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lunes, 1 de enero de 2018

Incorporar las TIC para formar investigadores en comunicación


El Foro Económico Mundial, también conocido como Foro de Davos, ha hecho, desde hace algunos años, labor divulgativa acerca de las transformaciones que debe atravesar la formación profesional para que los egresados de las instituciones universitarias o técnicas estén preparados ante un mercado laboral cambiante y competitivo.

El presidente ejecutivo esa organización, Klaus Schwab, ha descrito la "cuarta revolución industrial" de acuerdo con los cambios que nuevas tecnologías están generando en todos los modelos de producción. Schwab afirma que la primera revolución industrial implementó agua y vapor para mecanizar la producción; la segunda, electricidad para masificarla; la tercera, informática para automatizarla; la cuarta, hoy en día, se erige sobre los cimientos de las anteriores y se caracteriza por la fusión de tecnologías que borran las líneas entre lo físico, lo digital y lo biológico. ¿De qué está hablando? Del internet de las cosas, transportes autónomos, impresiones 3-D, nanotecnología, biotecnología, ciencia de materiales, nuevas formas de producción y almacenamiento de energía, computación cuántica, macrodatos (big data), inteligencia artificial y más.

Se podría decir que esta es una era prometeica, en la cual la humanidad toma de nuevo "el fuego de los dioses", que esta vez es la información: infinita, disponible, plural. Para bien o para mal, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) se funden cada vez más con cada área de nuestras vidas, y a su mejor uso y aprovechamiento debe orientarse la formación personal y profesional. Así las cosas, el Foro Económico Mundial recomienda las siguientes características que debe poseer cualquier sujeto para vivir exitosamente en el siglo XXI: alfabetización literaria, numérica, científica, financiera, informática y cívica; competencias de pensamiento crítico, creatividad, comunicación y colaboración; cualidades de curiosidad, iniciativa, persistencia, liderazgo y consciencia social.

La comunicación, el campo de las grandes transformaciones


Es justo decir que la comunicación siempre ha sido esencial para la vida y la organización humana, esto lo han argumentado filósofos y científicos sociales de distintas escuelas y tendencias de pensamiento, sin embargo, en este siglo XXI la comunicación se establece como la práctica entre todas las prácticas, la actividad que es transversal a todas las profesiones, la conditio sine qua non de cualquier proyecto. Si no comunica o no es comunicable, se reducen significativamente sus posibilidades de éxito, impacto y trascendencia. ¿Por qué se afirma esto? Basta con detallar lo que ocurre. Aquí un inventario breve:

·Aproximadamente hay 3 578 millones de usuarios de internet, lo que representa casi la mitad de la población mundial, según un estimado de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), agencia especializada de la Organización de las  Naciones Unidas (ONU). Este indicador ha crecido año tras año. Seguirá aumentando.

·La UIT también estima que existen más de 7 700 millones de suscripciones a teléfonos móviles, casi tantos celulares como personas en el globo.

·Calcula la UIT que hay 4 220 millones de aparatos móviles (módems, tabletas, teléfonos inteligentes) con acceso a internet. Este dato representa una tasa de 56,4 herramientas inalámbricamente conectadas por cada 100 habitantes. La tasa crece a 97,1 en los países desarrollados y desciende a 48,2 en los países en vías de desarrollo. ¿Conclusión? Desarrollo y mayor conectividad están correlacionados.

·Youtube, el portal más visitado del mundo después del buscador Google, clama tener mil millones de usuarios y que estos, en conjunto, ven mil millones de horas de video diariamente. Es un imperio audiovisual planetario de música, información y opinión mantenido por la producción de los internautas.

·Para septiembre de 2017, de acuerdo con el portal Statista, Facebook tenía 2 061 millones de usuarios activos; Whatsapp, 1 300 millones; Instagram, 700 millones; Twitter, 328 millones.

·¿Qué pasa en las redes sociales cada minuto de todos los días? Esto lo respondió la compañía Smart Insights a principios de 2017: 3,3 millones de publicaciones en Facebook, 3,8 millones de búsquedas en Google, 65 972 fotografías subidas a Instagram, 448 800 trinos en Twitter, 29 millones mensajes de WhatsApp, 500 horas de video cargadas en Youtube.

·A principios de 2017, según información de la agencia We Are Social, 1,61 mil millones de personas son consideradas usuarios de comercio electrónico. El portal de ventas Amazon se localiza entre los primeros diez sitios más visitados del mundo según el medidor Alexa.

·Netflix, el innovador servicio de televisión digital que conquista a las audiencias, anunció que en 2017 sus suscriptores miraron aproximadamente 140 millones de horas diarias de programas, y poco más de mil millones de horas semanales. El visitante promedio de Netflix disfrutó 60 películas durante el transcurso del año.

