jueves, 12 de octubre de 2017

Bajos salarios, censura y poca preparación afectan al gremio periodístico en Venezuela



           
La asociación civil Medianálisis presentó los resultados de una investigación sobre la situación del periodismo en Venezuela, los cuales exponen que este gremio de comunicadores atraviesa severos problemas por la crisis económica, las agresiones que recibe y las fallas de preparación que limitan el ejercicio profesional.



            Medianálisis hizo su exposición la mañana del 4 de octubre, en la sede del Instituto de Teología para Religiosos (ITER), en Altamira. Ahí, los asistentes conocieron que esta es la tercera vez que se desarrolla una investigación con estas características, que fueron encuestados 368 periodistas y que la muestra estuvo distribuida en distintos estados del país (el Distrito Metropolitano, Vargas, Lara, Bolívar, Táchira, Aragua, Carabobo, Anzoátegui y Zulia). Fueron encuestados, entre marzo y mayo de 2017, periodistas que trabajaban en todos los tipos de medios: 76 periodistas de impresos, 71 de televisoras, 137 de radios y 84 de medios digitales.

            El estudio incluyó las perspectivas de periodistas que realizan diferentes trabajos: reportero de calle, redactor, columnista, ancla y editor. Por otra parte, la investigación especificó la distribución de la muestra según el sexo de los encuestados: hombres, 48,8%; mujeres, 51,2%. También Medianálisis indicó las edades de los periodistas que participaron: menos de 30 años, 36%; de 30 a 39 años, 28,5%; de 40 a 49 años, 21,1%; 50 años o más, 14,4%.

Mucho trabajo y salarios bajos

            La encuesta revela que 37% de los periodistas tiene solo un trabajo en algún medio y que 63% realiza dos o más trabajos para sobrevivir. "Al precisar este tema en términos salariales, se hace manifiesto que 77% de los periodistas en Venezuela percibe salarios de 2 sueldos mínimos integrales o menos por el desempeño de su profesión (...) y apenas 23% sobrepasa 2 salarios mínimos", explica el reporte de Medianálisis.

            En lo que se refiere a la agremiación y sindicalización de los periodistas, la investigación especifica que 38,3% de los encuestados está colegiado, 4,6% pertenece a un sindicato, 13,5% está asociado de ambas formas y 41,8% no forma parte de ninguna asociación. Gloria Carrasco, directora de proyectos de Medianálisis, manifestó su preocupación por este dato porque la colegiación es una exigencia para ejercer el periodismo en Venezuela. 

            Otra dimensión estudiada es la dotación tecnológica con la que cuentan los periodistas para trabajar. Es preocupante, opinó Carrasco, que 52,5% de los encuestados ha tenido que utilizar algún equipo propio para desarrollar su oficio a pesar de que trabaja en algún medio.

Presiones que llevan a la censura

            De los 368 periodistas de la muestra, 23,5% expresó que el medio para el que trabaja "se inclina levemente por una tendencia de pensamiento”; 14,1%, que en el medio "predomina abiertamente una tendencia de pensamiento"; 8,4%, que el medio "solo refleja una tendencia". En el reporte resalta que, entre los periodistas de medios impresos, 63,2% opinó que hay alguna tendencia en las decisiones editoriales, por lo que los periódicos impresos son los medios menos plurales y equilibrados según los comunicadores encuestados.

            Ante la interrogante acerca de si la línea editorial del medio en el que trabaja ha traído problemas, 40,5% declaró que sí, 4,3% dijo que no sabe y 55,1% contestó que no. 

            En lo que respecta a agresiones sufridas por parte de los periodistas, 50,3% admitió que ha recibido alguna agresión o amenaza de instituciones o personas ajenas al medio. Se lee en el reporte: "son los medios digitales e impresos los que mayor proporción de agresiones experimentan: 3 de cada 5 de los periodistas que laboran en estos medios consideran que han sido víctimas de algún tipo de agresiones directas o indirectas. En el caso de radio y tv, los datos, aunque menores, son igualmente preocupantes, alrededor de 2 de cada 5". La mayoría de estas agresiones han sido físicas o verbales dirigidas al medio, amenazas personales al periodista, ataques físicos, detenciones ilegales, daño de equipos, entre otras.

