El
periodismo no podría ser hoy en día una profesión más debatida en Venezuela. La
discusión sobre este oficio se resalta este 27 de junio, cuando los periodistas
celebran su día.
Los
políticos interpretan esta conmemoración de acuerdo a sus propias narrativas:
el Gobierno da inicio al Congreso de la Patria, Capítulo Comunicaciones, para
incentivar "la participación masiva de las diferentes bases de la
revolución en las redes sociales"; la oposición resalta la importancia del
trabajo de los periodistas en la lucha por un cambio político, porque con su
esfuerzo se conocen los hechos que algunos prefieren ocultar. Asimismo, en todo
el país organismos públicos y privados envían cartas de congratulación a los
periodistas que han cubierto sus fuentes, y en algunas empresas preparan
fiestas para agasajar a reporteros, entrevistadores, cronistas, redactores,
fotógrafos y más. Ciertamente, la labor periodística no pasa desapercibida.
Por
otro lado, organizaciones como el Colegio Nacional de Periodistas, el Instituto
de Prensa y Sociedad, Espacio Público y las escuelas de Comunicación Social buscan
crear consciencia sobre la importancia del periodismo para la democracia y
denuncian los obstáculos que el periodismo ha enfrentado durante el Gobierno
del ex presidente Hugo Chávez y, ahora, con el Gobierno de Nicolás Maduro. Se
resaltan ataques recientes, algunos de alto impacto, contra periodistas, como
la agresión a 19 reporteros que cubrieron una protesta por comida en la Avenida
Fuerzas Armadas de Caracas el pasado 2 de Junio; aquella jornada dejó un
testimonio gráfico significativo: una fotografía mostró a tres comunicadores en
el suelo, amenazados por civiles ante la actitud pasiva de un Guardia Nacional.
¿Por
qué el periodismo en Venezuela es debatido? ¿Por qué el Gobierno abre un
capítulo Comunicaciones en su Congreso de la Patria? ¿A qué se deben las
denuncias de agresiones a periodistas? El periodismo es constituyente y
transformador de vínculos sociales y es un espacio de generación de sentido.
Esto quiere decir que las informaciones, relatos e historias que se cuentan a
través del periodismo en todas sus formas (impreso, radiofónico, televisivo y
digital) se convierten en referencias para la comprensión de la realidad que
tienen las personas, y a partir de allí se originan las prácticas sociales.
¿Cómo
conoce la realidad y sus múltiples facetas un hombre? Observando su entorno y a
través de los testimonios que otros le dan. Es evidente que ningún venezolano
podría sin los medios de información saber lo que ocurre en las distintas regiones
del país y tal vez ni siquiera en su ciudad.
El
periodista debe advertir, entonces, que lo que cuente a los demás será fundamento
de la visión de mundo de sus receptores. Afortunadamente el periodista no está
solo en esa labor. Ahí están las organizaciones gremiales, las religiones, las
universidades, las asociaciones civiles, los grupos culturales y más. En este
nuevo siglo se añadió a la lista de productores de información el ciudadano
común, a través de las redes sociales, hasta el punto de que más gente se
informa en Internet con los millones de mensajes que comparten otros ciudadanos
que utilizando los medios convencionales en manos de profesionales.
En este
escenario de complejidad, ¿para qué sirve el periodista? El reto ya no es solo buscar
la información de una fuente específica, hacer las preguntas correctas para
descubrir datos difíciles, verificar la confiabilidad de la fuente y, al final,
presentar la historia de una forma comprensible y atractiva. Ahora el
periodista debe ser un cartógrafo ágil en la red de comunicaciones sociales, y
aportar, como un buen conversador, interpretaciones adecuadamente argumentadas.
¿Por
qué se dice esto? Porque información ya no falta (tal vez se tiene de más) y,
en muchos casos, el periodista no es quien la produce, sino quien la compila y
organiza. Es por eso que la labor periodística ya no está compuesta solo de las
tareas clásicas descritas anteriormente (las cuales no deben abandonarse), sino
que se hace necesario un ejercicio intelectual para interpretar la información
que cada vez es más abundante, variada y fragmentada. A esto hay que añadir la
nueva dimensión “glocal”, que obliga al periodista a entender a su sociedad
dentro del mundo.
Con
información filtrada y curada, e interpretaciones suficientemente argumentadas,
el periodista se convierte en un guía que ayuda a la comprensión de los
procesos sociales. ¿Se corre el riesgo de que los argumentos no sean buenos o
falten informaciones relevantes? Está ahí otro reto del periodista
contemporáneo, porque los ciudadanos comunes, conectados en red, muchas veces
tienen mejores datos y pueden desarrollar sus propios argumentos, respondiendo
así a la falla del profesional.
Valorado
todo lo anterior, es comprensible que la comunicación y el periodismo estén
sometidos a debate. En este país, donde varias narrativas buscan construir el
sentido presente y futuro de toda la sociedad, y las mismas se presentan
antagónicas, es labor del periodista aportar interpretaciones incluyentes e
investigaciones con buen sustento para apoyar a los ciudadanos en el mejoramiento
de su juicio crítico. Son los periodistas estimuladores del pensamiento libre,
que no está encasillado en una sola manera de comprender los hechos.
Ante la
exigencia de responder a la complejidad, finalmente el periodista necesita
reflexionar sobre los impactos que tiene su trabajo en las tensiones de la
sociedad venezolana, tan conflictiva y dramática en tiempos recientes, sacudida
por saqueos, falta de medicinas y alimentos, y una lucha política cuyo fin aún
no se avizora.
¡Feliz
día y ánimo, colegas periodistas!
Víctor Manuel Álvarez Riccio
Caracas, 27 de junio de 2016.