·Wordpress, el sistema de gestión de contenidos que permite a cualquiera tener su página web en pocos minutos, indica que más de 409 millones de sujetos visualizan mensualmente más de 21 mil millones de páginas que usan este sistema. Por otra parte, la compañía asegura que sus usuarios producen más de 84 millones de publicaciones nuevas cada mes.

·Microsoft destaca, en su sitio web, que los usuarios del servicio de videollamadas Skype acumulan, diariamente, tres mil millones de minutos (50 millones de horas).

Asombroso, ¿verdad? A esto hay que sumarle las radios en línea, todas las redes sociales que no han sido mencionadas, las páginas wiki, foros, sitios de instituciones bancarias y gubernamentales, sistemas educativos virtuales (universidades, institutos técnicos), y esto es solo la punta del iceberg. ¡Ojo!, no se han mencionado otros usos comunicacionales cotidianos como el correo electrónico (¿cuántos son enviados al día en el mundo?) y los mensajes de texto por teléfono celular.

En resumen: el mundo está transformado por las comunicaciones. Cada día las comunicaciones crecen en número de mensajes, en la participación de miles de millones de usuarios y en los efectos de estas prácticas en la sociedad.

Aproximación científica a las TIC


Las extensiones tecnológicas del ser humano se han naturalizado. Por ello se habla de nativos digitales: son los sujetos que han nacido en estos entornos y que comprenden, por el uso y las experiencia, los modos y posibilidades de la virtualidad. No obstante, el aprovechamiento óptimo de estas herramientas solo se puede dar si el individuo cuenta con competencias cognitivas que trascienden el mero ejercicio de la técnica. Saber qué decir es tan importante como saber la manera de hacerlo. En otras palabras: la destreza computacional y el acceso a un universo infinito de información no garantizan desarrollo personal o colectivo. Esto lo sabe bien la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés), la cual promueve las sociedades del conocimiento, que es el proyecto de dotar a los ciudadanos de recursos interpretativos que les permitan utilizar, para mejorar sus vidas, toda la información que internet pone a su disposición. De nada le sirve a un joven un smartphone para ejercer y defender sus derechos si no conoce esos derechos, ningún efecto tendrá el acceso gratuito en línea a los grandes clásicos de la literatura si ese joven no ha sido formado para la lectura profunda.

Es, aquí, posible establecer un puente entre la propuesta del Foro Económico Mundial (competencias del siglo XXI), la orientación de la UNESCO (sociedad del conocimiento) y el entorno tecnológico actual. Se llega a la siguiente conclusión: cualquier persona, para prosperar y participar de la sociedad global que sobre internet se levanta, tiene que tener una amplia formación profesional y las habilidades para continuar formándose a la par que evoluciona la tecnología. Eso sería lo deseable, quizá, lo indispensable.

La Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) es un ejemplo en la ejecución de estos conceptos. La teoría de aprendizaje con la que trabaja la UCAB incluye las siguientes competencias elementales:   

·Aprender a aprender con calidad: el estudiante usa estrategias autónomamente para aumentar sus propios conocimientos, habilidades y destrezas de acuerdo a los hallazgos científicos más actualizados para ser competitivo en el mercado global.

·Aprender a convivir y a servir: el estudiante trabaja con su entorno social y físico de manera reflexiva, ética y comprometida para alcanzar el desarrollo personal y colectivo.

·Aprender a trabajar con el otro: el estudiante interactúa con otros en circunstancias variadas y complejas para el logro de metas grupales, y sabe adaptarse a la fluidez de roles y de comunicaciones que posibilitan resultados satisfactorios.

·Aprender a interactuar en el contexto global: el estudiante se integra a escenarios globales y se abre a distintas formas de entender las realidades y, así,  descubre la riqueza y las oportunidades de crecimiento que esa pluralidad de interpretaciones ofrece.

En esencia, lo que promueven la UCAB, el Foro de Davos y la UNESCO es la formación de científicos. ¿Por qué decimos esto? El científico es un sujeto que, principalmente, estudia un fenómeno natural o cultural y lo explica e interpreta según un enfoque determinado, con el fin de que el conocimiento que produzca sea beneficioso para sí y para otros. ¿No es eso un profesional competente para el siglo XXI?