            La investigación indica que 31,4% de los periodistas ha recibido, en algún momento, instrucciones para modificar una información antes de su publicación. Entre las órdenes más frecuentes en este sentido se encuentran cambiar algo de la redacción, dejar de cubrir una noticia o no identificar a una fuente o protagonista. Dice Medianálisis en su reporte: "uno de cada 3 periodistas ha recibido instrucciones significativas para modificar una información ya validada por el medio, lo que es más grave en impresos y en TV". Por otra parte, 27,7% de los sujetos reconoció que se ha autocensurado en alguna circunstancia y que omitió o modificó una información para evitar demandas, ataques o para no afectar los intereses de los dueños del medio.

            Omar Lugo, director de El Estímulo, y Eugenio Martínez, periodista especializado en la fuente electoral, fueron invitados a la presentación de la investigación y expresaron su alarma cuando Carrasco reveló que una parte importante de los periodistas no tenía claridad respecto a las normas, garantías y criterios de calidad del ejercicio de su profesión. Entre los periodistas, 43,5% consideró que es necesaria la intromisión del Estado en la labor periodística a pesar de los mecanismos de control, calidad y transparencia de los medios, lo cual es incorrecto. Asimismo, los expertos criticaron que 26,2% de la muestra opinó a favor de la idea de que el Estado censure “aquellas informaciones que atenten contra la moral”.

            Para Martínez, los resultados del estudio de Medianálisis deberían causar una reunión urgente de directores de escuelas de comunicación social, representantes del Colegio Nacional de Periodistas y de asociaciones civiles para que reflexionen sobre cuáles son las fallas de formación que llevan a un grupo importante de periodistas a desconocer los derechos que debería defender. 

            Lugo dijo que el hecho de que parte de los periodistas admita que el Estado censure sus publicaciones es signo de una “enfermedad” que padece la sociedad venezolana, cuya democracia está debilitada. “Lo más duro es que hay periodistas que creen que el Estado debe decir lo que es bueno y lo que es malo (…). Los medios tienen que negarse hasta la muerte a caer en este juego”, enfatizó el director de El Estímulo.

Necesitan más formación

            Ante estas situaciones, Carrasco, Martínez y Lugo coincidieron en que es indispensable realizar más conversatorios y actividades que exploren los problemas que atraviesa el gremio periodístico en Venezuela. Esta necesidad se hace más patente porque, de acuerdo con la encuesta, solo 48,5% de los periodistas ha cursado, durante el último año, algún estudio para aumentar sus capacidades. Entre los que sí han realizado algún curso, la mayoría participó en actividades que duraron menos de 40 horas.

            "El tema de la actualización profesional debe también preocupar a empresas periodísticas, a los gremios, a las instituciones educativas, organizaciones no gubernamentales y, especialmente, a los  comunicadores  sociales  dedicados  al  periodismo,  en  el  entendido  de  que  es  ésta  una garantía de calidad informativa. Existe una proporción muy grande de profesionales que no se están formando, y a lo sumo, cuando lo hace, es con cursos con escasas horas académicas", concluye el informe de Medianálisis.


Investigación


Víctor Manuel Álvarez Riccio
Caracas, 12 de octubre de 2017
@AlvarezRiccio
Colegio Nacional de Periodistas N° 22.781
Fotografía cortesía de Daniela Naranjo




martes, 22 de agosto de 2017

Miguel Martínez Miguélez: Solamente aquellos que no tienen ningún punto de vista creen que los tienen todos





En el marco de los problemas políticos y sociales que vive Venezuela, se vuelve necesario revisar los principios básicos de la ciencia y la producción del conocimiento, ya que con ellos, a lo largo de los siglos, el hombre ha logrado los hallazgos que, hasta el día de hoy, han coadyuvado a la generación de mejoras y bienestar para las personas en distintos ámbitos: medicina, transporte, alimentación, educación, política y más.

El profesor Miguel Martínez Miguélez, español-venezolano que nació en 1932, escribe y reflexiona sobre distintos temas en su residencia, en la urbanización El Placer, cerca de la Universidad Simón Bolívar. Si algo le ha dado reconocimiento en el ámbito académico ha sido su extenso trabajo acerca de la filosofía de la ciencia, la metodología de la investigación y su aplicación en la educación. Esta dedicación ha estado reflejada en décadas de trabajo docente, talleres y numerosas publicaciones, entre artículos arbitrados y libros.

En su sala de estar, el sábado 5 de agosto en horas de la mañana concedió una entrevista sobre las ideas que sostiene acerca del conocimiento humano y cómo cultivarlo.

