate una escalera de doble espiral en un punto mínimo que no se ve sin telescopio electrónico. ¡Tres mil millones de peldaños! ¿Para qué? Para que se desarrolle precisamente el huevo que está incubando la gallina, que no sabe nada, pero te sale el pollito perfecto, o nosotros. 

¿Recomienda alguna lectura para estimular el interés en estos temas de la ciencia?

Esto para ti a lo mejor es interesante: Cosmos, Bios, Theos. Yo no lo he encontrado en castellano, pero es de un periodista, Roy Abraham Varghese, y el otro es un especialista, Margenau, que es alemán. Ellos le hicieron tres preguntas a 60 científicos, de los cuales 24 eran premios Nobel: ¿cómo piensa usted que apareció el cosmos, el universo, según sus estudios, sus conocimientos?; ¿cómo cree que apareció la vida?, ¿por qué apareció la vida?; ¿por qué, si al principio había vida pero era animal, apareció el homo sapiens, la inteligencia, la consciencia? A las tres preguntas dedican un capítulo, uno a cada una.

Perfil del profesor Miguel Martínez Miguélez

Miguel Martínez, español y  también  de  nacionalidad   venezolana, es Doctor en Pedagogía por la Universidad Pontificia Salesiana de Roma con Especialización en Psicología  Educativa.  Está  Licenciado en Filosofía, Psicología y Educación, y su hobby personal lo constituye la Física y la Matemática. Cursó sus estudios en las Universidades de Turín, Roma, Oxford, Múnich y Central de Venezuela. Es Profesor-Investigador Titular (Jubilado) en la Universidad Simón Bolívar de Caracas, en cuya fundación colaboró. Esta Universidad le otorgó recientemente la Distinción Honorífica de Profesor EMÉRITO (por la “Excelencia de su Investigación y Docencia”). Actualmente, dicta cursos  ocasionales  en  el   Doctorado en Desarrollo Sostenible (Universidad Simón Bolívar) y en el Doctorado de Ciencias  Sociales  (Universidad   Central   de  Venezuela). El Dr. Martínez fue miembro del Programa de Promoción del Investigador (PPI: Nivel Máximo) y actual PEII,  Nivel  Investigador- Emérito. Ha sido Profesor Invitado en la mayoría de las Universidades Venezolanas y varias de EE.UU., España, Brasil, México, Argentina, Colombia, Chile, Perú y Costa Rica.  Sus  publicaciones son: 22 obras de autoría individual, alguna traducida también  al  inglés, y 12 de autoría compartida; a dos de ellas  la  Universidad Simón Bolívar le otorgó el "Premio al Mejor Libro de Texto", y el "Premio Andrés Bello". Igualmente, ha publicado 112 artículos científicos  en  52  revistas  arbitradas  nacionales  e  internacionales, y ha asesorado 32 tesis de postgrado. El Dr. Martínez ha recibido numerosos  Premios  Académicos  e  Institucionales  por  méritos de  diferente  naturaleza.

Página web: http://prof.usb.ve/miguelm/


Víctor Manuel Álvarez Riccio
Caracas, 22 de agosto de 2017
@AlvarezRiccio
Colegio Nacional de Periodistas N° 22.781