El método científico integra todas las habilidades que hasta ahora se han expresado: explorar resultados de investigaciones previas fortalece la autonomía del profesional, su pensamiento crítico, su curiosidad y la lectura compleja de un fenómeno; cuando plantea preguntas de investigación y trata de responderlas, ejercita su capacidad de resolver problemas y de comprender el entorno físico o social; el desarrollo de una investigación lo empuja al diálogo enriquecedor con otras perspectivas que cuestionarán sus pareceres y lo llevarán a perfeccionar los conocimientos; el método científico acerca al profesional al contexto global y le enseña que no puede cerrarse a los hallazgos y avances de otras sociedades, porque puede quedar rezagado.

El método científico, las TIC y el aprendizaje en comunicación




En nuestra materia de sociología de la comunicación, la cual dictamos en la UCAB desde octubre de 2015, hemos implementado progresivamente estrategias que permiten desarrollar las aptitudes necesarias para el fructífero desenvolvimiento del futuro profesional. A continuación, mencionamos algunas:

·Impulsamos el aprendizaje teórico. No hay nada más práctico que una buena teoría que facilite la comprensión de un fenómeno. En nuestro caso, usamos el libro Abordajes y Períodos de la Teoría de la Comunicación, del boliviano Erick Torrico, quien sintetiza décadas de investigaciones en comunicación desde la primera mitad del siglo XX hasta nuestros días. Con la revisión histórica, los estudiantes descubren “objetos de estudio” en el campo de la comunicación que quizá ni habían imaginado.

·Dialogamos de forma dinámica y divertida sobre los autores clásicos y actuales. ¿Cómo? Los estudiantes alimentan un canal de Youtube con videos que graban, en los cuales explican los logros y aportes de distintos científicos. Esta práctica es valiosa porque estimula diversas competencias: buscar, analizar y sintetizar información; comunicar eficazmente de forma oral y escrita; ampliar conocimientos sobre el área profesional; realizar investigación documental en internet; producir resultados en distintos formatos (texto y audiovisual); explorar la comunidad científica; reflexionar sobre sus propias conductas comunicacionales a través de la mirada del autor estudiado; trabajar en equipo.

·Ejecutamos una investigación sobre el uso de las TIC, desde el planteamiento del problema en una discusión en clase, la creación del instrumento de recolección de datos, el trabajo de campo para recoger la información, la organización colectiva de los datos en Google Drive, y la entrega de reportes que deben respetar parámetros mínimos de una investigación científica convencional. Las investigaciones suelen ser encuestas de opinión realizadas a estudiantes de la UCAB por los integrantes del curso. En el último ejercicio realizado en noviembre de 2017, 48 estudiantes de sociología de la comunicación encuestaron a 720 de sus compañeros en el campus. Cada encuesta tenía 12 preguntas y, al final, se produjeron 8 640 datos. Con esta práctica se promueven varias competencias, pero quizá la más importante sea la aproximación metódica, teóricamente sustentada y crítica al uso de las TIC, que incluye la interpretación de datos y la revisión de antecedentes de investigación en plataformas en línea (Google Scholar o revistas especializadas como Comunicación del Centro Gumilla).

El usuario-investigador de las TIC, ciudadano ejemplar



Como se ha visto, estamos en un escenario en el que las comunicaciones hacen la vida mucho más compleja. Cada segundo, millones de mensajes, clics, fotografías, audios y videos en todos los idiomas se comparten y difunden en la red que llega a todas partes. Alguien podría decir que solo basta con aventurarse y empezar a explorar en este profundo bosque para encontrar riquezas en él, pero los riesgos de perderse son demasiados: noticias falsas, vigilancia y manipulación gubernamental, crímenes digitales, usurpación de identidad en línea, acoso virtual, pérdida de recursos económicos y tiempo en esfuerzos comunicacionales fútiles y, lo más peligroso, lecturas equivocadas y limitadas de la realidad porque no se tienen las competencias para, primero, distinguir el buen grano del que no lo es y, segundo, saber aprovechar ese grano, la buena información, y convertirlo en alimento nutritivo, conocimiento.


Dicho eso, el buen usuario de las TIC, sea cual sea su disciplina profesional, es un investigador y un científico, aunque él no lo sepa. Este buen usuario-investigador es un hombre o mujer de cualquier edad, que busca, analiza y filtra información para distribuirla y administrarla en sus distintos círculos de influencia (familia, amigos, clientes, partido político, comunidad municipal, grupo de interés en línea, etcétera), a la vez que produce nuevos conocimientos con altos criterios de calidad y, para ello, verifica, contrasta, interpreta y clasifica los datos que recibe de entornos físicos y virtuales. Siempre está dispuesto al diálogo con quienes tienen opiniones diferentes y somete sus propias ideas al escrutinio de otros, todo para producir el mayor bien posible.



Víctor Manuel Álvarez Riccio
Caracas, 1 de enero de 2018

@AlvarezRiccio
Colegio Nacional de Periodistas N° 22.781