Si pudiera utilizar una metáfora para representar el proceso de hacer ciencia o de conocer la realidad, ¿cuál usaría?

Yo diría que en cualquier conversación en la que tratamos de clarificar este problema,  la metáfora principal que tiene el ser humano es el ojo. La gente lo dice muchas veces: "¡ay!, ¿pero tú no ves?, eso está clarísimo". La metáfora de la vista es la más sencilla, la más clara y la más elocuente. Tenemos que mover la cabeza para poder ver; si está un poco lejos, tenemos que usar un aparato, un telescopio; y si es muy chiquito, un microscopio. Entonces, la realidad no se le presenta a uno desde todos los puntos de vista, por eso hablamos de aproximación, acercamiento a una cosa, y ahí viene en seguida la visión del otro. Esto es indispensable porque es ver bajo muchos puntos de vista e integrarlos. Si buscamos la verdad, si lo que quiero es ver bien y conocer bien, escucho, porque lo que tú ves yo no lo veo, lo que tú sientes yo no lo siento, la experiencia que tú has tenido yo no la tengo.

¿Puede ofrecer un ejemplo de esa integración de múltiples visiones de la realidad?

Si yo tuviera que decir de una persona que más me ha enriquecido, tendría que nombrar a un japonés que fue compañero mío en Múnich, en Alemania. Era la primera vez que venía a Occidente y yo nunca me había hecho tan amigo de un japonés o un oriental. Entonces, los sábados y domingos íbamos a visitar la ciudad de Múnich, estaba muy destruida y la estaban reconstruyendo después de la última guerra. Él lo veía todo según los valores de Oriente, cualquier cosa la metía en su filosofía, sus proyecciones, y para mí era todo un mundo nuevo, riquísimo. Estaba muy interesado en conocer por qué nosotros teníamos tantos aspectos de la religión con Jesús en el centro, quién era Jesús, y yo le iba explicando en conversaciones. Si nosotros buscamos la verdad, no la objetividad (la objetividad verdadera y pura no existe), el diálogo es muy sencillo. Solamente aquellos que no tienen ningún punto de vista creen que los tienen todos; conténtese con tener uno y escuchar a los otros.

Dice que el diálogo es sencillo, pero en la sociedad parece que es difícil. ¿Por qué es así?

¿Qué pasa si entran los intereses? Aquí es donde caemos en la política. ¡Ah!, si yo dejo esta orientación, todo lo que tengo por allá lo pierdo, dice un narcotraficante. Entonces, tengo, a como dé lugar, que defender esto. Lo que está haciendo ahora Cuba con Venezuela. Primero, tenía toda la ayuda de la Unión Soviética, pero después cuando la Unión Soviética se cayó y se dejó de eso, no le mandó más a Cuba, pero llegó Chávez, y claro, el petróleo a 140 le llegó brindado a Cuba. Cuba sigue viviendo de Venezuela. Es muy difícil que cambien las ideas cuando entran los intereses.

Usted, en su libro Nuevos paradigmas en la investigación, señala que cada persona alcanza a ver solo aquello que su sistema conceptual e interpretativo le permite. ¿Es necesario conocer teóricamente para ver la realidad?

Una constatación que tenemos está en el turismo: ¿qué hace la gente cuando llega a una cosa que nunca ha visto?  Lo puede ver y no le dice nada. ¿Qué significa? Pero otro lo ve y dice que es tal cosa. Lógicamente, el ver no solo requiere el ojo, sino interpretar casi automáticamente. Si no tenemos nada de experiencia, ni la cosa más sencilla la entendemos. 

Entonces, ¿el mundo simbólico de la persona condiciona cómo verá la realidad?

Condiciona parcialmente. No es solo que llegan los estímulos y me provocan algo. Eso es lo que pensaba el conductismo. Claro, el conductismo en psicología era completamente mecanicista. Mecanicismo es la imagen de la mesa de billar: esta es la variable independiente, que yo la empujo, y la otra es la que recibe el golpe, la variable dependiente. El sentido no solo es el tratamiento del estímulo que llega, sino la preparación del sujeto. 

¿Cómo se puede desarrollar aprendizaje si alguno de los interlocutores no tiene la misma preparación?

A mí me pasó, en San Felipe, cuando fui a dictar unas conferencias. Fui en avión hasta Barquisimeto, me fue a buscar una profesora y me llevó. Eran dos días de conferencias sobre la metodología cuantitativa y cualitativa, sobre todo la cualitativa, que era novedosa. Ella me dice: "hay mucha disposición para escucharlo, han leído libros suyos, quieren conocerlo de cerca, solamente hay un profesor que dice que a todos los que invitamos no les entendió nada, que no quiere saber de gente invitada”. Después, cuando yo el primer día tenía unos cuarenta profesores, le miro la cara a la gente para ver la reacción, incluso cuando hablo, entonces, vi uno a la izquierda. Por la cara que ponía dije que ese debía ser el tipo. Y después fue cambiando y me olvidé de eso porque los vi a todos más o menos iguales. Entonces, precisamente cuando regresábamos a los dos días a Barquisimeto le digo: "a propósito de aquel profesor que usted me dijo que estaba fastidiado siempre con los invitados..."; "¡ah!, ¿sabe lo que me dijo el otro día?, por fin llegó uno al que se le entiende todo lo que explica". Bueno, yo he sido profesor y mi preparación es sobre todo en pedagogía, el doctorado mío es en pedagogía, y siempre me mato para que entiendan, poniendo ejemplos, comparaciones, etcétera. La predisposición es fundamental porque la persona ávida y con deseo de ver pone más atención, más cuidado. Otros se pueden distraer en cualquier relación. 

¿Puede ofrecer otro ejemplo que permita entender el proceso de aprendizaje?

Como dice el evangelio, sembrar en buen terreno. Entonces, cosechas y da frutos. Aquí discuten mucho en el interior, especialmente los grupos agropecuarios, sobre la semilla: hay que comprar semilla sana, buena, porque eso tiene un porcentaje de éxito, después, lógicamente, el terreno, la humedad, los fertilizantes, etcétera. Son muchos factores que suman. Entonces, es otra imagen. Las analogías nos ayudan mucho. Robert Oppenheimer, el que guió el proyecto Manhattan que elaboró la primera bomba atómica de Hiroshima y Nagasaki, dice concretamente, en una conferencia que dio a los psicólogos de la APA unos años después de la guerra, la importancia de la analogía en la ciencia, que la mente humana entiende por comparación. La gente lo dice: esto es similar a tal cosa, esto es igual a tal cosa.

¿Está de acuerdo con la noción de que el ser humano está predispuesto naturalmente a conocer?

De los libros de Aristóteles, el más importante es la Metafísica, ¿sabes cómo comienza la Metafísica? La primera frase de la Metafísica dice que el hombre, por necesidad, por naturaleza, apetece saber. Yo diría, incluso, que la mayoría de los animales aprende. Aquí vi cómo unas guacamayas enseñaban a los pichones a romper con sus picos las semillas de girasol y a sacar las pepitas. O sea, los mismos animales tienden por naturaleza a aprender. Después viene el problema de ese saber, saber no simplemente lo que aparece sino saber lo que aparece aquí, ahora, en este momento. Eso lo dice exactamente Aristóteles. No todo lo que aparece es verdadero sino que tan solo lo es para quien le aparece, cuando le aparece y como le aparece. ¿El otro? Para ese no es verdadero. Ahora, si vemos desde Aristóteles hasta acá, veinticuatro siglos, ha corrido mucha agua por el río, han cambiado muchas cosas, entonces, ese aprender a saber y a verificar nos lleva a lo último, a lo que trato en este último libro: la inmensa posibilidad de variables que entran en juego en cada objeto, de las que percibimos por los sentidos, de la memoria, o lo que descubrimos como algo nuevo; lógicamente, la cantidad de variables es inmensa. 

Si tenemos esta apetencia de conocer, ¿por qué en su libro Nuevos paradigmas en la investigación menciona que en las universidades hay limitación y fragmentación del saber? ¿Eso genera profesionales con menores capacidades de ampliar sus conocimientos?

Un estudiante depende mucho de los profesores que tenga. La UNESCO lleva 15 o 20 años insistiendo en que las universidades tienen una desorientación universal. Para ser más preciso, muchos profesores tienen una gran desorientación. Si un profesor dice: si usted desea ser un buen médico, abogado o ingeniero, trate de ganar la vida honestamente y eso es todo. Pero hay profesores que quisieran dar mucho más y los alumnos los aprecian mucho y los quieren. Yo no diría que las universidades son así o de otra forma, sino que hay profesores en esa universidad que son así y hay otros profesores que son muy diferentes. Todos hemos tenido profesores estupendos que, ¡caramba!, los recordamos tanto. 

¿Qué puede hacer un profesor para acompañar mejor a los estudiantes?

Tener más conciencia de nuestras limitaciones. Fíjate que Sócrates nunca enseñó nada. Sócrates todo lo hacía con la mayéutica, la mayéutica es preguntar. La palabra mayéutica en griego significa partera. La mamá de Sócrates era partera, asistía al parto de una señora cuando iba a dar a luz. Entonces, él agarró la imagen: el profesor es un mayeuta, porque no es el que produce la idea sino el facilitador. 

¿Qué incentivo pueden encontrar los estudiantes para involucrarse con la investigación y la ciencia?

Yo creo que es una cuestión de enamoramiento de la persona, que le gusta descubrir cosas. Quizá hay pocas cosas que sean tan placenteras, tan gratificantes para el ser humano, como lo que sintió Arquímedes cuando dijo "¡eureka!, la encontré". ¿Sabes el hecho a qué se debió? La corona que le daba el rey, dorada, se veía muy bien, pero por dentro tenía mucha plata y el oro era superficial. ¿Cómo hago? ¿Cuánto le metieron? Entonces él hizo un modelo de pura plata y después otro de puro oro, modelos pequeños para ver las diferencias. Si le pusieron oro, pesa mucho más; plata, pesa menos. Entonces, el principio era que todo cuerpo sumergido en el agua pierde, de su peso, el peso del agua que desaloja, la echa hacia arriba. Entonces, si tiene la mitad, si tiene tres cuartos... ¡Eureka! Yo creo que es una satisfacción muy grande, yo diría que hay personas que les encanta ir descubriendo.

En sus textos más recientes usted dice que la neurociencia está cambiando el panorama científico. También razona que una de las cosas más complejas que puede estudiar el hombre es a sí mismo. ¿Por qué dice esto?

Las investigaciones de los últimos 50 años con relación al cerebro son algo... ¿Cómo antes se podía investigar eso? Primero, yo escribí en muchos lugares que el número de neuronas era 10 mil millones; después, pasaron años y me di cuenta de que había progresado y eran 15 mil; entonces, cambié varios libros. Después, de golpe, con nuevos instrumentos, de 15 mil pasaron a 100 mil millones de neuronas. ¡Una neurona la cantidad de ramificaciones que tiene! ¿Una neurona cuántos peldaños tiene para que lleve toda la historia del desarrollo, pongamos, de una guacamaya, de un colibrí, de una serpiente, para que salga todo perfecto?  Se calculan 3 mil millones de peldaños. Tú imagínate una escalera de doble espiral en un punto mínimo que no se ve sin telescopio electrónico. ¡Tres mil millones de peldaños! ¿Para qué? Para que se desarrolle precisamente el huevo que está incubando la gallina, que no sabe nada, pero te sale el pollito perfecto, o nosotros. 

¿Recomienda alguna lectura para estimular el interés en estos temas de la ciencia?

Esto para ti a lo mejor es interesante: Cosmos, Bios, Theos. Yo no lo he encontrado en castellano, pero es de un periodista, Roy Abraham Varghese, y el otro es un especialista, Margenau, que es alemán. Ellos le hicieron tres preguntas a 60 científicos, de los cuales 24 eran premios Nobel: ¿cómo piensa usted que apareció el cosmos, el universo, según sus estudios, sus conocimientos?; ¿cómo cree que apareció la vida?, ¿por qué apareció la vida?; ¿por qué, si al principio había vida pero era animal, apareció el homo sapiens, la inteligencia, la consciencia? A las tres preguntas dedican un capítulo, uno a cada una.

Perfil del profesor Miguel Martínez Miguélez

Miguel Martínez, español y  también  de  nacionalidad   venezolana, es Doctor en Pedagogía por la Universidad Pontificia Salesiana de Roma con Especialización en Psicología  Educativa.  Está  Licenciado en Filosofía, Psicología y Educación, y su hobby personal lo constituye la Física y la Matemática. Cursó sus estudios en las Universidades de Turín, Roma, Oxford, Múnich y Central de Venezuela. Es Profesor-Investigador Titular (Jubilado) en la Universidad Simón Bolívar de Caracas, en cuya fundación colaboró. Esta Universidad le otorgó recientemente la Distinción Honorífica de Profesor EMÉRITO (por la “Excelencia de su Investigación y Docencia”). Actualmente, dicta cursos  ocasionales  en  el   Doctorado en Desarrollo Sostenible (Universidad Simón Bolívar) y en el Doctorado de Ciencias  Sociales  (Universidad   Central   de  Venezuela). El Dr. Martínez fue miembro del Programa de Promoción del Investigador (PPI: Nivel Máximo) y actual PEII,  Nivel  Investigador- Emérito. Ha sido Profesor Invitado en la mayoría de las Universidades Venezolanas y varias de EE.UU., España, Brasil, México, Argentina, Colombia, Chile, Perú y Costa Rica.  Sus  publicaciones son: 22 obras de autoría individual, alguna traducida también  al  inglés, y 12 de autoría compartida; a dos de ellas  la  Universidad Simón Bolívar le otorgó el "Premio al Mejor Libro de Texto", y el "Premio Andrés Bello". Igualmente, ha publicado 112 artículos científicos  en  52  revistas  arbitradas  nacionales  e  internacionales, y ha asesorado 32 tesis de postgrado. El Dr. Martínez ha recibido numerosos  Premios  Académicos  e  Institucionales  por  méritos de  diferente  naturaleza.

Página web: http://prof.usb.ve/miguelm/


Víctor Manuel Álvarez Riccio
Caracas, 22 de agosto de 2017
@AlvarezRiccio
Colegio Nacional de Periodistas N° 22.781


miércoles, 14 de junio de 2017

Revista Comunicación N° 177

https://drive.google.com/open?id=0B8zbt41s9hZGNGZ0OTJpelhmeEk

¡Llegó! La revista Comunicación número 177 del Centro Gumilla. Los invito a revisar los trabajos que publicamos. 

En lo particular, aporté el estudio "Exploración de representaciones del diálogo político venezolano en el periodismo digital". ¡Espero sea de su interés! 

Haz clic en la imagen o en en este vínculo.





domingo, 26 de febrero de 2017

Integrantes de revista Comunicación discuten dificultades del diálogo político en Venezuela



El lunes 20 de febrero se realizó una reunión de los integrantes del consejo de redacción de la revista Comunicación (publicación del Centro Gumilla), para conversar acerca del accidentado proceso de diálogo que el gobierno de Nicolás Maduro y  la oposición política agrupada en la Mesa de la Unidad Democrática han desarrollado desde el último trimestre de 2016.

Para contar con distintas perspectivas, al encuentro organizado en el Centro de Actualización Profesional de la Universidad Católica Andrés Bello (Altamira) fueron invitados varios expertos: la internacionalista Elsa Cardozo, el periodista Alonso Moleiro, el sociólogo Ramón Piñango, el politólogo Francisco Alfaro y el historiador Tomás Straka.

¿Qué entendemos por diálogo? ¿Para qué sirve el diálogo en nuestro país? ¿Qué dificultades tienen los actores que participan en ese proceso para representar a las mayorías nacionales? Estas fueron algunas interrogantes que sirvieron para enfocar el intercambio de opiniones.

Cardozo dio inicio a la ronda de exposiciones. Advirtió que si bien no todas las transiciones a la democracia son pacíficas, eventualmente todas deben devenir en diálogo y encuentro en algún momento. Detalló que un diálogo puede incluir conversaciones preparatorias para una negociación política, la cual es un proceso más formal que supone hacer transacciones entre las partes.

En un conflicto como el venezolano, siempre existen transacciones que hacer. Entre los posibles convenios, Cardozo mencionó el restablecimiento de libertades políticas, amnistías, arreglos constitucionales ad hoc, concesiones a quienes dejan el poder, etcétera.

Previno la internacionalista que si no hay diálogo primero dentro de las filas opositoras para robustecer su proyecto como opción de poder, no se conseguirá forzar al gobierno a una negociación que abra camino a la transición ni el apoyo necesario de la comunidad internacional para consolidar los cambios.

La dificultad que comparten tanto el gobierno como la oposición para dialogar es que las mayorías venezolanas, afectadas por la polarización política, ven el diálogo como una capitulación. Con esta idea empezó su intervención el periodista Alonso Moleiro.

De acuerdo con el comunicador, la gran falla de la Mesa de la Unidad Democrática ha sido reducir sus actuaciones a los procesos electorales, y mostrar diferencias de criterios y visiones cuando no hay comicios para hacer campaña. Moleiro señaló que, por otro lado, en el chavismo existe una visión más compacta entre sus representantes y una unidad de propósito más honda para permanecer en el poder.

Si la Mesa de la Unidad Democrática privilegia la construcción de un movimiento para salvar la democracia en Venezuela por encima de las campañas para cargos públicos como las gobernaciones ("chatarra administrativa" en la actualidad, según Moleiro), estará en mejores condiciones para hacerle frente al diálogo y a otros escenarios de confrontación con el gobierno, opinó el periodista.

El profesor Ramón Piñango se mostró de acuerdo con Moleiro en que la noción de diálogo ha caído en un enorme desprestigio en la sociedad venezolana. "Rescatar la noción de diálogo en una democracia, que es esencial, nos va a costar Dios y su ayuda", dijo.

Piñango criticó que dentro de la oposición algunos actores prefieren que los ciudadanos no participen y también desean acallar las voces de otros líderes opositores. Con estas pugnas internas, ¿cómo podrá la Mesa de la Unidad Democrática hacer frente a tan formidable adversario que es el gobierno? Esto se preguntó el sociólogo. También reprochó que en la nueva estructura organizativa de la Unidad Democrática aumentó la burocracia, lo que puede entorpecer decisiones de urgencia en momentos claves.

Afirmó que las democracias son, por necesidad, desagradables porque todos los ciudadanos tienen la libertad de opinar, especialmente en esta época de redes sociales. Justamente ese derecho a la libre expresión es lo que debe defender la oposición en el diálogo y en cualquier escenario, para que los ciudadanos puedan manifestar la pluralidad social sin destruir al otro.

A propósito de las dificultades que tienen los cuadros opositores para dialogar entre sí, Francisco Alfaro argumentó que la sociedad venezolana en pleno no  comprende que los problemas sociales como la escasez, la impunidad de los delitos y las fallas en los servicios se deben a la falta de entendimiento político.

Como otros invitados a este encuentro de la revista Comunicación, Alfaro, politólogo, aseveró que los venezolanos han satanizado el diálogo y que cuando ocurren intentos de hacerlo estos constituyen la excepción a la regla de que las agrupaciones políticas no se comunican entre sí.

Acerca de la participación del Vaticano en el diálogo venezolano, Alfaro dijo que el representante de la Santa Sede no tenía definido su rol (¿mediador, árbitro o acompañante?), lo que causó problemas en los encuentros.

El especialista en política recomendó al gobierno reconocer y dar valor a la memoria histórica de sus adversarios porque, de no hacerlo, esa exclusión puede perpetuar la forma agresiva de vivir y de hacer la política en el país. Los gobernantes actuales se arriesgan a acumular más deudas con la sociedad si no respetan la pluralidad de los relatos políticos: los agraviados de hoy pueden ser gobierno en el futuro y cobrar esas deudas.

El historiador Tomás Straka fue el último invitado que ofreció a los miembros de la revista Comunicación su parecer acerca del diálogo. Expresó que la mayoría de los venezolanos siente rabia por la precaria situación del país y que esa condición anímica es semejante a la de las poblaciones de los países que van a la guerra.

La complicada tarea que tienen los líderes políticos hoy en día en Venezuela es explicar a sus conciudadanos que solo el diálogo evitaría un conflicto mucho peor al actual.

Algunos asistentes hicieron preguntas adicionales después de que finalizaron las exposiciones. ¿Qué papel deben jugar los medios de información en el diálogo? ¿Qué interés tiene el gobierno en dialogar? 

Sobre los medios, los invitados coincidieron en que deben informar con libertad sobre todo lo que hagan los representantes políticos, a pesar de que algunos líderes partidistas afirmen que los medios perturban el diálogo con sus noticias.

 Con respecto al interés del gobierno por dialogar, los expertos explicaron que el gobierno tiene mucho que perder si sale del poder y por eso usa el diálogo como una estrategia para ganar tiempo, pero no tiene motivos de peso para pactar y negociar cambios con la oposición. Por lo anterior, la alternativa democrática debe aclarar su proyecto y profesionalizar todavía más sus locuciones públicas para comprometer al gobierno a cumplir lo que se acuerde en un potencial diálogo. 


Víctor Manuel Álvarez Riccio
Caracas, 26 de febrero de 2017
@AlvarezRiccio
Colegio Nacional de Periodistas N° 22.781